Martes. 15.10.2019
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Lejos de casa, festejan a su progenitora. 10 de mayo de 2002

Ángel Amador Sánchez

Lejos de casa, festejan a su progenitora. 10 de mayo de 2002

 

Villanueva, Zac. Mientras realizaba sus labores en el campo, en un ranchito de una comunidad cercana a esta cabecera municipal, doña María Guadalupe García Lorenzana comenzó a sentir los dolores del parto. “Estaba sembrando, cuando se ofreció aquello, y en un jacalito nació mi niño, Nicolás”, recuerda quien ahora, a sus 72 años, presume a sus 15 hijos, 14 de ellos, “vivitos y sanos gracias a que fueron alimentados con frijoles y leche natural”, dice.

Y es, precisamente, Nicolás, quien vive en Los Ángeles, California, uno de los primeros en enviarle un ramos de rosas cada 10 de mayo. Otros ocho de sus hermanos, igualmente migrantes y radicados allende el río Bravo, felicitan vía telefónica, el Día de las Madres, a la autora de sus días.

 Aquí ha transcurrido toda la vida de doña María Guadalupe, quien a los 17 años contrajo matrimonio con el campesino José Manuel Almaraz. Procreó diez mujeres y cinco hombres, pero sólo cuatro de sus hijos viven en este municipio y otro más en la ciudad de Zacatecas.

Orgullosa de su descendencia, que alcanza ya los 50 nietos, en el patio de su casa, doña María Guadalupe confiesa, no sin rubor, que además de sus 15 embarazos, tuvo dos abortos no Nicolás, nacieron en el mismo cuarto de la vivienda que habita desde hace más de medio siglo. Todos por parto natural, sin ayude de médico, sólo a veces de partera.

Aunque con pequeños olvidos, menciona los nombres y el orden en que nacieron sus vástagos. Empieza con Margarita, la que murió al año de edad; luego Carmela, Bertha, José Manuel, Antonio… ¿quién sigue? ¡ah!, María Guadalupe, Teresa, Mauro, Maura (éstos nacieron el mismo día, pero en diferente año, explica ante la duda del reportero. Luego menciona a María Félix, sí, “una muchacha simpática y de ojos azules”. Sigue con Isidro, “¡ay, no!, se me olvidaba que primero está Nicolás. Concluye con María Isabel, Josefina y Juanita.

Doña María Guadalupe tuvo su primer embarazo a los 17 y el último, a los 44 años de edad. A todos sus hijos, recuerda con orgullo, les dio pecho, por eso “hoy están buenos, altos y bien parecidos”.

Dice que tuvo hijos “hasta que Dios mi padre quiso, y ya”, y no deja de sentirse extrañada porque las mujeres de ahora sólo quieren tener dos hijos y hasta se quitan la matriz.

Para ella, siempre hacen falta más hijos, pues “si uno sale malo, otro sale mejor”. Y bajo esta visión de la vida, sin enfermedad alguna, este 10 de mayo estará a la espera de las flores, de las llamadas telefónicas de sus demás hijos e hijas y de la visita de los nietos.

Junto a ella, como desde hace 54 años, estará su esposo, don José Manuel, quien a sus 80 años de edad no deja de trabajar en el campo.

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