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06:54h. Jueves, 22 de Junio de 2017

"En virtud de que las otras etnias y los propios españoles tenían prejuicio por los antiguos guerreros guachichiles, hay la hipótesis que optaron por llamar así a los que observaban embriagados"

 

 

 

En noticieros es común escuchar el vocablo ‘huachicolero’ para referirse a persona que extraen de forma clandestina combustible, lo alteran y lo venden. De ese mismo término procede ‘huachicolear’, verbo que supone todas las acciones descritas.

Los vocablos ‘huachicolero’ y ‘huachicolear’ no están en los diccionarios oficiales (Diccionario de la lengua española –de las Academias de la lengua–, Diccionario de mexicanismos –de la Academia Mexicana de la lengua– y el Diccionario del español de México –del Colegio de México–). Seguramente se debe a que son voces de muy reciente popularización. Este delito ha tomado gran relevancia desde la Reforma Energética implementada en la administración de Enrique Peña Nieto, pero es una actividad que ha existido desde la misma formación de la paraestatal Petróleos Mexicanos, Pémex... y aún antes.

Las anteriores voces proceden de la palabra ‘huachicol’, que se usó para designar una bebida modificada con alcohol de caña. Por extensión, ‘huachicolero’ aplica a las personas que adulteran sustancias. Por ello, de forma moderna, entonces, aplica a quienes se dedican a obtener y vender de forma clandestina sustancias alteradas.

Wikipedia supone que ‘huachicol’ es un derivado del vocablo ‘guachichiles’, que es el nombre con el que se conoció a un subgrupo derivado de los chichimecas. El Diccionario del español de México asegura: «Grupo indígena chichimeca, de la familia hokana y el grupo karankawano, hoy desaparecido, que habitaba desde el sureste del actual estado de Coahuila hasta Aguascalientes y Zacatecas. Sus miembros eran nómadas y cazadores, muy diestros en el uso de arco y flecha, aunque también empleaban lanzas y hachas».

A este grupo se le miró con prejuicio. Los chichimecas fueron guerreros jamás vencidos, pero con los que se logró la paz, después de cruentas batallas entre 1550 y 1600. Sin embargo, conseguida la pacificación, el grupo chichimeca perdió su cultura porque las condiciones de superviviencia ya no fueron las mismas. Su actividad cazadora se vio gravemente mermada y poco a poco fueron dándose a actividades que le eran extrañas a su formación guerrera.

Al igual que otras muchos grupos étnicos se dieron a la embriaguez, ante la frustración por el cambio tan radical en la forma de vida. Vicente Lombardo Toledano, de los primeros intelectuales del México postrevolucionario, destacaba: «El alcohol sustituyó la intensa alegría de nuestros pueblos».

En virtud de que las otras etnias y los propios españoles tenían prejuicio por los antiguos guerreros guachichiles, hay la hipótesis que optaron por llamar así a los que observaban embriagados. Desde luego, en el la búsqueda de sustancias embriagantes, la pureza poco importaba y por ello se cree que se asoció la palabra guachichil a quienes alteraban las sustancias para embriagarse. De ahí arraigó la palabra ‘huachicol’, como una práctica de los guachichiles.

Según la información consultada, la alteración de bebidas fue muy practicada y hasta tolerada por el mosaico social. Sin embargo, ahora la práctica moderna de huachicolear tiene  su origen en las nuevas condiciones económicas, que propicia actos vandálicos y malestar social hacia quienes han defraudado a la población en su función pública.