La traducción como creación • Maricruz Romero Ugalde

Mikel Ruiz, Margarita León, Melina Balcázar, Fernando Nava y el editor Leopoldo Navarro

“¿Qué sucede con quienes hacen literatura en su idioma materno —una de las 68 lenguas nacionales de nuestro país, diferentes al español–, y cómo nació su amor por las letras..?”

Con tres ideas provocadoras y trascendentes terminó la charla “Lenguas originarias, su traducción a y desde el español”, con la participación de Melina Balcázar (moderadora), Margarita León, Mikel Ruiz y Fernando Nava, organizada por Tlacuilo Ediciones el pasado sábado 09 de mayo de 2026 en la 37 Feria Nacional del Libro de León, fenal, como parte del ciclo Edición, traducción y adaptación. Cómplices silenciosos de las historias.

“Traducción como creación”, “empatía cultural” e “imaginar ser libres” son las ideas que compartió Melina Balcázar, traductora, ensayista y profesora-investigadora de tiempo completo en el Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios del Colegio de México. La primera abrió el conversatorio y la retomo como título de esta entrega. Las otras dos fueron utilizadas en el cierre, más como una invitación a continuar reflexionando.

Traducción como creación

La profesión de traductor/a es una tarea donde el respeto al sentido de la obra original, la expertis del traductor/a, tanto del idioma y el tema por abordar, así como la habilidad profunda para transmitir las ideas con el sentido que el autor o autora ha escrito, en muchas ocasiones se sintetiza de manera negativa, vinculando la traducción con la traición. ¿Qué sucede con quienes hacen literatura en su idioma materno -una de las 68 lenguas nacionales de nuestro país,[1] diferentes al español- y cómo nació su amor por las letras? Fueron, en mi interpretación, las dos preguntas detonadoras que abrieron la discusión para que Margarita y Mikel compartieran su experiencia. Ambos han obtenido el premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas, Margarita por su poema Phote/Manantial en 2025 y Mikel por “El origen de la noche” en 2023.[2]

Ambos escritores coincidieron en señalar que mientras vivieron en sus comunidades de origen, “paraje” lo nombró Mikel, no habían sentido el peso de ser distinguidos como “indígenas”. En las escuelas primaria y secundaria donde habían estudiado aprendieron el español, ya que no recibían clases en su idioma materno. Fue cuando tuvieron que salir a estudiar fuera para continuar con sus estudios que les cambió la vida. Margarita migró a los 18 años, su madre sólo hablaba hñahñu, en su honor, su nombre como escritora en realidad es su seudónimo, ya que utiliza el de su madre para firmar su obra. El escribir en hñahñu la conecta con su madre. Sabía español pero sus sueños y creencias los vivía en su lengua, aun cuando dejó de utilizarla. Uno de sus profesores la invitó a “escuchar su idioma”, y gracias a las gramáticas producidas por el INALI (Instituto Nacional de Lengua Indígenas) nació Margarita León[3] la escritora, la autotraductora del hñähñu[4] -más conocido como otomí-  y la activista.

Participantes en la mesa de fenal37 'Lenguas originarias, su traducción a y desde el español'

Mikel Ruiz[5] salió de Chicumtantic, Juan Chamula, Chiapas, a los 15 años. Estudió el nivel medio superior y cuándo estaba decidiendo qué estudiar, al escribir su carta de intención le informaron que no se expresaba bien en español. Como muchas personas de su paraje, quería estudiar para maestro. Un profesor le preguntó por qué siempre las personas “indígenas” querían ser profesores o enfermeros, le comentó que le veía aptitudes para las matemáticas, y lo motivó a “hacer la diferencia”. Así que Mikel empezó a tomar conciencia de lo que no sabía: ni leer ni escribir en tsotsil, ni en español, y buscando una licenciatura que tuviera mucha gramática, la encontró en Tuxtla Gutiérrez.

Empatía cultural

Frase que Melina le atribuye a Enrique Fernando Nava López,[6] oriundo de León, Guanajuato, académico en el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, quien ocupa la silla XXIII de la Academia Mexicana de la Lengua. Como políglota de idiomas indoeuropeos e indoamericanos él se presentó ante la audiencia en p’urhepecha, para compartir con alegría el avance significativo que implicó el cambio a nuestra Constitución al reconocer a los 68 idiomas, parte de las 11 familias lingüísticas existentes en el país como lenguas nacionales, lo que se asentó en la publicación de la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas[7] y la creación del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, INALI.

 

Ese avance no ha sido suficiente, como lo mencionó Mikel al recordar el impacto, en su propia persona, del proyecto indigenista de los años 50’s del siglo XX, donde la incorporación del “indio” era incorporándole a la economía nacional y alfabetizando el español. Ahora en el nivel internacional hay oportunidad de ser partícipes del “Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas (2022-20232),[8] declarado por la UNESCO para promover una acción global que contrarreste la tendencia a la desaparición de estos idiomas.

