miércoles. 17.04.2024
El Tiempo

Mujeres y Arte • La irresistible Alma Mahler • Mónica Muñoz Carmona

“El camino quedó claro: su única profesión sería la de esposa…”
Alma Mahler. Foto cortesía de Mary Sharratt
Alma Mahler. Foto cortesía de Mary Sharratt
Mujeres y Arte • La irresistible Alma Mahler • Mónica Muñoz Carmona

Alma Mahler-Werfel, registrada al nacer como Alma María Margaretha Schindler (Viena, 31 de agosto de 1879-Nueva York, 11 de diciembre de 1964), fue una compositora y editora musical austríaca.1

Aalrededor de los 9 años de edad comenzó a componer música, y posteriormente escribió un centenar de lieder (palabra alemana que significa canción y hace referencia a una de las principales formas vocales de la música romántica. Es una forma breve escrita para voz y piano sobre un texto poético ya existente) y fragmentos instrumentales y operísticos.

Alma fue una magnífica pianista y en la Viena de su época se vislumbraba que llegaría muy lejos. No obstante, como afirmó la escritora Rosa Montero, en ese tiempo se consideraba que el talento en las mujeres no era más que un adorno o una extravagancia (Montero, 2018). Si hoy viéramos alguna imagen de ella y según el canon de época, nos parecería gordita; fue su personalidad la que enamoraba y seducía; coqueta, inteligente, culta, brillante y original.

Alma (1879-1964), se rebeló contra la tradición, las formas socialmente establecidas y la sumisión esperada de una mujer de principios del siglo XX. Nace en Viena, en un entorno turbulento. Era casi el fin del siglo XIX, y también era el momento de la agonía del imperio austro-húngaro, con el conjunto acompañado de ese estallido efervescente de cultura y arte que se daba en el contexto. “Viena apuraba alegremente sus últimos días de gloria: en los salones literarios y en los atiborrados cafés se discutía de lo divino y de lo humano, se coqueteaba, se conspiraba, se creaba. Allí y entonces surgió la importante escuela filosófica conocida como el Círculo de Viena” (Montero, 2018). La vida era intensa.

Al morir su padre en 1882, su mamá se casó con Carl Moll, uno de los artistas de la Secesión de Viena, que se inspiró en las técnicas puntillistas de los impresionistas franceses, y quien por cierto se suicidaría en 1945 antes de que el Ejército Rojo tomara la capital vienesa, casi al final de la Segunda Guerra Mundial. Por esos años, siendo muy joven, Alma tuvo una serie de flirteos, entre ellos uno con el artista Gustave Klimt, otro con el director teatral Max Burckhard y también con el compositor Alexander von Zemlinsky.

Gustav Mahler

El 9 de marzo de 1902 se casó con el compositor y director de orquesta Gustav Mahler, bohemio de origen judío, casi veinte años mayor que ella. Pero en ese momento, al hacer acuerdos sobre su vida matrimonial, él solicitó a Alma que dejara la música y que únicamente se dedicaría a su familia. Sólo le permitió que le ayudara a él como copista y lectora de pruebas. Inclusive le dijo que ella era una “arrogante” por tener la osadía de decir que no estaba de acuerdo con él en determinadas ideas. El camino quedó claro: su única profesión sería la de esposa.

Las ideas del contexto sobre el papel femenino eran contundentes. Los diez años que Alma vivió con Gustave Mahler no fueron el paraíso. En su biografía, Alma se quejó del egocentrismo de su esposo y del poco caso que le hizo, mencionando que sólo estaba absorto en su trabajo, componiendo (Mahler). Alma, mientras tanto, sufrió depresión, y extrañaba hacer su propia música, no lograba resignarse a vivir así. Con Mahler tuvo dos hijas: María (1902-1907), que moriría de escarlatina en 1907, y Anna (1904-1988), quien se convertiría en una gran escultora.

