Buscar
12:17h. Martes, 18 de Diciembre de 2018

Cuaderno de navegación

Abstinencia [XXX]

José Luis Justes Amador

Abstinencia
Abstinencia

Agosto, 21
Comparado con las semanas previas me levanto demasiado pronto. Ahora ya se me ha hecho costumbre prender un cigarro mientras espero a que se caliente el agua de la ducha. Nada más montarme en el carro prendo otro. Cunado bajo del carro para esperar el camión que me lleva hasta mi destino final en el trabajo enciendo uno aunque cruzo junto a una gasolinera. Al bajar y antes de entrar a la universidad libre de humos, otro.

Sé que me esperan cuatro horas en las que a veces siento el cosquilleo de la necesidad y a veces no. Supongo que esos “no” son los que hacen que creo que puedo triunfar. Aunque me haya fumado la mitad de la dosis en apenas una hora.

Agosto, 22
Es extraño. Espero el camión de vuelta a la civilización junto a cientos de alumnos. Apenas fuman cinco o seis. Hoy se me acabó el paquete en la mañana y no hay manera de comprar por aquí. Es cuando me doy cuenta de que poca población escolar fuma. Muero, después de las cuatro horas de clase, muero de ganas de fumar. Resisto mientras pienso en si acercarme o no a pedir uno a ese grupo de tres alumnos que fuman. Hay un poco más allá otro trío, esta vez de alumnas, que también están fumando. Me fijo en que comparten entre las tres un solo cigarrillo. Lo más probable es que sólo tengan eso. El camión tarda en llegar casi media hora.

Agosto, 23
Al día siguiente la situación es la inversa. A la salida soy yo el que fumo mientras que los alumnos, los observo, observo a los mismos grupos que ayer, no fuman. Sólo ellas. Están nerviosas como si necesitaran su dosis. Las miro. Me miran. Prendo uno. Una de ellas se me acerca y me propone que le venda un cigarro. Acabo regalándoles tres. No saben, supongo, que yo sé lo que se siente.

Agosto, 24
He conseguido mantener en diez el límite.

Agosto, 25
Presento un libro. En la mesa, sólo en la mesa, mientras escucho al otro presentador y al autor, me fumo tres. La noche promete ser larga, aunque no lo será tanto. Llego a las dos cajetillas en un solo día.

Agosto, 26
Cobro mi primer cheque del nuevo trabajo. Pienso en bebérmelo. Pero compro una caja de cigarros. Ha venido  J. a la ciudad. Sé que con él nos fumaremos y nos beberemos el mundo mientras hablamos de literatura. De cine. De mil cosas.

[Ir a la portada de Tachas 220]