Es Lo Cotidiano

Baby Face Willette [I]

Javier Morales i García

Baby Face Willette [I]

Hace unos años conocí a un tipo que estaba escuchando Jazz todo el día, pero era ese estilo de jazz fusión horroroso aceptado y publicitado por la crítica, y radiado en las emisoras de FM. Unos meses después me enteré de que aquel tipo había acabado suicidándose, tirado por el balcón de su habitación en un hotel de lujo.

Esta historia me ha venido a la cabeza al, por fin, acabar este artículo sobre uno de mis músicos favoritos: Baby Face Willette.

Tampoco es que te vaya a contar una historia que vaya a cambiar tu vida o a desvelar ningún misterio, pero lo que te voy a contar espero que sirva para que escuches el poco material sonoro que nos dejó Willette y que le rindas el respeto que merece.

Roosevelt James Willette
11 de septiembre de 1933, Nueva Orleans
1 de abril de 1971, Cook County, Illinois

Apenas 38 años de vida... ¡y que vida!

Su madre era una misionera y tocaba el piano en los Servicios Religiosos de la Iglesia del barrio, y su padre era un sacerdote de una pequeña congregación en Little Rock, Arkansas.

Entre sus padres y su tío Alfred Freeman, un pianista de los años 20, le contagiaron y le aficionaron a la música; siendo un niño jugaba con el piano, su instrumento favorito, y se pasaba horas y horas tocando y ensayando y aprendiendo.

Cara de niño, cuerpo de hombre. Siendo sólo un adolescente y necesitando ganar dinero para llevar a la casa, empieza a tocar ya como profesional y se lanza a la carretera con diferentes bandas de R&B y de Gospel; es en la carretera en donde Willette termina de curtirse como persona y de aprender todo con los músicos con los que toca, veteranos que se sorprenden con aquel músico tan joven.

Son 15 largos años viajando y tocando el piano de ciudad en ciudad, de New Orleans a Little Rock. Llegó hasta el Oeste, con paradas en Texas y en Nuevo México, y llega hasta Los Ángeles en plena explosión de un ritmo y blues urbano y exuberante, y allí trabaja con Johnny Otis y uno de mis honkers favoritos: Big Jay McNeely.

De Los Ángeles a San Luis y después a Detroit, a Cleveland y llega hasta Canadá, al este de Montreal.

Suele tocar con bandas diferentes. A veces sólo algunas noches, otras son giras de varios meses por todo el país. Tras una temporada en la zona de Nueva Inglaterra se vuelve otra vez al Oeste, pasando por Pittsburgh, Toledo y Chicago, la ciudad que se convierte en su base de operaciones. Pero sigue en la carretera: Milwaukee, Minneapolis, Kansas City, Denver, Salt Lake City y como costumbre, el regreso a la ciudad del Viento de vez en cuando, para coger fuerzas y otra vez de gira por varios meses: Oklahoma City, Dallas, Memphis, Atlanta, Miami, Birmingham y hasta un jugoso contrato por 3 meses en La Habana, Cuba. Aquel músico espectacular con cara de niño bueno tuvo que llamar la atención de muchas audiencias, de mucho público en todos esos clubs y locales.

Baby Face trabaja y compone para nombres ya míticos: King Kolax, en cuya orquesta tocó un jovencito John Coltrane; o con Jump Jackson, que grabó el par de discos para el sello The Aristocrat of Records y que se convertiría en la Chess; trabajó con Joe Houston, otro pionero que grabaría con Amos Milburn y Joe Turner; con Jimmy Griffin, Ray Brown, Guitar Slim y The Caravan Gospel Singers.

Su primera grabación será un single para Hollywood Records (RIH) en Los Ángeles,  auspiciado por un personaje llamado John "Lovin' Man" Dolphin, el dueño de la mítica tienda de la ciudad que extendió el R&B por todo el país: The Toast Of The Coast, así conocían a John Dolphin en el ambiente. Dolphin's of Hollywood era el nombre de la tienda, y con su apoyo al jazz y al rock hecho por negros, todo ese talento no quedó malgastado.Tristemente, Dolphin fue asesinado a balazos en 1958.

El disco viene a nombre de Baby Face Willete & His Orchestra y en la cara A esta el tema original de Willette, "Wake Up, Get Out" y una versión del "Cool Blues" de Charlie Parker en el lado B.

De vuelta a Chicago, combina el formato trío en clubs de la ciudad y en sesiones en Milwaukee, y también ayudando a dos de sus hermanas que habían formado un pequeño combo de gospel.

En una de esas noches de gospel y espirituales que se realiza en su ciudad, Wilette escucha atentamente a dos organistas que le harán cambiar de instrumento, y darse cuenta de que su género es el Jazz, y el espejo donde mirarse es Charlie "Bird" Parker.

Aquellos dos organistas, Mayfield Woods y Herman Stevens, son dos músicos clásicos y pioneros del gospel que llegaron a tocar junto a Clara Ward y mantuvieron a la vez un espíritu clásico, pero siempre intentando renovar el estilo.

Baby Face Willette se enamoró de aquel instrumento, de aquel sonido, de los recuerdos infantiles que le traía, y se dio cuenta de que ahí estaba su camino; en el fondo no había tanta diferencia entre el Ritmo y el Blues, entre el Jazz y la música que sonaba en las iglesias.

Todo venía de aquellos orígenes y era desde allí desde donde había que partir para hacer algo nuevo.

