Escenarios • Manual básico para entendernos • Paola Arenas
Dentro del Festival Internacional de Arte Contemporáneo, FIAC, se presentó Manual básico de lengua de señas para romper corazones, una producción de La Teatrería, escrita por un dramaturgo español, Roberto Pérez Toledo y adaptada por Joserra Zúñiga, que tiende un puente entre dos luchas urgentes: la de la comunidad sorda y la de la comunidad LGBT.
La obra cuenta la historia de un joven sordo que conoce a un chico oyente en un bar. Lo que inicia como un encuentro casual se convierte en una relación atravesada por un primer obstáculo: la comunicación. Aprender a hablar en la lengua del otro* se vuelve un gesto amoroso, pero también un detonante de conflicto. La pareja descubre que el problema no se limita a las señas o a la voz, sino a algo más profundo: la dificultad de escucharse de verdad, sin intentar imponer la vida o los deseos propios al otro.
Uno de los grandes aciertos del montaje es la representación de la relación amorosa: vemos a dos hombres enamorándose sin caricaturas ni estereotipos. No hay un “papel de mujer” ni jerarquías importadas del modelo heterosexual. Es simplemente el retrato de una pareja gay, con sus tensiones, sus silencios, sus gestos de ternura y sus miedos, narrada desde la naturalidad. Una representación que hacía falta ver en los escenarios, sin adornos ni exageraciones, porque ahí radica su potencia.
El desarrollo de la historia pone en escena las barreras de comunicación, no solo lingüísticas sino emocionales y sociales: la falta de información sobre diversidad sexual en la comunidad sorda, el peso de los prejuicios familiares, la dificultad de asumirse en un entorno doblemente hostil. El montaje abre la pregunta central: ¿pueden sordos y oyentes convivir de verdad en un mismo mundo?
La accesibilidad es otro acierto: subtítulos permanentes permiten que público sordo y oyente compartan la función en igualdad de condiciones. Además, el elenco incluye actores sordos y oyentes, lo que evita simulaciones y da voz auténtica a las comunidades representadas.
La estética es sobria: un departamento como espacio único, una iluminación que da espacio a la temporalidad de estaciones (primavera, verano, otoño invierno, de las que aprendimos sus señas al inicio de la representación), cambios mínimos que no distraen de lo esencial —la historia. La sencillez escénica acentúa la honestidad de lo narrado.
Previo a la función, el equipo de producción compartió su proceso con la comunidad estudiantil. Allí quedó resonando en mí una idea del productor ejecutivo: Ya es momento de romper con esas generaciones que eran celosas del conocimiento y empezar a formar un gremio generoso, que comparta saberes para consolidarnos como una industria cultural relevante.
Estas actividades académicas organizadas por el Instituto Cultural de León son fundamentales: no solo acercan voces experimentadas al público joven; también siembran la convicción de que el teatro puede y debe ser un espacio de generosidad, aprendizaje compartido y construcción comunitaria.
No cabe duda de que Latte Producciones, con este montaje, nos demostró que una compañía de teatro —aunque conserve las jerarquías propias del oficio— puede trabajar desde la horizontalidad y la escucha. Que existen formas de creación más humanas, a las que aspiramos como creadores, en contraste con una tradición teatral que por mucho tiempo fue violenta y que hoy comienza a transformarse de la mano de una generación joven que sigue señalando esas violencias y, poco a poco, empieza a revertirlas.
Manual básico de lengua de señas para romper corazones nos recuerda que el teatro no solo cuenta historias; también imagina futuros posibles: un mundo donde las diferencias no dividan, sino que enriquezcan, y donde el amor, sin importar la forma que adopte, pueda comunicarse en el idioma universal de la empatía.
** Aunque muchas veces decimos “lenguaje de señas”, el término correcto es lengua de señas. La diferencia es importante: “lenguaje” es la capacidad humana de comunicarse mediante distintos sistemas, mientras que una “lengua” es un sistema estructurado, con reglas gramaticales propias. Por lo tanto, la lengua de señas es tan completa, legítima y compleja como el español o el inglés.
Ficha artística
Producción: La Teatrería
Dramaturgia: Roberto Pérez Toledo. Adaptación de Joserra Zúñiga.
Dirección: Joserra Zúñiga
Elenco: Socorro Casillas, Moisés Melchor, Martin Barba, y Abraham Zúñiga
Diseño de escenografía e iluminación: Juan José Tagle
Producción ejecutiva: Milo Trasviña