Diálogo entre las trincheras • David Herrerías Guerra

“La política es una expresión de la guerra, por otros medios…”

Diálogo entre las trincheras • David Herrerías Guerra

Durante la Navidad de 1914, en plena guerra mundial sucedió un hecho que parece sacado de un cuento: los soldados alemanes decidieron cantar “Stille Nacht” y del otro lado de las trincheras, sus “enemigos” aliados respondieron con villancicos. Después, algunos valientes se arriesgaron a salir a la tierra de nadie y se fueron encontrando con los soldados del otro bando. Ahí compartieron vinos y cigarrillos que los gobiernos habían enviado para animarlos a combatir. Durante algunos días convivieron, organizaron partidos de fútbol y prometieron disparar metros arriba de la trinchera enemiga. El hecho histórico fue tratado de silenciar por los gobiernos contendientes, y se tomaron medidas serias para hacer que las cosas “volvieran a la normalidad”, es decir, que los soldados se vieran otra vez como enemigos y se dedicaran a matarse.

Los poderosos de ambas facciones tuvieron que tomar todo tipo de precauciones para que aquellos hombres no volvieran a poner en duda su “deber patriótico”. Los siguientes años se esforzaron en recrudecer los ataques y bombardeos en esos días, para evitar que un fenómeno tan desagradable volviera a suceder. Al final, la guerra cobró la vida de más de dieciséis millones de personas, la mayoría de los cuales no tenía ninguna razón para odiar a los otros participantes en esa guerra.

Gran parte de las guerras son conflictos orquestados por pequeños grupos que luchan por obtener o mantener el poder económico y político. La política es una expresión de la guerra, por otros medios. Igual que en la guerra, a los más poderosos les interesa que el mundo esté dividido en buenos y malos; patriotas y traidores. Poder pintar las trincheras con claridad y contundencia es el primer paso para poder pedir después el seguimiento incondicional. No hay medias tintas, no existe el terreno espacioso entre las trincheras en el que se puedan dar las cascaritas de fútbol.

Hoy hay un actor en la Presidencia que utiliza la polarización al máximo. Su visión sin matices parece ser su estrategia para mantenerse. No hay día en que no ponga en la picota a algún supuesto enemigo de la patria. Pero hay que decir que, del otro lado, hay también interés en mostrar sólo una cara de la moneda, la otra por supuesto, expresada en una inédita catarata de publicaciones en redes sociales. No hay día en el que no se ataque alguna acción de gobierno con información muchas veces tergiversada. Esta polarización nos divide y no nos permite hacer juicios objetivos: caminamos como en la cresta de una montaña escarpada, y cualquier paso en falso nos condena a estar en una u otra de las trincheras.

2021 será un año de mayor confrontación, porque en las elecciones hay un interés especial por convencernos de que enfrentamos a feroces enemigos. Pero ahora, más que nunca, tenemos que hacer un esfuerzo por “bajarle dos rayitas” a ese ambiente. No se trata de renunciar a la crítica, a ejercer nuestro derecho a expresarnos. Pero sí de entender que la política no nos define. De negarnos a ver, en el que piensa diferente y que tiene ideas distintas, a un enemigo. No podemos evitar que 2021 sea un año de lucha política, pero podemos centrarnos, más bien, en lo que podemos hacer, cada uno de nosotros, para salir adelante: generar más empleos bien pagados, más oportunidades de formación para los niños, niñas y jóvenes…

Y dialoguemos, dialoguemos en ese espacio de matices, entre las trincheras.

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