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ENTREVISTA CON ERNESTO HERRERA, PRESIDENTE DE FUNDACIÓN "EN CORTO"

Saltando obstáculos o dándoles la vuelta, pero el GIFF es imparable

Ernesto Herrera
Ernesto Herrera
Saltando obstáculos o dándoles la vuelta, pero el GIFF es imparable



Para Sarah, como un abrazo a su fortaleza en el dolor.


 

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Mi primera, más lejana referencia sobre Ernesto Herrera, fue tal vez con el también recordado Emilio Hernández —entonces en su papel de siempre premiado profesor universitario– preguntando por él en algún café-repostadero de periodistas, y encargando que quien lo viera le entregara un recado: ya podía continuar sus estudios en el Tec de Monterrey, pues Emilio le había gestionado una beca para aligerarle el pago de colegiaturas. Muchos años después, al mencionarle a Ernesto esa anécdota, él aclararía que las mensualidades escolares no eran en aquel momento el único obstáculo para alguien —él– constituido en principal soporte económico de su familia, como el mayor de 12 hermanos, luego de que un progenitor particularmente leonés fue por cigarros y tardó años para volver a casa.

O aquella de 1990 en su departamento-estudio de diseño (¿en la calle Gardenia?), donde ya integraba equipo con su hermano y siempre partner Jesús, y aguantaron de pie todo un año de armar para un naciente Tlacuilo Ediciones el maquetado del cartel-periódico mural La Pared, que aspirábamos a colocar cada mes en mil escuelas primarias del pueblo.

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Pero esto no es un rosario de recuerdos míos salpicados por la imagen de Ernesto Herrera, sino sólo una forma de traer al presente una entrevista con él publicada en este medio el 12 de agosto de 2014, cuando todo era normal, con esa normalidad en la que muy circunstancialmente nos llegaba el motivo para un duelo. Ahora, en medio de este inacabable rosario de dolores y apagamientos inesperados de vidas que deberían seguir siendo parte de aquella normalidad, ojalá sea pertinente esta forma de recordación-homenaje a quien en el 2014 se dio tiempo para revisar en esta conversación los inicios de aquel Festival En Corto y marcar unas vanguardias que esperan su concreción —el proyecto La Fábrica GIFF, por ejemplo–, mientras que a siete años de distancia otras serán hoy, como toda vanguardia que se respete, normalidades o hasta anacronismos puros.
 

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El fortalecimiento del proyecto Identidad y Pertenencia, el estímulo a la discusión internacional sobre nuevas plataformas tecnológicas, impulso a jóvenes talentos innovadores en el Hack GIFF, y penurias presupuestales que los han llevada a operar 50% del presupuesto recibido en el último año del anterior gobierno estatal, son algunos de los temas manejados en esta charla con Ernesto Herrera, cofundador del Festival Internacional de Cine Guanajuato y presidente de la fundación En Corto. Corre entrevista, realizada momentos antes de la clausura del GIFF 2014.

¿Ernesto, cómo lo ves el GIFF 2014, a toro casi pasado?

En esta edición hemos hecho algunas modificaciones importantes. Decidimos que la inauguración fuera al tiempo que se presentan los cortometrajes documentales del proyecto Identidad y Pertenencia, que representa nuestra mejor forma de contacto con la comunidad de Guanajuato y con sus estudiantes.

Identidad y Pertenencia nace en el 2010, cuando el gobierno del estado nos propuso desarrollar un proyecto de cortometrajes relacionado con el tema del Bicentenario. Al final del día salieron algunos trabajos interesantes; notamos que en un par de casos los chavos estaban investigando a quiénes correspondían los nombres de   las calles donde vivían, héroes de la Independencia en ese caso, y vimos una oportunidad importante para que ese concurso permaneciera, aunque con nombre diferente.

En aquel momento la convocatoria se llamó Libertad. El chiste era que los jóvenes la plantearan desde su perspectiva, qué pensaban de ella y qué significaba para ellos. Lo modificamos hasta concretar el actual proyecto Identidad y Pertenencia, con el objetivo de que estos chavos pudieran preguntarse quién es el vecino, por qué existe su comunidad, etcétera. Una serie de preguntas que van dirigidas a encontrarse con su identidad y luego, si tenemos suerte, con la pertenencia.

