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KATNISS, SI ASÍ DE ABURRIDA ES TU REVOLUCIÓN, YO NO VOY

Reseña de “Los Juegos del Hambre: Sinsajo - Parte 1”

Reseña de “Los Juegos del Hambre: Sinsajo - Parte 1”


La memoria puede fallar en ocasiones, pero puedo recordar, y muy bien, cuando me sorprendió la primera entrega de “Los Juegos del Hambre” –fui a fuerzas-. Cómo olvidarla si sentías una propuesta fresca, con aires de revolucionar las entregas para adolescentes, con un discurso de una joven empoderada dispuesta a romper clichés y con fuertes críticas a la forma en que la sociedad interactúa con los medios de comunicación.

En la segunda entrega “Los Juegos del Hambre: En Llamas”  –no tan buena con su antecesora– todavía quedaba la llama de que una revolución era posible, de que seguirías a la súper carismática Jennifer Lawrence, silbarías el canto del mockingbird y levantarías los tres dedos en contra del régimen.

Nadie pone en duda la manufactura del director Francis Lawrence (que desde que hacia videoclips tenía propuestas visuales interesantes y no, no es el tío de Jennifer), pero poco se puede hacer cuando hay un guión tan malo, que lo que tenía que decir en esta película lo pudo haber hecho en 35 minutos y no en 123. El guión carece de desarrollo de personajes, tal es el caso del personaje de Natalie Dormer –quien por un tiempo pensé que venia a retar a nuestra heroína­– termina siendo una directora de comerciales (mejor que vuelva a Game of Thrones a reinar un rato).

En Sinsajo, Katniss (Jennifer Lawrence), descorazonada por haber dejado a Peeta (Josh Hutcherson), duda de sus capacidades para liderar el levantamiento en medio ataques de pánico y pesadillas. Mientras, la presidenta del Distrito 13, Alma Coin (Julianne Moore, descolorida como su cabello) duda de la capacidades de la heroína, y su consejero Plutarch Heavensbee (Philip Seymour Hoffman) trata de encontrar y mostrarle a esa Katniss rebelde y revolucionaria, la cual conoce bien.

De la mano de un viejos conocidos; Gale (Liam Hemsworth), un sobrio Haymitch (el gran Woody Harrelson), Effie Trinke (Elizabeth Banks) y un equipo de rebeldes camarógrafos, liderados por la bella Cressida (Natalie Dormer), Katniss se arma de valor para explorar los distritos vecinos devastados por el ejército de Panem, tratando de encontrar el coraje perdido y un buen ángulo para la cámara. Mientras que todo este rollo sucede, ve que la luz y el semblante de Peeta se va marchitando poco a poco.

Prácticamente hay tres momentos buenos en la película; todo lo demás es puro relleno y malo. Lo que puede ser un preámbulo de una buena historia, es que el Distrito 13 está haciendo de Katniss lo que el gobierno de Panem hacía con ella, tratándola cómo un producto de masas y que puede llevar a una revolución a todos niveles, incluyendo el Distrito 13. 

La dirección de los actores deja mucho que desear, es desesperante que una actriz de la talla de Julianne Moore se vea apagada y de una flojera infinita. Es tan decepcionante que lo último que veamos del gran Philip Seymour Hoffman sea tan poco relevante, y que de manera increíble le quiten el carisma a Jennifer Lawrence y qué luzca desdibujada–pensé que era imposible.

De nuevo vemos que a los estudios les importa llenarse los bolsillos de dinero, sin importar sacrificar una saga que prometía romper el molde de lo que sagas de adolecentes pueden prometer. Y que el relleno fue frío y sin fondo.

No, Katniss. Si ésa es tu revolución, yo no voy. Esperaré, y no tan ansiosa, que la última entrega llegue el próximo año y que la penúltima sea un portal malo y aburrido previo a un gran final. Ojalá.

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