Walter Gropius

En el verano de 1910 Alma fue a reposar a un balneario en Tobelbad, cerca de Graz, en Austria, mientras Mahler se instalaba en su residencia de verano en Toblach para componer. En ese tiempo ella conoció al arquitecto y diseñador alemán Walter Gropius, que posteriormente fundaría La Bauhaus. Estando allí, se enamoraron y vivieron un romance. Sin embargo, su esposo se enteró de la infidelidad, y le pidió que no lo abandonara y se quedara con él. Sí, se queda, pero también seguirá viendo a Gropius de manera clandestina pues, aunque quiere a Mahler, ya no lo ama, y ella solicitaba amar para vivir. Mahler se enferma de amigdalitis, se complica su salud, y muere medio año después.

Oskar Kokoschka

Alma también conoció al pintor y poeta de origen austríaco, conocido principalmente por sus retratos y paisajes expresionistas, Oskar Kokoschka, seis años menor que ella, que la retrató varias veces, y que en su Die Windsbraut (La novia del viento) representó su amor. Cuando Alma lo dejó, Kokoschka, enloquecido, mandó copiar sus rasgos en una muñeca de tamaño natural con la que convivió durante un año, para decapitarla después en una fiesta. Sin embargo, Alma volvió con Gropius, y se casaron en 1915. Tuvieron una hija, Manon (1916-1935), que moriría de poliomielitis a los 18 años.

Franz Werfel

Alma se divorció de Gropius en 1920 Werfel en 1929 y se casó con el poeta y novelista Franz, diez años menor que ella. Con él tuvo un hijo, un bebé con encefalitis, que sólo le sobrevivió diez meses. Les tocaron tiempos muy duros: la Primera Guerra Mundial, la derrota, el tratado de Versalles que impuso unas brutales condiciones de paz a los vencidos. Y después el infierno del nazismo. De hecho, ella fue profascista, pues creía en la bondad del proyecto de Mussolini y rechazaba el antisemitismo de Hitler; lo curioso es que en sus diarios hay muchos comentarios antisemitas. Huyó de su país para salvaguardar su vida junto con su tercer marido, Werfel, mientras que toda su familia se hizo pronazi en Viena. No menciona en sus diarios ni en sus memorias a su hermana Grete, quien tuvo tendencia a la depresión e intentó suicidarse en varias ocasiones por lo que se le internó en un psiquiátrico. Allí fue ejecutada tras la invasión de Austria por Hitler (1938), cuando los nazis decretaron la eliminación de todos los locos.

Alma murió a los ochenta y cinco años en Nueva York. Quizás si a ella le hubiera tocado vivir en nuestra época habría compaginado su vida profesional con la familiar, pero en su época no se pudo hacer… y llegó a comentar en sus diarios: “Con mucha frecuencia el matrimonio desplaza en la mujer su propio yo de un modo extraño”. También dice: “He tenido una vida hermosa. Cualquier persona puede hacerlo todo, pero tiene que estar dispuesta a todo” (Montero, 2018).

Después de la muerte de Werfel en 1945 Alma se instaló en Nueva York, donde llegó a ser un personaje cultural destacado, y publicó parte de las cartas de Mahler y sus propias memorias Mein Leben, traducido al inglés And the Bridge is Love (Y el puente es el amor). Su música aún es interpretada por diversos artistas, especialmente sus lieder, tanto con acompañamiento orquestal como al piano. Hay dos películas que tratan sobre este personaje: “Bride of the Wind” (2001), de Bruce Beresford, con la actriz Sarah Wynter, como Alma, y “Mahler” (1974) de Ken Russell, con la actriz Georgina Hale.

Reflexiones finales

Alma resume una vida fascinante. ¡Vivió romances y pasiones! Y tan sólo pensemos que aun esta época no todo el mundo es capaz de manifestar semejante arrojo. Cuánta gente hace de sus vidas no más que una cotidianidad rutinaria. Además pasó por momentos duros… sufrió el perder hijos, verlos morir. Vivió la angustia de no encajar en esa sociedad en la que le tocó vivir, lo efímero de las pasiones, lo terrible de la guerra. Y por supuesto, nos sigue recordando que aún quedan por resolver brechas de género en varios ámbitos profesionales.

Bibliografía

Mahler, A. (s.f.). Recuerdos de Gustav Mahler. México: acantilado.

Montero, R. (2018). Nosotras. Madrid, España: Alfaguara.