Eso también respondía a una inquietud común en México, con todos estos sucesos de violencia, de descomposición social, preguntándonos cómo podemos colaborar desde nuestra trinchera a la cohesión social, para que nos reconozcamos y respetemos.

Cómo sabes, Guanajuato es proporcionalmente uno de los estados mexicanos con mayor desplazamiento humano hacia EUA. Y creemos que este modelo pudiera representar una oportunidad para encontrarnos y, en una escala menor,  reducir el abandono de las comunidades, y respetarnos como individuos y colectivamente.

Llevamos cuatro años haciendo este concurso, con excelentes resultados. En la inauguración del GIFF 2014 en la ciudad de Guanajuato presentamos seis documentales muy esperanzadores, que pondremos en línea luego de su divulgación en otros festivales, qué ese también es nuestro interés. El año pasado los trabajos ganadores recorrieron más de 30 festivales en la India, España, Turquía, Argentina, Bolivia, etc. Y eso también, de alguna manera, proyecta lo que somos en el estado.

Para nosotros esa acción propicia un momento importante de encuentro con nuestra comunidad.

También este año el GIFF puso énfasis en la exploración de multimedia, audio, video, y en cómo será el futuro del cine. Ahora que el formato de 35 mm murió y la industria pasó a lo digital, y nos preguntamos cómo romperemos el cuadrado de la pantalla y de qué otra manera será visto el cine. No tenemos la respuesta hoy, pero estamos integrando equipos de estudio con jóvenes muy talentoso en sistemas de computación, programación y multimedia. Además los estamos juntando con gente externa al cine, pues si en una producción todos están en lo mismo, corremos el riesgo de cometer siempre los mismos errores. Lo que hacemos es traer a personajes destacados en distintas disciplinas: abogados, técnicos de soporte, representantes legales, etcétera, para ver desde fuera hacia dónde puede ir el cine y romper el paradigma de la pantalla cuadrada. Más allá de eso, estamos poniendo especial atención al smartphone, las tabletas, o a temas como las grandes mafias de la distribución, que existen, que afectan en todo el mundo la disponibilidad de espacio para las producciones cinematográficas locales, que sí nos interesan y a las que queremos apoyar.

Ahí están dos temas específicos que este año pusimos ante los reflectores, nuevos formatos y distribución, porque nos importan. Son preguntas que nos hacemos todos los días y queremos, si no encontrar la respuesta, sí propiciar las condiciones para que otros la exploren.

Independientemente de estos dos puntos nuevos que este año destacó el GIFF, seguimos con la penetración internacional del festival, para seguir trayendo lo mejor que podemos, del cine en todas las latitudes. Este año recibimos 4 mil 300 películas de 117 países, entre cortometrajes, documental, con formato corto, con formato largo, y ópera prima, sobre todo tipo de temas.

Tenemos un abanico amplísimo de actividades, que cubre muchas aristas de público. En San Miguel Allende homenajeamos a Angélica María. Muchos podrían preguntarse qué hace ella junto con Anton Corbijn, todo un referente de la imagen actual, pero nuestros públicos son tan diversos que para todos tenemos una oferta.

En San Miguel la calle se desbordó, la gente estaba fascinada, Angélica María sigue teniendo un numero de seguidores impresionante, es muy querida, lo cual nos dio un toque muy interesante.

Si tú has vivido los dos segmentos del GIFF –San Miguel y Guanajuato-, estarás de acuerdo en que son distintos. El primero tiene una dinámica, un perfil, un modus operandi diferente al de Guanajuato, que es un poco más tumultuoso, con sedes más lejanas, mucho más juvenil.

En San Miguel tenemos un festival más pueblo, y a Guanajuato llegan las tecnologías, las proyecciones en grandes salas, el segmento de Industria GIFF.

Sin embargo, en San Miguel incluimos este año una parte de Industria que ya estaba desbordada en Guanajuato. Fue la presencia de uno de los institutos más prestigiados del mundo para la revisión de proyectos, Torino Film Lab. Es un organismo con base –su nombre lo dice- en Turín, que revisa los proyectos en proceso de los principales cineastas del mundo con una primera o segunda película. Es la incubadora de las grandes películas de los siguientes uno o dos años años. Rotterdam, Berlín, Cannes, buscan ahí las cintas que vienen en el futuro, porque les significa una garantía todo lo que Torino califique y apoye.

