miércoles. 08.02.2023
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El Evangelio Según • Regreso a clases • Víctor Hugo Pérez Nieto

"Los niños son el activo más valioso del país y no merecen ser objeto de experimentos sociales…”

El Evangelio Según • Regreso a clases • Víctor Hugo Pérez Nieto

En México no queremos experimentar en cabeza ajena. Lo que pasó en la India se antoja lejano porque, como somos cortos de memoria, ya olvidamos nuestra tragedia de inicio de año. Todavía no está todo el personal de salud federal inmunizado y quieren que ya inicien las clases, por motivos que desconozco, pero que van en sentido inverso a la lógica. ¿Quién se hará responsable de los muertos de una tercera oleada por negligencia e indolencia?, nadie, como pasó con los últimos dos picos.

Es complicado el asunto. Si en el IMSS, que es una empresa tripartita encargada de velar por la salud de los trabajadores, nos ponen todo tipo de trabas administrativas para vacunarnos (al menos aquí en Guanajuato, donde el encargado de la oficina delegacional cree que la delegación es León y sus alrededores, porque nunca se ha parado en Acámbaro ni en San Luis de la Paz, aunque sea para sacarse una selfie), no quiero ni pensar lo que pasará cuando los niños regresen a sus escuelas sin agua potable, sin drenaje, sin toallas desinfectantes y ni gel antibacterial. Volverán del aula contagiados, muy seguramente asintomáticos, a diseminar gran cantidad de carga viral en el hogar.

Hay naciones, como La Federación Rusa, que ya terminó de inmunizar a su población y comenzó la vacunación en mascotas. Y hay otras como Estados Unidos, donde se vacuna a más mexicanos que en México.

No creo que sea nada más cuestión de dinero. Son países dirigidos por estadistas.

Si en el IMSS Guanajuato, concretamente en Acámbaro, no son capaces de darnos un pase de salida oficial (permiso oficial) para acudir a la segunda dosis de vacuna y regresar a tiempo, luego de 8 horas de carretera. ¿Qué se puede esperar de las escuelas públicas?

Mi recomendación a los padres de familia es proteger antes que nada la vida, y no enviar a la escuela a los niños sino hasta que se haya completado por lo menos 70% de la población mexicana inmunizada (el 100% de mayores de 19 años), y se tenga la certeza que no haya circulando cepas mutadas resistentes a las vacunas o con mayor afinidad por la población infantil.

A la generación X, a la cual pertenezco, le informó que esta semana comienza la vacunación de la población entre 40 y 49 años, por lo que deberán registrarse con su CURP en este link. Háganlo cuanto antes; muchos de nuestros compañeros no tuvieron esta oportunidad, aun siendo personal de salud.

Yo, a pesar de ser médico especialista privado e institucional, con 15 años de antigüedad, me registré en la plataforma luego de que en el IMSS nos pusieron numerosas trabas para vacunarnos. La última fue la orden desde la delegación —o por lo menos así se excusó la vaca sagrada que dirige el hospital del IMSS del San Garabato, donde se maquillan cifras, se queman papeles comprometedores, se ejerce abiertamente el mobbing y se barre solo cuando llegan las autoridades–, de que no nos dieran pase de salida oficial, ni antes de las 12 del día para ir hasta León. Como era de esperarse, fui por mi pase de salida “personal” y lo utilicé para hacer cosas “personales”. El IMSS mismo era quien nos convocaba y teníamos el derecho a un pliego de comisión, por eso decidí mandarlos por un tubo y esperar la vacuna en mi ciudad como hijo de vecino, para no tener nada que mendigarle a mi empresa después de muchos intentos fallidos ni someterme a riesgos innecesarios para una dosis de vacuna.

Ojalá alguien de nivel central revise esta situación, aunque ya perdí la fe: así como la política, también las direcciones y las jefaturas delegacionales de las instituciones públicas son labores propias de los más ineptos; por eso nunca me sentí cómodo en el hábitat de los médicos de escritorio.

Ojalá que en el sector educativo no prive una situación similar, porque se percibe desastroso el regreso a clases antes de tiempo. Los niños son el activo más valioso del país y no merecen ser objeto de experimentos sociales.

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