Por una política inteligente de sustitución de importaciones • Alejandro Gómez Tamez

"...una buena estrategia para aumentar la producción de la economía es sustituyendo importaciones..."
Por una política inteligente de sustitución de importaciones • Alejandro Gómez Tamez

La teoría económica es clara al identificar los componentes de la demanda agregada, y éstos son el consumo privado (C), la inversión física privada (I), el gasto público (G), las exportaciones (X) e importaciones (M). En la medida en que crecen C, I, G y X, aumenta la demanda, y si hay capacidad productiva ociosa, se logra el crecimiento económico sin mayores presiones inflacionarias. Sólo el incremento de M (dejando todo lo demás constante) ocasiona una caída de la demanda agregada, y por lo tanto menor crecimiento económico.

Es por este hecho que muchos estudiosos de la economía, desde el siglo XVI con la escuela de los Mercantilistas, han apoyado la idea de que una buena estrategia para aumentar la producción de la economía es sustituyendo importaciones, y en la medida de lo posible lograr superávits anuales en la balanza comercial.

Con esto en mente, es pertinente mencionar que de acuerdo con cifras del INEGI, durante los primeros once meses de 2021, México logró exportaciones totales por 446.531 miles de millones de dólares (mmdd), lo que implicó un incremento de 19.4% respecto al valor de las exportaciones de los mismos meses de 2020 y representa un aumento de 5.8% respecto a las de 2019. Por su parte, en los primeros once meses de 2021 las importaciones sumaron 458.6 mmdd, lo que significó un incremento de 32.5% respecto a las de 2020 y de 9.3% en comparación de las de 2019.  De esta manera, México pasó de tener un superávit en su balanza comercial de 2.295 mmdd en los primeros once meses de 2019, a un superávit aún más grande de 27.837 mmdd en el mismo periodo de 2020, para lamentablemente caer a  un déficit de -12.081 mmdd en los primeros once meses de 2021.

Es verdad que mucho de lo que importamos son insumos para la producción, por lo que muchas de estas importaciones son positivas para el crecimiento del país en estos casos; pero en ocasiones, las compras del exterior desplazan a la producción nacional ocasionando cierre de empresas y pérdida de empleos. Bajo la lógica de libre mercado esto es “bueno” porque le “ayuda” al país a reubicar sus recursos productivos en aquellas industrias en la que es más eficiente y dedicarse a lo que le genera mayores ganancias (este es el argumento de la Teoría de la Ventaja Comparativa de David Ricardo). Pero la realidad no siempre es así, ya que las importaciones que destruyen industrias pueden darse porque existen condiciones de competencia desleal o ilegal, lo cual entonces es injusto para los fabricantes y trabajadores nacionales que ven afectada su economía. Además de que el desplazamiento de la mano de obra entre sectores productivos no es automático, toma tiempo e implica costos de adiestramiento de la mano de obra.

Dado lo anterior, en esta entrega analizamos la capacidad de planta instalada que emplea la industria manufacturera nacional y posteriormente vemos el nivel de importaciones que se tienen en cada tipo de rama manufacturera en el año 2021.

De acuerdo con el INEGI, en los primeros 10 meses de 2021, la planta manufacturera nacional total trabajó utilizando sólo el 77.8% de su capacidad de planta instalada en promedio, lo cual implica una mejoría respecto de la utilización del 71.1% en el 2020, pero todavía por debajo del nivel de 2019 y 2018 cuando ascendió a 78.9% y 81.1% respectivamente.

Porcentaje de utilización de la capacidad instalada en la industria manufacturera en México

 

2018

2019

2020

2021/p

Total industrias manufactureras

81.1

78.9

71.1

77.8

 2021/p: Se refiere al promedio de los primeros diez meses de 2021

Fuente: INEGI

Como es de esperarse, la utilización de la capacidad manufacturera instalada de 77.8% es producto de que diversas actividades productivas trabajan casi al 90% de su capacidad, mientras que otras laboran rozando un nivel de utilización de casi la mitad de lo que podrían potencialmente producir.

Las ramas de actividad que en el acumulado de los primeros 10 meses de 2021, trabajan con un nivel de utilización de su capacidad instalada superior al 80% son las siguientes (en paréntesis se indica el porcentaje): Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (89.1%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (86.9%); Industria del papel (86.0%); Otras industrias manufactureras (85.5%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (85.3%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (84.1%); Fabricación de maquinaria y equipo (81.8%); Industrias metálicas básicas (81.6%); Industria del plástico y del hule (81.0%); Industria de la madera (80.5%); e Industria de las bebidas y del tabaco (80.3%).

Ahora, las ramas de actividad manufacturera que trabajan con un nivel de utilización de su capacidad instalada entre un 70% y 80% son las siguientes: Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (79.4%); Fabricación de productos metálicos (79.1%); Industria alimentaria (77.9%); Fabricación de equipo de transporte (77.2%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (74.4%); e Impresión e industrias conexas (70.9%).