Logramos que por primera vez el Torino Film Lab saliera de Europa, plantándose en San Miguel Allende, donde el GIFF comenzó dos días antes de lo oficial, con encuentros entre expertos de Europa, USA y Canadá, revisando los proyectos que están en camino.

Eso beneficia al GIFF porque estando aquí estos proyectos nosotros los vamos captando, les damos seguimiento, los apoyamos y vinculamos a la medida de nuestras capacidades, con lo que de alguna manera se crea cierto compromiso de que estas películas pasen por este festival.

Esos mecanismos usa Cannes, por ejemplo. Apoya a una serie de artistas, hace residencias, etcétera, como forma de apostar para que las películas sean estrenadas en su festival. Berlín hace algo similar; nosotros pretendemos seguir ese modelo, y lo estamos haciendo de alguna manera.

Cuando empezamos a definir esta edición 17 del GIFF, encontramos que la palabra que lo definía era ecléctico, debido a esa diversidad de oferta: un día estábamos con un grupo de locos, de gente disfrazada persiguiéndose por las calles de san Miguel Allende, y al siguiente estábamos en sesiones de tecnología de ultima generación, revisando prototipos, y en los intermedios viendo cine del todo el mundo y asistiendo a fiestas.

Aunque las fiestas parecen banales, son los mejores puntos de negociación y de encuentro. Los que son profesionales de las fiestas no van a emborracharse, sino a hacer contactos y negocios; otros, que sólo van para aprovechar la borrachera, no sirven para esto. Ahí se siembran y concretan muchos proyectos cada año: se vinculan productores de fondos, organizadores, guionistas. Eso sucede mucho en este festival, porque generamos muchos espacios de encuentro. Luego en la noche se desborda un poco la alegría. Lo interesante es que pueden no dormir, pero no por eso faltan a sus reuniones de trabajo, si entienden la idea del festival y de esas actividades sociales.

Está también el Hack GIFF y todo ese concepto Think Thank, que son de gran relevancia, aunque no parecen ventilarse públicamente, ni siquiera en lo mediático. Eso es algo muy extraño del GIFF.

Cada edición del festival tiene tantas actividades, que debemos priorizar para poder vender lo que aquí ocurre. La parte tecnológica no siempre es atractiva para medios, salvo los muy especializados, A pesar de esto nos interesan esos temas, porque el interés en ellos no responde a un sentido mediático, de show. Tenemos un propósito honesto de encontrar nuevos mecanismos, formas y plataformas que beneficien al cine.

Además, el tipo de personalidades que están en este medio son de bajo perfil. Ellos prefieren estar encerrados en un cuarto, no salir a ninguna parte, que no los vean, permanecer ensimismados y, con suerte, trabajando en equipo. Eso limita la proyección pública o mediática que pudieran tener. En la medida de lo posible nosotros los anunciamos, pero siempre nos ganan otros temas. Casi siempre los homenajeados se comen la atención del festival, y gran parte del público luego ni recuerda cuál fue la película ganadora, que es lo más importante del festival, debido a tantas cosas que aquí ocurren.

Nuestro catálogo de actividades tiene casi 500 páginas, y eso que dosificamos con gran cuidado lo incluido en él. Son tantas, que es muy difícil producir un diagrama práctico de a dónde ir; eso es un reto por atender. Un ejemplo: el Festival Internacional Cervantino muestra sus actividades diarias en una sábana muy sencilla, lo cual está muy bien, pero nosotros tenemos veinte actividades al día. No es fácil desarrollar una guía que despliegue toda esa información con facilidad.

Pero esto se vuelve monstruoso y complejo porque el GIFF no es sólo un festival de cortos, con lo que empezó hace 17 años. Los presenta, pone a varios equipos la  plataforma para que produzcan un corto en 48 horas, reúne  y pone en contacto a un ejército de  especialistas de la cadena del cine, pone a otros a discutir lo que el cine quiere, debiera y puede ser y, empuja para que los jóvenes, especialmente los universitarios, más allá del perfil profesional en el que supuestamente están formándose, encuentren los lenguajes para verse a ellos mismos en su comunidad, en sus frustraciones, en sus logros, en sus esperanzas, a través de Identidad y Pertenencia.