Willette no sabía solfeo y tocaba de oído. Así había aprendido, escuchando a Jimmy Smith o a Shirley Scott, pero varios pianistas también le habían marcado: Bud Powell, Thelonious Monk, Erroll Garner y Oscar Peterson, por citar algunos que se intuyen claramente en sus solos posteriores.

En febrero de 1956 haría su segunda grabación, esta vez para el sello Vee Jay, todavía al piano y con dos composiciones propias: "Why" en la cara A y el "Can't Keep From Lovin' You" en la B.

Sólo unos años después, los rumores se extendieron por la Gran Manzana. La participación de Willette en varias jam sessions llamaron la atención de Lou "Big Poppa" Donaldson. El estilo rítmico de Baby Face era lo que estaba buscando Donaldson para su siguiente grabación.

Algo más sencillo y sin tantas notas, más directo y sabiendo en todo momento lo que tocar y cómo tocarlo: Jazz con unos toques de Soul y de Funk, pero nada experimental.

Willette sólo llevaba cuatro meses en Nueva York y ya se había hecho un nombre en los círculos jazzísticos y estaba a punto de entrar en un estudio de grabación acompañando a uno de los grandes en uno de sus proyectos más pensados. El disco se llamó "Here' Tis" y junto a Big Poppa Donaldson estaban Dave Bailey a la batería, Grant Green a la guitarra y Willette al órgano. Se grabó el 23 de enero de 1961 en los Estudios Van Gelder, Englewood Cliffs, New Jersey, con la producción de Alfred Lion y Rudy Van Gelder (un brindis por él) como  ingeniero de sonido. En esos días, Willette tiene 28 años.

Escuchar el "Here'Tis" desde el principio es darse cuenta de que una cosa era lo que el líder de la sesión tenía en mente y otra es que Baby Face Willette estaba en esas grabaciones.

Y está en todas partes, en todas las situaciones, con unos acompañamientos fantásticos, tan simples como necesarios en todo momento pero... cuando llega el momento de sus solos, Wilette brilla como el mejor de los diamantes y detiene el tiempo cada vez, convirtiéndose en el líder verdadero, porque muy pocos son los músicos de Jazz que tienen el poder de detener el tiempo; como Teddy Wilson, por poner un ejemplo favorito, y Willette es uno de esos genios.

Esta sensación de jugar con el tiempo fue lo que notaron Alfred Lion y Rudy Van Gelder y era inevitable, era necesario que Willette grabara bajo su nombre. Era de justicia: aquel músico había ensombrecido al mismísimo Donaldson.

Así que sólo unos días después, Baby Face Willette estaba grabando el "Face To Face", su primer long play, y también estaba presente en las sesiones del primer disco de Grant Green, el también mítico LP llamado "Grant's Green First Stand".

Curiosamente, Lou Donaldson nunca volvió a llamar a Willette pero sí varias veces más a Green, con una carrera paralela fascinante.

La idea de verdadero liderazgo, de robar el papel principal, está clara en este primer disco de Willette, que no en sus primeras grabaciones como se ha comentado. Puede que para algunos pareciera un recién llegado, pero no era así y además era un artista genial. Compone la mayoría de los temas y está presente en los acompañamientos, pero lo más importante es que todos sus solos son excepcionales.

Ben Dixon a la batería, Grant Green en la guitarra y Fred Jackson al saxo tenor, participan de la fiesta particular de Willette y lo que escuchamos es un sonido vivo y fresco, con un swing muy pegado a la tierra, a los clubs nocturnos y al baile y el disfrute.

Era como estar presente en una de esas jam sessions neoyorquinas después de la medianoche. Aquel sonido era el futuro, moderno y reluciente.

Solo unos meses después llegaba el segundo larga duración llamado "Stop And Listen", otra vez con Green y Dixon y con cuatro composiciones originales de Willette, entre ellas la que da título al disco, uno de esos clásicos modernistas favoritos.

El formato en trío es arrollador y Willette sigue ejerciendo de líder, de maestro, el primero que parece divertirse, sabiéndose todos los trucos e inventando nuevos.

Ya lo ha visto todo en miles de noches eternas en clubs olvidados, y ahora el futuro se le presenta mejor que nunca.

Blue Note Records le ofrece el contrato de su vida, no sólo para seguir grabando con su nombre: también para formar parte de la sección rítmica del sello y grabar en cientos de sesiones con toda esa lista maravillosa de músicos. Era una mejora de contrato que demostraba a las claras que se tenían puestas muchas esperanzas en Willette. Lo cierto es que el músico declinó la oferta y no sólo eso, se fue de Nueva York y volvió a la carretera y a las giras interminables de cientos de sesiones en clubs nocturnos. Su sonido se fue acercando más al R&B, tal vez huyendo de la coartada intelectual llevada al Jazz.

Fueron aquellos momentos mágicos de 1961 al final de 1963, cuando decide volver a Chicago y establecerse por un tiempo... Chicago, my kind of town.

C O N T I N U A R Á

 

 

***
Javier Morales i García
(Tenerife, España) es editor del fanzine Ecos de Sociedad, la publicación mod más longeva en Europa. Desde inicios de los 80, escribe, reseña y edita; hoy, Ecos puede leerse en ecos-de-sociedad.blogspot.com.es. Es obseso de la música y el cine.

[Ir a la portada de Tachas 221]

Comentarios