Otra de las propuestas que Fernando Nava ha mencionado en cursos y ponencias impartidas en nuestra Universidad de Guanajuato (UG) es que una de las estrategias para incluir, conocer, fortalecer y apoyar el fortalecimiento de las lenguas nacionales, es aprenderlas. En la sede Fórum de la UG se imparte náhuatl; queda pendiente ofrecer y aprender al menos otros idiomas que están presentes en el estado por asentamientos históricos: el hñöhño -variante del otomí en la zona- y úza’, conocido en español como chichimeco jonás. Esto si sería “empatía cultural” en hechos.  Requiere de tiempo y esfuerzo. Mientras, podemos: 

Imaginar ser libres

Sí, la sala Sor Juana Inés de la Cruz se transformó en un espacio de escucha y diálogo donde pudimos disfrutar de los sonidos, las letras en otros idiomas.

Margarita León leyó algunos de sus poemas. Refirió que siguiendo la opinión de Fernando Benitez, quien en el tomo cuatro de su libro Los indios de México señala que una característica de la expresión de los otomíes es la síntesis, comparándoles con los haikus japoneses. En sus últimas creaciones ella ha buscado conservar ese sentido.[9]

Mikel Ruiz, narrador y promotor de la escritura entre jóvenes tsotsiles[10] leyó fragmentos de una de sus obras sobre Acteal, que nos desagarró el alma, y al mismo tiempo nos permitió sentir otra manera de relacionarse con el mundo.[11] Algo que llamó la atención es que su novela Snak’obal ch’ulelal (Muk’ta cholbil lo’il), Los disfraces de la muerte, primero fue publicada por el Fondo de Cultura Económica en 2024, y en 2025 se editó la versión bilingüe. Comentó cómo personas de su paraje, o quienes le conocen y también son hablantes del tsotsil, primero le han leído en español y luego en su lengua materna.

Me parece que la invitación de Melina Balcázar de imaginar ser libres se puede sentir como esa libertad que te da la creatividad, el arte, la literatura, donde los idiomas nos llevan a mundos otros, y en ese viaje, regresamos diferentes —ojalá más sensibles, empáticos y comprometidos. Porque viajamos en la misma nave, este planeta que requiere ser protegido si queremos seguir en él.

 

[1] Para más información se sugiere consultar: https://www.inali.gob.mx/sitios/clin-inali/

[2] El premio surge en 1993 para reconocer y promover la escritura contemporánea en lenguas indígenas https://premionezahualcoyotl.cultura.gob.mx/

[3] Psicóloga de la Educación por la Universidad Pedagógica Nacional. Maestra en Psicología Cognitiva y Aprendizaje de la Universidad Autónoma de Madrid y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales flacso Argentina. Tiene una especialidad en Lectura y Escritura por la Universidad de Buenos Aires. Tomado de https://www.elem.mx/autor/datos/134462

[4] La variante del Valle del Mezquital es una de las más utilizadas en el estado de Hidalgo.  Véase https://atlas.inpi.gob.mx/otomies-lengua/ Existen otras en estados como: Estado de México, Guanajuato, Michoacán, Puebla, Querétaro, Tlaxcala y Veracruz, véase: Lastra, Yolanda (2006, reimpresión en 2018) Los otomíes. Su lengua y su historia. México: UNAM-IIA.

[5] Cursó la licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana en la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), posteriormente, estudió la Maestría en Literatura Hispanoamericana Contemporánea en la Universidad Austral de Chile (UACH); además es doctor en Ciencias Sociales y Humanísticas por el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (CESMECA). Tomado de https://www.enciclopediaindigena.com/mikel-ruiz/

[6] En la misma 37 FENAL se presentó el libro León 450. Dejando huella en la historia, donde Fernando Nava López redacta la Introducción “Vestigios de sus pobladores prehispánicos”. Recomiendo su lectura.

[7] https://www.diputados.gob.mx/sedia/biblio/dsai/a-la-letra-db-130303.pdf

[8] https://www.unesco.org/es/decades/indigenous-languages

[9] Les invitamos a conocer la obra de Margarita León Pothe. Manantial (2025), Ya pa otho ya xudi. El tiempo sin sombra (2022), Ya B’ospi. Cenizas.(2019) o Feni. Memoria (2020). Les comparto unos vínculos donde pueden leerla o comprar su obra. https://www.laotrarevista.com/2025/11/fragmentos-margarita-leon/ y https://editorial.udg.mx/gpd-el-tiempo-sin-sombra-ya-pa-otho-ya-xudi-9786075716657-63d4427430aa8.html

[10]Hay un libro publicado gracias al proyecto PACMyC 2022 prologado por Mikel Ruiz donde escriben en tsotsil Victoria Díaz, Hilario Gómez, Cristina Patishtán, Xun Tzeltzelem, Lucía Hernández y Cristobal Joj (2023, Abriendo Caminos Editores).

[11] Obras del autor: Incensarios [ensayos] una compilación personal (2025) y Sk’ak’alil ayan li ak’obale. El origen de la noche (2025).