¿No es esto una locura?

Es una locura. Es un circo de veinte pistas, sin exagerar. Son tantas sus actividades, que el GIFF podría ocurrir durante todo el año si dividiéramos las actividades.

De hecho, ocurre.

El certamen Identidad y Pertenencia tiene un proceso de seis meses. Nosotros convocamos, recibimos proyectos, los revisamos, y cuando elegimos asumimos un compromiso de acompañamiento, porque el perfil escolar de los equipos universitarios seleccionados no siempre es de comunicación, donde se supone que conocen el lenguaje audiovisual, ni el equipo o la forma de contar una historia.

A veces nos llegan guiones de abogados, ingenieros, contadores, comunicólogos, escuelas de cine, quienes no están obligados a conocer una cámara, pero cuentan con una buena idea. Entonces, en un periodo de seis meses y junto con empresas que nos apoyan, les damos cursos y talleres de lenguaje cinematográfico, estructura de un documental, cómo usar una cámara, cuál les conviene, edición, audio, corrección de color…

Reciben una serie de talleres técnicos y conceptuales, que los llevan al día de la entrega con un producto de excelente nivel, muy por encima de la media del todo el mundo. Eso es para nosotros un orgullo, y a ellos les abre la posibilidad de participar en giras internacionales para exponer su trabajo, en el que van mostrando las historias de Guanajuato.

Por otra parte, cada edición del festival nos lleva más o menos dos años de preparativos, aunque la intensidad aumenta significativamente en el último. Por ejemplo, en el 2013 tuvimos un encuentro en San Miguel con la representación del país que será nuestro invitado en el 2016. El 2015 ya está planchado; estará en la clausura con nosotros [luego de esta entrevista, en la clausura del GIFF 2014 sería anunciado Turquía como invitado especial para 2015].

Si no trabajas con esta premura las cosas no se dan así, pues las embajadas son complicadas y los institutos cinematográficos tienen muchos compromisos durante el año. Pero cuando ellos aceptan formalmente participar, y apareces en su calendario de actividades con dos años de anticipación, difícilmente habrá cambios inesperados.

Eso implica que en el transcurso del último año nos vayamos encontrando en reuniones por todos lados; como todos los festivales y casas productoras, tenemos una ruta. Somos gitanos que nos vamos encontrando en todo el mundo, y en todo el mundo vamos gestando reuniones para avanzar. Nuestro cierre de reuniones más importantes inicia en Rotterdam en enero, Francia en febrero, de ahí a Berlín en el mismo mes, y en mayo tenemos la última ronda de citas con instituciones, en Cannes.

Todos los que tienen algo que hacer en el cine coinciden en el festival de Cannes. Hay hoteles donde tomas una mesa, no la sueltas en todo el día y llegas a cubrir 16 reuniones de media hora; Sarah Hoch ha sido muy hábil para llevar a todos a su mesa, porque sólo así puede atender tantas.

Es curioso, pero cuando vamos a Cannes casi no vemos cine, terminamos regalando boletos para las funciones, porque siempre las citas se nos van alargando y para nosotros es más importante cerrar tratos con una institución que ver una película, que pronto podremos ver.

Son jornadas maratónicas, y Sarah es la que cubre todo, en campaña permanentemente, convenciendo, para que vengan a Guanajuato.

¿Cómo se ve El GIFF a sí mismo hacia fuera de Guanajuato, de México?

Tenemos la sensación de que el festival es más reconocido a nivel internacional, y eso obedece a la credibilidad que ha venido mostrando en los últimos años. Tú puedes convencer a una casa productora para que venga a Guanajuato porque la ciudad es muy bonita, pero si el festival no es bueno, nunca hablará de él, y Guanajuato y el GIFF son muy mencionados en todo el mundo, sobre todo en el circuito europeo.

