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22:50h. Lunes, 20 de Mayo de 2019

El armadura

Rafael Ortiz Aguirre

Reviso tener todo en el morral. El cuchillo está asegurado en su lugar. No quiero que brinque con el ajetreo del camión. No quiero que se note, que nadie lo vea.

Pongo el cassette. Presiono ‘play’. Confirmo que tenga suficiente pila para el trayecto de ida y vuelta. Una vez colocados los pequeños audífonos, el sonido entra a mi cabeza al máximo volumen. Las guitarras, el bajo, la batería y la voz rasposa de Phil Anselmo se convierten en la armadura que ha de mantenerme a salvo en este camión lleno de homínidos. No hago contacto visual preciso con la raza, sólo vagamente. Veo a las mujeres con un poco de interés en la mirada, a los tipos con un reto, que resulta más intimidante para ellos  cuando ven el cabello largo y el tatuaje negro y rojo en el cuello. Me respetan o me temen. “Con miedo que me tengan es suficiente”, dice mi jefa.

Me bajo del camión. El morral cuelga sobre el hombro izquierdo. Al llegar, entro sin decir una palabra. Saludo subiendo un poco la cabeza. Al apagar la música me quito la armadura. Tomo mi lugar.

Ahora sí. Estoy bien parado. Piernas firmes. Pies plantados fijamente. Hago contacto visual preciso. Se deja venir la raza. Los recibo de frente. Con el cuchillo en la mano derecha. Sonrío, y  digo: “¿Qué le sirvo, seño? Tenemos barbacoa de res, de borrego, de cabeza…”

***

Rafael Ortiz Aguirre (San Luis Potosí, 1963) es doctor en cool, punk añejo, musicómano sin cura, entusiasta de la lucha libre y el futbol americano y escritor pop. Ha trabajado en la radio, es profesor de inglés, escritor de cuentos cortos y chef amateur.

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