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01:22h. Sábado, 25 de Mayo de 2019

Nabokovians

Andrés Baldíos

I

Cuando se editó la biografía de Vladimir Nabokov, él mismo quedó anonadado hasta la burla y fue corriendo para decírselo a Sebastian Knight. No les bastaron tus memorias, dijo. Tuvieron que volverte ficticio.

II

John Shade, que aún vivía, fue y le mostró un gran poema a su vecino Charles Kinbote. Después, Kinbote escribió una gran sarta de comentarios atestados de sentimientos encontrados. Luego, ambos fueron a mostrarle sus trabajos a Vadim Vadimovich. Él sonrió satisfactoriamente y les dijo: ¡Perfecto, caballeros! Ahora métanse aquí, por favor, y les mostró una página en blanco.

III

Una vez en el exilio se vio en la necesidad de dictar clases de literatura. Siendo su primer día de profesor decidió guiarse por la clase entera que había escrito la noche anterior, de este modo fluiría con mayor facilidad y no perdería el hilo de nada. Al llegar al salón de clases, teniendo a más de veinte alumnos frente a él, se dispuso a sacar su papeleo entre tímidos reojos. Al revisarlos rápidamente, notó con ironía (y un poco de vergüenza) que el texto que tenía ante sí era de otra cosa: el manuscrito de su primera novela en inglés. Volvió una mirada humorística y sonrojada a sus alumnos. “¿Quieren escuchar una historia graciosa?”, dijo con una convincente sonrisa.

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Andrés Baldíos
es escritor. Los primeros peldaños son peligrosos, su hasta ahora primer libro de cuentos, fue editado en 2012 por San Roque.

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