Desde Rotterdam hasta Cannes tenemos una gran penetración, un gran respeto. El GIFF es considerado el mejor festival de América como plataforma; El BAFISI de Argentina también es de gran importancia, pero no ha trabajado mucho en su internacionalización, a lo que Sarah sí ha apostado mucho. Tenemos vínculos muy fuertes con el festival más importante, honesto y fuerte de EUA, el Sundance, otra parada significativa de nuestra ruta internacional. La directora de programación de Sundance está en el GIFF y participó en la charla del Think Thank. Ahí mencionó que hace seis meses se reunió con Sarah, hablaron sobre el proyecto de multimedia y nuevas tecnologías, y dijo que no ha visto avanzar un proyecto tan rápidamente como éste. Eso la motivó y ofreció participar con nosotros, porque además les interesa involucrarse en el proyecto de La Fábrica GIFF.

Que está esperando el banderazo de arranque…

En cuanto a la parte de los ladrillos, sí. El proyecto arrancó hace tiempo, pero hay un ABC por cubrir. Sundance conoce el proyecto La Fábrica GIFF, están casadísimos con él y lo consideran una de las propuestas más audaces en la industria cinematográfica. Este proyecto, que puede parecer natural y obvio, no se da tan fácilmente. El presidente de la fundación Cannes nos comentaba en algún momento que algo así no es posible en Francia, pues es sumamente difícil que una institución privada o social se pueda coordinar con gobierno para hacer algo al alimón. Simplemente, eso no sucede. Roger Corman, el cineasta norteamericano homenajeado de este año, nos comentó: Sería un milagro, esto no pasa, y lo que van a tener es una joya. Ya me voy a morir –tiene 82 años-, pero si pudiera, me gustaría estar con ustedes en eso.

Y gente que conoce el proyecto, que se enamoran y qué está dispuestos a participar.

Tenemos 120 cartas de adhesión o de intención para colaborar con nosotros. La mayoría son de intención pero con Cannes, Rotterdam Sundance y Torino, ya son hechos. Todavía sin espacio físico, pero ya estamos trabajando.

Lo que hacemos ahora es la cacería de nuevos talentos y el impulso a éstos, nacionales e internacionales. Sarah es una buscadora de talentos. Si en un festival de Corea ve a tres chavos con el talento para ser apoyados, toma sus currículos y los manda a Cannes, que a su vez los considera. El año pasado colocó a dos. Nosotros colocamos a Michel Franco, el de Después de Lucia. Lo hicimos contra su voluntad, hasta que llenó el formato, lo mandó, lo aceptaron, trabajó en su proyecto, y su película terminó ganado en Cannes.

Y la apuesta en estas búsquedas siempre es la misma: sembrar, para que cuando los cineastas tengan una producción de calidad, volteen sus ojos hacia el GIFF.

¿Al GIFF le importa el país, México?

Sí, México es muy respetado en la parte creativa. En Francia existe la idea colectiva de que México somos muy buenos para hacer cine.

Cuando salimos y mencionamos a Guanajuato, nadie sabe qué es eso. Necesitamos decir GIFF o San Miguel de Allende, o cuando decimos México, de plano todo el mundo nos ubica. Aunque luego se nos quedan viendo raro, porque Sarah no parece mexicana, pues tiene un origen norteamericano que no puede negar. Nina Rodríguez –usa el apellido de su esposo-, coordinadora de programación, es una alemana que por su forma de ser ya parece mexicana, viviendo aquí desde hace unos diez años, y es uno de los pilares del festival. Daniel Candell, mexicoamericano, es uno de los pilares de la representación internacional; Sarah y él hacen la búsqueda de los homenajeados y los persiguen hasta que dicen . Ali Khechen, senegalí-francés, está en el área de industria.

Esto no es consecuencia de que hayamos buscado extranjeros en cualquier del mundo; casualmente todos llegaron a San Miguel, tocaron la puerta del festival y demostraron capacidades.

Todos llegaron muy jóvenes; diez años luego, ya son adultos de treinta y tantos años, muy capaces, incluso buscados por otros festivales. A Ali lo contrata Cannes, Dani trabaja con Qatar, a Lina la busca Abu Dabi; van, trabajan con ellos por periodos y luego regresan con nosotros. Eso también enriquece al GIFF: se vinculan con otras instituciones y realizadores y los traen al festival, y al mismo tiempo promueven el festival allá. Bajo la playera del festival de Abu Dabi pueden traer la del GIFF, o al revés.

