Palabras para un Nuevo Año • Arturo Mora Alva

“Los tropiezos de la memoria hacen que los olvidos anuncien lo guardado…”

Palabras para un Nuevo Año • Arturo Mora Alva

Ya me encontré a mí mismo en una esquina del tiempo. No quise dirigirme la palabra, en venganza de todo lo que me he hecho con saña.
José Emilio Pacheco

Cada quien recuerda de un modo diferente y olvida de distinta forma, ésta es una de las cosas que nos impiden ser iguales, idénticos a los otros e incluso a nosotros mismos.
Rafael Pérez Gay

El tiempo juega con las posibilidades de su percepción. Cada uno, cada una, a su manera va tejiendo un entramado de fechas, aniversarios, logros, plazos, metas, lapsos, momentos e incluso va viendo en su rostro, en su cuerpo, en sus recuerdos, en sus manos la presencia del tiempo y de ahí a la paradoja del presente, con la memoria y el olvido, con la remembranza y la fatalidad de no recordar algún evento.

Nombres, rostros, años, lugares se desvanecen y se esconden en los recovecos de neuronas, a la espera de que un neurotransmisor haga un contacto con las neuronas adecuadas, una sinapsis esperada o buscada, que alienta la historia personal y que solo a través de las palabras y eso que es lenguaje hace que por lo menos nombremos lo indecible, lo inexorable en donde se halla lo inexpresable.

Los tropiezos de la memoria hacen que los olvidos anuncien lo guardado, pero también los deseos se quieren resguardar en los rincones del silencio y  “eso” se queda esperando a ser nombrado, y mientras tanto nos hace buenas jugadas, las emociones y sentimientos buscan como el agua una salida pese a querer retener lo que se siente y piensa a un costo muy alto de energía y un costo más alto emocionalmente, y el agua busca o crea una pequeña grieta, un pared débil en donde se trasmina o encuentra salida y opera entonces lo Freud llamo inconsciente.

Las fechas de Navidad y Año Viejo y Año Nuevo en lo simbólico desde la cultura nos han dado la idea de que son tiempos de balance, de corte caja, de recuento de logros y de daños. Son tiempos que se cargan pendularmente de alegría y entusiasmo, a la vez de nostalgia y tristeza. Condición dicotómica que nos pone en los extremos, a la vez de querer comprender y entender lo vivido como ante sala de lo que vendrá, pero a veces son tiempos de tocar fondo, para que la reflexión, “volverse en uno mismo” haga su parte en cada uno de nosotros, de nosotras.

José Luis Sampedro escribió: “Porque es tocando fondo, aunque sea en la amargura y la degradación donde uno llega a saber quién es, y donde entonces empieza a pisar firme” y Jane Austen dijo “Gracias a las cicatrices sabemos que nuestro pasado fue real”. Esto se complica hoy aún más ante la virtualidad que nos atrapa en las pantallas y en eso que se instala como real. José Saramago alertó: “El mundo se está convirtiendo en una caverna igual que la de Platón: todos mirando imágenes y creyendo que son realidad”, panorama y posibilidad que cada vez se hace más alarmante ante la apuesta de hacer un gran negocio y ponernos a vivir en un mundo virtual, como lo ha propuesto el dueño de Metaverso.

Son tiempos inéditos y a veces cargados de repeticiones políticas e históricas que nos permiten afirmar que no aprendemos como sociedad humana y se hacen presentes los mismos problemas cargados de muchas contradicciones, temores, dudas y desde el poder alientan a que nos refugiemos en lo absurdo de ideologías, mitos y creencias que buscan perpetuar la ignorancia, la dominación y el control político, económico y social. 

En este inicio de año 2022 habrá que recuperar algo de la memoria hecha poesía o prosa de mujeres y hombres poetas y escritores. Tendremos que darle sentido, lugar y espacio en nuestras mentes y corazones, buscar la resonancia de las palabras que no se agotan en el papel, así:

Alejandra Pizarnik:

Que este año me sea dado vivir en mí y no fantasear ni ser otras, que me sea dado ponerme buena y no buscar lo imposible sino la magia y extrañeza de este mundo que habito. Que me sean dados los deseos de vivir y conocer el mundo. Que me sea dado el interesarme por este mundo.

Sylvia Plath:

Nota breve a mí misma. Es hora de que me ocupe de mí misma. He ido tambaleándome por ahí, lúgubre, siniestra, sombría. Ahora toca construirme a mí misma, darme una columna vertebral, por más que fracase. Si consigo superar este año, por penoso que sea, habré logrado la mayor victoria de mi vida. Es hora de ocuparme de mí misma.

José Saramago:

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo. Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.

Haruki Murakami:

Uno vive con los ojos puestos en las esperanzas que se le dan, en las esperanzas. que uno alberga; las esperanzas son como un combustible. No se puede vivir sin ellas.

Manuel Machado:

Goza de la melancolía de no saber, de no creer, de soñar un poco. Ama y olvida, y atrás no mires. Y no creas que tiene raíces la dicha. No habrás llegado hasta que todo lo hayas perdido. Ve, camina...Es el camino de la muerte. Es el camino de la vida.

Mirta Medici:

No te deseo que el 2022 te traiga felicidad. Te deseo que logres ser feliz, cual sea la realidad que te toque vivir. Que la felicidad sea el camino, no la meta.

Palabras para un Nuevo Año.

Comentarios