Finalmente, las ramas de actividad que en los primeros 10 meses de 2021 trabajan con un nivel de utilización de su capacidad instalada por debajo de un 70% son las siguientes: Fabricación de prendas de vestir (66.6%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (66.3%); Industria química (65.7%); y Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (53.3%).

Desde luego que no es sorpresa que los sectores calzado, textil y vestido, que sufren de elevados niveles de importaciones, muchas de las cuales se dan en condiciones de contrabando técnico y bronco, sean de los que trabajan con menores porcentajes de su capacidad instalada.

También es importante mencionar que si bien se ve que hay ramas de actividad que en promedio trabajan utilizando un “elevado” porcentaje de su capacidad instalada, al momento de analizar el detalle de la situación a nivel de actividad económica (código Scian a 6 dígitos), vemos que hay 22 trabajando con menos del 60% de su capacidad, mismas que se mencionan a continuación: confección en serie de camisas (59.7%); Fabricación de calzado con corte de tela (59.1%); Fabricación de equipo telefónico (59.0%); Tratamiento de la madera y fabricación de postes y durmientes (58.1%); Fabricación de equipo ferroviario (57.7%); Fabricación de ropa interior de tejido de punto (57.6%); Fabricación de calcetines y medias de tejido de punto (55.8%); Confección de otros accesorios y prendas de vestir no clasificados en otra parte (55.8%); Fabricación de pesticidas y otros agroquímicos, excepto fertilizantes (53.8%); Fabricación de fertilizantes (52.6%); Elaboración de bebidas alcohólicas a base de uva (52.3%); Refinación de petróleo (51.3%); Fabricación de películas, placas y papel fotosensible para fotografía (50.9%); Elaboración de cigarros (50.9%); Impresión de libros, periódicos y revistas (50.8%); Fabricación de ropa exterior de tejido de punto (50.7%); Fabricación de calzado con corte de piel y cuero (50.2%); Fabricación de productos de asfalto (43.8%); Elaboración de azúcar de caña (43.0%); Fabricación de embarcaciones (42.8%); Fabricación de alfombras y tapetes (38.5%); y Fabricación de petroquímicos básicos del gas natural y del petróleo refinado (28.9%).

Es verdad que varias de estas actividades están atravesando una complicada situación económica porque los productos que generan cada vez se usan menos o porque enfrentan problemáticas más complejas; pero quiero insistir en el hecho de que muchas industrias trabajan a un nivel mínimo de su capacidad porque enfrentan la competencia de crecientes volúmenes de importaciones, muchas de las cuales se dan en condiciones de ilegalidad.

Ahora, tomando en consideración las cifras del INEGI, tenemos los siguientes valores de importaciones totales por rama de actividad en los primeros diez meses de 2021 (en paréntesis se menciona el valor en millones de dólares): Total de importaciones manufactureras (351,508.2 mdd); Alimentos, bebidas y tabaco (14,824.6 mdd); Textiles, artículos de vestir e industria del cuero (11,170.3 mdd); Industria de la madera (2,072.8 mdd); Papel, imprentas e industria editorial (6,532.7 mdd); Química (27,920.7 mdd); Productos plásticos y de caucho (25,281.4 mdd); Fabricación de otros productos minerales no metálicos (3,046.9 mdd); Siderurgia y minerometalurgia (34,794.4 mdd); Productos metálicos, maquinaria y equipo (203,272.8 mdd); y Otras industrias manufactureras (22,591.5 mdd).

En particular, llama la atención  que se importaron en los primeros 10 meses de 2021 productos de las industrias textil, vestido y calzado por más de 11 mil millones de dólares, y estas tres industrias operan por debajo del 60% de su capacidad. Este es un claro ejemplo de cómo, a través de la sustitución inteligente de importaciones, se podría impulsar la producción y empleo nacionales.

Reitero que es cierto que muchas de las importaciones que hace la industria son necesarias para poder realizar nuestras exportaciones; pero insisto en que muchas de estas importaciones son de bienes terminados, intermedios o materias primas que podrían producirse en México. Lamentablemente muchas compras del exterior se hacen a China, país al que en los primeros 10 meses de 2021 le compramos 73.505 m miles de millones de dólares (mmdd) en 2020 y 80.575 mmdd en los primeros 10 meses de 2021, y mucho de lo que importamos desde ese país se da en condiciones de dumping, subsidios disfrazados o con precios distorsionados y es por ello que China sigue sin obtener el reconocimiento de tener una economía de mercado. Además de que está el problema de subvaluación de mercancías, lo cual implica evasión de impuestos y también provoca que no se puedan compensar las diferencias de costo país, ocasionando que frecuentemente el producto importado sea más barato que el hecho en México.

Si como país nos pusiéramos la meta de disminuir el 10% de las importaciones anuales y reemplazarlas con producto nacional, eso implicaría un impulso al PIB de aproximadamente un billón de pesos, cantidad que representa 4.0% del PIB nominal actual. En un país que registra una tasa de crecimiento promedio de su PIB de apenas 1.77% en el periodo de 2000 a 2021, el impulso de 4 puntos porcentuales adicionales, basado en una política inteligente de sustitución de importaciones, debería analizarse seriamente como estrategia nacional.

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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