¿Y Guanajuato merece al GIFF? ¿Podríamos hablar de sentimientos encontrados? O no es para tanto...

No es para tanto. A quien le gusta el cine en Guanajuato sí reconoce al festival, lo sigue, lo quiere y está presente. Pero me da la impresión de que en colectivo no saben lo que es. Hay quienes lo aprecian como festival de cine, pero nunca han conocido otro, así que no tienen puntos de referencia.

Pero cuando conoces al GIFF, y lo digo con toda modestia, empiezas por la puerta grande. Nosotros vamos a muchos festivales en el mundo; muy pocos –los puedo contar con la mano- tienen la dimensión del nuestro. Es atípico, tiene una estructura y una mecánica que no tiene casi ninguno otro. Todo esto que comentamos sobre la multitud de actividades, no pasa en otros lugares; nadie se complica tanto como nosotros.

Cannes, por ejemplo, es un monstruo. Es la madre de los festivales, no hay duda; ahí se ve lo mejor del cine y se dan los encuentros de negocios más importantes para la distribución. En Berlín pasa lo mismo y después de esos dos los demás bajan, no a un segundo nivel sino más abajo. Se enfocan más en la muestra y premiación, o hasta en conferencias, pero muy pocos tienen una actividad tan intensa y diversa como Guanajuato.

Incluso me da la impresión de que algunos no han entendido todavía qué hace y qué pretende el GIFF.

¿El GIFF es optimista?

Sí, claro. El GIFF se ha encontrado con obstáculos desde el día que nació, como todo en la vida, supongo. Y cada vez que encontramos un obstáculo, por alguna forma extraña crecemos en el sentido opuesto a los ataques. Ha habido detractores siempre, pero eso nos hace fuertes. Si nos ponen el pie tenemos que darle vuelta, brincarlo o lo que debamos hacer, pero nunca paramos; siempre estamos buscando alternativas.

Si el GIFF fuera un evento que está esperando el prepuesto del estado, se reduciría a su mínima expresión: si tú me das menos yo hago menos. Pero ése no es el sentido. Si tú me das menos, qué pena; voy a tratar de convencerte de que eso se mejore, pero al mismo tiempo estamos buscando alianzas, apoyos. Lo que no podemos hacer es disminuir lo que estamos haciendo; no puede ir para atrás; aunque tengamos menos, no podemos hacer menos.

A 17 años de distancia, más allá de su circunstancia de dulce tormento, ¿El GIFF es un proyecto cómo para vivir con él y de él?

Te daré un ejemplo: de los 17 años que llevamos operándolo, yo llevo sólo tres recibiendo una compensación. Antes jamás cobraba nada, pues sabía que no era el momento. Con los eventos grandes sucede que empiezan a pagar mucho y a mucha gente, lo cual termina convirtiéndose en un lastre impresionante, hasta el punto en que no alcanza para pagar los sueldos. Éste no es el caso, pues nuestro porcentaje de puestos con sueldo es mínimo, comparado con el presupuesto que manejamos.

¿Cuantas personas laboran de tiempo completo en el GIFF?

Somos diez, y yo no me considero de tiempo completo, pues tengo un negocio del que vivo, mi agencia de publicidad. El festival es mi amor mal correspondido. Sarah Hoch sí tiene un sueldo permanente, y como ella hay otras siete personas, desde intendencia a cuatro directores y otros parciales. En los días del festival hay contratación de mucha gente de apoyo, pero es temporal.

Además están sembrando el festival, sus propuestas, sus exploraciones y el fortalecimiento de los talentos que detectan.

Claro. Ahí entra la importancia de La Fábrica GIFF. Es un proyecto de incubación, desarrollo e innovación, que desarrollé contra todas las negativas de Sarah. De hecho lo hice oculto, trabajando durante unos ocho meses en secreto, y hasta que lo tuve madurado se lo mostré. Confieso que no me fue bien cuando le dije que se lo iba a presentar, pero cuando lo vio, lo reconoció como la plataforma donde va a vivir el festival y muchas otras actividades. Será un espacio donde vamos a incubar, impulsar, producir, además de que alojará todo un centro de innovación e investigación.

