Martes. 25.02.2020
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Discos 2019 [3]: Mujeres

Fernando Cuevas de la Garza
Tachas 346
Tachas 346
Discos 2019 [3]: Mujeres

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Continuamos con el repaso breve sobre algunos de los álbumes que sonaron fuerte durante el año que recién terminó y que seguramente trascenderán más allá del acuciante inmediatismo. En esta entrega, las obras creadas por mujeres entre las que se volvió representativa The Highwomen, fruto del súper grupo formado por Brandi Carlile, Maren Morris, Amanda Shires y Nathalie Hemby, quienes se asumieron bajo el mismo apelativo, The Highwomen, mandando mensaje contundente de acuerdo con los tiempos que corren.

Sonidos femeninos

Lana del Rey entregó el sensible Norman Fucking Rockwell!, su mejor disco a la fecha en el que repasa el incumplido sueño americano, entrando en fase de pesadilla, y algunos amores extraviados a través de un agudo sentido de la composición pop con sutiles pasajes de folk alterado, vertiente que aprovecha la originaria de Nueva York Natalie Mering, bien conocida como Weyes Blood, para derrochar sensibilidad pop en el emergente Titanic Rising, tercera obra que derrite el iceberg y la confirma como una de las compositoras a seguir, al igual que Sharon Van Etten con su Remind Me Tomorrow, paradójico mensaje que sirve de envoltorio diverso a una base folkpop que nos lanza en espiral por el tiempo.

Jessica Pratt buscó los significados ocultos en la quietud aparente del folk vía Quiet Signs, su tercera obra ya alcanzando madurez compositiva y la ex Veronica Falls conocida como Patience produjo Dizzy Spells, disfrutable synthpop que recuerda décadas idas, mientras que la australiana Julia Jacklin confirmó con Crushing, su segundo álbum, que sabe manejar los contornos del countrypop con soltura sorprendente; dentro del pop Ariana Grande retomó fuertes vivencias personales en cuanto a sus parejas para generar el no obstante dinámico thank u, next, apuntando a seguir con adelante a pesar de las pérdidas, en tanto la canadiense Carly Rae Jepsen obsequió Dedicated, cuarta obra que insiste en buscar la anhelada distinción

La mítica Kim Gordon (Sonic Youth), tras compartir penas y alegrías, regresó al campo de batalla en plan solista con No Home Record, todo un aviso cambiante en el que cabe el noise y la ralentización. En el orquestal y arriesgado All Mirrors, la talentosa cantautora Angel Olsen nos pone a lo largo de los 14 cortes de frente a la imagen que refleja un mundo en constante reacomodo, en el que incluso puede haber espacio para el romanticismo, a pesar de todo. Designer es el opus 3 de Aldous Harding: luminoso, directo y de una belleza abrumadora. Vocales limpias que se abren paso entre melodías pronto reconocibles e instrumentaciones sutiles. Diseño íntimo, en suma.

La galesa Cate Le Bon apostó por la profundización del tono íntimo, con fuerza instrumental, en su quinto disco titulado enfática y propositivamente Reward. Uno de los discos del año, como el experimental PROTO, también tercero de Holly Herndon en el que aprovecha las herramientas de la inteligencia artificial para crear una electrónica vital, combinando lo mejor de los mundos posibles, el orgánico y el que vive entre los bytes. La noruega Jenny Hval compuso The Practice of Love, entre apuntes de sintetizadores con miras a poner en juego los aprendizajes adquiridos en los siempre cambiantes contextos del amor y Kim Lenz siguió reflexionando en diferentes tiempos la velocidad del amor con Slowly Speeding.

Mientras que Beyoncé se embarcó en el ambicioso Homecoming: The Live Album, su virtuosa hermana Solange entregó When I Get Home, cuarto álbum que representa la confirmación de una trayectoria propia y sumamente creativa, más allá de vínculos familiares, revisitando estampas en clave R&B con acentos jazzeros del significado del origen sociofamiliar, en tanto FKA twigs entregó Magdalene, su largamente esperado segundo disco en el que a través de cantos casi susurrantes, explora sentimientos de soledad y fragilidad tomando como referente a la figura bíblica. Charlie XCX continuó en su tránsito por el pop alternativo con Charlie, mostrando con sensibilidad el cobre.

La también docente Jamila Woods puso en acción su activismo por medio de un R&B de alcance poético en LEGACY! LEGACY! y Brittany Howard, en plan solitario, presentó Jaime, álbum poderoso y rico en sabores, así llamado en honor a su hermana fallecida. Lizzo se introdujo de lleno en las relaciones pasionales con Cuz I Love You, componiendo sin rodeos acerca de la intimidad y Miranda Lambert pone el juego en la mesa con Wildcard, séptima obra llena de efusivas notas country-pop, en la línea del afortunado regreso de Tanya Tucker tratando de domar el caballo con While I’m Livin’, entendiendo el transcurso de los acontecimientos.

De todas partes: las hermanas israelíes nombradas A-Wa produjeron el contagiante Bayti Fi Rasi y la mexicana Lila Downs se fue directo a la cabeza con Al chile. La suiza Eva Reiter produjo Noch sind wir ein Wort… y la italiana Caterina Barbieri, quien visitó México en este año, entregó el arriesgado Ecstatic Computation, a partir de una electrónica que suena por completo atemporal. Con fundamento carioca, Elza Soares grabó Planeta Fome, Dona Onete se revolvió con Rebujo y Lia de Itamaracá nos regaló Ciranda Cem Fim, trío de obras concebidas desde la vejez como expresión fundamental del recorrido artístico de estas mujeres virtuosas.


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