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15:08h. Martes, 18 de Junio de 2019

Diario de navegación

Abstinencia [XXV]

José Luis Justes Amador

Julio, 14

Todo vuelve a salir mal. El problema es que en cuanto se aumenta la dosis aumenta la necesidad. Y viceversa. Es decir, cuanto más fumo mayores ganas de fumar tengo; cuanto menos fume menos necesidad. El principal problema, sin embargo, es que las rachas de necesidad y caída son más y más frecuentes que las de moderación y abstinencia.

Julio, 15

Hasta ahora el mayor avance ha sido retrasar el primer cigarro del día hasta casi mediodía. Y en el otro extremo, no fumar antes de dormir. Es decir, que no sea la última actividad antes de apagar la luz. No sé si sirven pero, al menos, retrasan la necesidad. Eso sí, en cuanto prendo el primero parece que vuelven todas las ganas reprimidas.

Julio, 16

Alguien me invita a beber unas cervezas. No fuma. Vamos a un lugar donde no hay zona de fumadores. Se asombra cuando le cuento de mis esfuerzos, inútiles por ahora, añado, por dejar de fumar. No los entiende. No entiende lo difícil que puede llegar a ser desarraigar un vicio. Casi tan difícil como desarraigar una costumbre aunque sea buena. Lo mil veces repetido acaba siendo poderoso, tan poderoso que ya parece ser parte de nosotros mismos. Esa misma persona me cuenta una historia de un conocido en común que tenemos. A pesar de lo que me cuenta sé que logró salir del alcoholismo. Y además es un gran poeta. Un modelo a seguir en todo.

Julio, 17

Me empeñaba en fumar mientras hablaba por celular. Una de las posiciones más incomodas para hacerlo. No sé porque me daba seguridad en lo tenía que decirle a la persona al otro lado de la línea. Fumar mientras se habla por celular además es casi no fumar. La mitad del cigarrillo se consume sin ser aspirado en intentar encontrar una postura que permita hacer ambas actividades. Y una vez que se consigue ya casi está a la mitad. Es un buen cigarro para suspender.

Julio, 18

Transcribo esto tumbado en la cama y ya casi son las dos de la tarde. Todavía no he fumado ni un solo cigarrillo. Me doy cuenta de que en realidad las afirmaciones anteriores tienen trampa. Son ciertas ambas pero al mismo tiempo son falaces. No he fumado porque no tengo ningún cigarrillo a la mano. Ni suelto ni en una cajetilla. La única opción para poder fumar sería vestirme, salir a la calle y comprar. Eso vuelve a convencerme de que la mejor manera es no tener a mano la tentación.

Julio, 19

Mi mayor preocupación es saber si lograré llegar a fin de año habiéndolo dejado. Tengo otros muchos problemas en estos días, pero sólo esa preocupación. Si logro triunfar en una cosa podré hacerlo en todas.

Julio, 20

Releo el apunte de ayer y descubro que suena a autoayuda y superación personal. Lo que no le quita ni un ápice de su verdad.

Julio, 21

En días como el de hoy pienso en ya no escribir más. Ni este diario ni nada. Pienso en salir a la calle a pasear sin más, feliz por haber logrado dejar el tabaco. En lugar de eso alargo la mano sin salir de la cama, abro la cajetilla y prendo uno.

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