Logramos hacer el proyecto y lo presentamos al gobierno del estado, que se mostró interesado al grado de aportar el costo del proyecto ejecutivo, con un aproximado de 5 millones de pesos. Incluye la definición de todos los sistemas, desde temas elementales como el drenaje, electricidad, cargas de edificios, sistemas de comunicación, vigilancia, internet de fibra óptica, estilo constructivo, acústica, mecánica teatral, sistemas de proyección.

Todo eso se va concretando en un libro de cientos de hojas, que hemos venido desarrollando con el gobierno estatal, bajo el liderazgo de la Secretaría de Obra Pública del Estado, con empresas contratadas para que esto suceda. Nosotros tenemos muy claro que vamos a hacer ahí, qué necesitamos y qué no, y gobierno del estado nos reunió con todos esos expertos para definir cómo hacerlo.

Según comentarios de los arquitectos e ingenieros de todo tipo que están participando en el proyecto ejecutivo, se trata de algo atípico. Por supuesto existen teatros, cajas negras, espacios tipo hotel, de bibliotecas, cinetecas, pero sin una conectividad como la que nosotros necesitamos. El proyecto se basará en un sistema de producción seriado, tipo fábrica, donde puedes llegar un día a escribir un guion, tienes couching, gente que te asesora, hospedaje, alimentos por un determinado periodo, y luego una infraestructura para poder grabar, con un espacio de alto nivel. No como los estudios Baja, pues ya no se necesitan de ese tipo, pero sí con una caja negra donde puedes filmar, y una área donde puedes editar, corregir y enviar el proyecto vía satélite.

Lo único que no tenemos son sistemas de distribución comercial, que eso ya lo deberá buscar cada quien, pero estamos buscando nuevas tecnologías, para resolver problemas como el que Cinemex o Cinépolis no te dé una pantalla para exhibir tu trabajo, por ejemplo.

El proyecto ejecutivo queda concluido este 15 de agosto y luego viene la parte dos, que es la construcción. Eso ya le tocará al gobierno estatal, mediante un mecanismo que ignoramos, pero con fondos federales que pasan por sus manos. Según el acuerdo que firmaremos, el estado aportará la construcción y equipamiento, y la fundación GIFF se encargará de operar y hacer funcional y sustentable el espacio.

¿Puede ser vista La Fábrica GIFF como el punto en el que se cierra el círculo virtuoso?

Los proyectos culturales de esta dimensión no son autosustentables 100% en México; siempre requerirán apoyo gubernamental o de patrocinadores. Buscaríamos que el porcentaje de colaboración de gobierno sea cada vez menor, para no ser una carga, pero creo que es importante mantener esa vinculación. Ellos serán dueños del edificio, y aunque nosotros lo operemos, necesitamos mantener su colaboración para que esto sea un éxito y no tengamos que cerrarlo nunca. Y que cuando ya no nos toque estar al frente, quienes sigan a cargo puedan darle continuidad, con un proyecto bien estructurado y con claridad de objetivos.

Cerrando…

Terminamos muy contentos este año. Teníamos mucho miedo, porque veníamos con un déficit presupuestal que hemos tratado de amortiguar con gran cuidado, aunque suprimimos muchas cosas que nos hubiera gustado tener, y perdimos oportunidades maravillosas que no pudimos pagar.

Qué ni las vas a comentar, supongo.

No tiene caso, porque además no me crearían. Digamos que el festival terminó muy bien, pues cubrimos todo lo que nos planteamos el día que terminamos de diseñar el programa general.

En cuanto a nuevas tecnologías, dimos un gran paso para que esta parte crezca, tal vez como un segmento autónomo, que ya tiene nombre: Epicentro GIFF. Deberá ser independiente del festival, para desahogarlo un poco de actividades durante su realización; descentralizarlo y darle otras fechas. Incluso no tiene que ser en Guanajuato. Podemos buscar lugares alternativos, llevarlo al DF o incluso a otro país.

En conclusión, estamos muy contentos de cómo terminó el festival. Nos llevamos grandes alegrías y sorpresas, que nos ponen muy en alto el ánimo para seguir con esto.

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