MUTEK (II): Electrónica Expansiva

"Un par de músicos clave de la escena se presentan en el festival..."
Mutek México 2019
Mutek México 2019
MUTEK (II): Electrónica Expansiva

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Un par de músicos clave de la escena se presentan en el festival para compartir sus amplias posibilidades sonoras que se inmiscuyen más allá de los contornos propios que imponen los géneros: sensibilidades que brotan de la lógica digital salpicando territorios aledaños.

TURISTA ACCIDENTAL

Desde Montreal, cuna del festival, se presenta el productor y compositor de consistente trayectoria Tim Hecker (1974), primero conocido como Jetone, apodo con el que firmó Autumnumonia (2000) y el diverso Ultramarin (2001), mostrando desde ya sus brillantes credenciales para la creación de contrastantes contextos. Moviéndose entre un ambient de riesgo que no niega la búsqueda melódica y ciertos apuntes tecno de alcance experimental al mismo tiempo cercanos, y aprovechando sus estudios relacionados con el mundo de la digitalización, presentó el absorbente Haunt Me Haunt Me, Do It Again (2001), de inmediato llamando la atención del medio, al que le seguiría el EP My Love is Rotten to the Core (2002), retomando diversas manifestaciones, curiosamente, de la banda Van Halen.

Radio Amor (2003), inspirado en una experiencia personal de un viaje en bote por Honduras, en plan exploratorio acaso buscando el corazón no de las tinieblas, sino de los amaneceres más luminosos, se constituyó como un sensible texto sonoro que abrió la tendencia a la creación de álbumes conceptuales, como se advertiría más adelante; tras Mirages (2004), en efecto creando imágenes inexistentes pero convincentes, y un set radial en vivo, grabó Harmony in Ultraviolet (2006), incorporando la noción auditiva del glitch a manera de ruptura y reiteración entre los filamentos de las capas sonoras.

Realizó el sencillo Norberg (2007) y colaboró con Aidan Baker en el espectral Fantasma Parastaise (2008), para dar un vuelco a la deseada ficción con An Imaginary Country (2009), fungiendo de guía por territorios que uno pensaría haber visitado, acaso en otra vida, como sucede en el rompedor Ravedeath, 1972 (2011), álbum en el que participó Ben Frost y que remite a los viajes en el tiempo y en el que nuevamente las estrategia de dislocación y feedbacks generan sensaciones en forma de espiral, cual vueltas en círculo que descienden y ascienden sin un orden previsto, enfoque extendido en el tenebroso Dropped Pianos (2011); previamente, produjo 7’’ Apondalifa (2010).

Con ciertas florituras propias del free jazz casi subsumidas en los circuitos informáticos, y la colaboración de Daniel Lopatin (Oneohtrix Point Never), presentó Instrumental Tourist (2012), muy buen compañero de viaje para trayectos en solitario; apostando por la inspiración del momento, siguió con Virgins (2013), entre lances improvisados, grabaciones en directo y una buen grupo de acompañamiento, ampliando rangos instrumentales como lo hiciera con el coro islandés y la orquestación de Jóhann Jóhannsson para Love Streams (2016), proponiendo rutas alternativas para los afectos que se resisten a abandonarnos.

Iluminado por los rayos ancestrales del sol naciente, grabó en la isla Konoyo (2018), inspirado en la Gagaku, un tipo de música japonesa originaria de la realeza en Kyoto y su respectivo ensamble, a partir de una variante constante de atmósferas, como si estuviéramos en un mundo extraño de épocas indefinidas en donde al fin se encuentran mundos de timbres distintos: el resultado termina por ser fascinante, al grado que las grabaciones dieron para Anoyo (2019), especie de continuación ahora viajando al espacio exterior para descubrir un planeta en forma de cubo del que parecieran emanar sonidos atmosféricos, por momentos percusivos: electrónica y acústica en conjunción cósmica. Se presenta justamente con el ensamble Konoyo.

 

LOS CIRCUITOS DEL ÁGORA

De nombre Christian y conocido como Fennesz, su ilustre apellido, este innovador músico vienés ligado con el arte escénico, primero le entró a la guitarra en su tierna infancia y formó parte de Maische, banda de rock con la que grabó un par de discos: su gusto por las cuerdas y su inserción en la experimentación electrónica confluyeron en el EP Instrument (1995), su primer lance en solitario, al que le siguió Hotel Paral.lel (1997), su debut largo en donde sus ideas se consolidaban de manera prematura, sobre todo en términos del uso de pasajes crípticos cargados de electricidad inmanejable que se entreveran con destellos rítmicos, buscando otear el horizonte tonal.

Después de los EP’s  Ill Libro Mio: Recherchen Zum Mnierismus (1998); II Libro Mio (1998), para la compañía austriaca de ballet en su programa en honor al pintor Carrucci (aunque suene difícil, se puede danzar) y Plays (1998) sendos covers, por llamarlos de alguna manera, de The Rolling Stones y The Beach Boys (una de sus influencias), grabó Music for an Isolation Tank (1999), para acompañar un invento de su compatriota Oscar Wiener, consistente en un ambiente bio-artificial. Cerró el siglo con Plus Forty Seven Degrees 56' 37" Minus Sixteen Degrees 51' 08" (1999), poniendo un poco más de énfasis en la creación justamente de atmósferas abiertas y con The Magic Sound Of Fenn O'Berg (1999) trío de ruptura conformado junto con Jim O’Rourke y Peter Rehberg.

Para abrir boca con el nuevo milenio, nos invitó a la mesa junto con varios colegas en Afternoon Tea (2000) y continuó con varios sencillos en vivo y el brillante Endless Summer (2001), encontrando más luz en los túneles oscuros y perpetuando los días soleados, no obstante la presencia de incisivas disrupciones sonoras, por momentos contenidas gracias a una oportuna edición. Vinieron el EP Light (2001), la buena síntesis realizada en Field Recordings 1995-2002 (2002), el EP Split Series (2002); Invisible Architecture 2 (2002), en conjunto con el finés Mika Vainio; el intenso The Return of Fenn O'Berg on Mego (2002), una vez más con sus compinches en plan de franca rebeldía y Live in Japan (2003).

Venice (2003) otra de sus grandes obras, navega por canales estrechos entre guitarras alteradas y un creativo uso de la laptop cual herramienta sonora, contando con la presencia de David Sylvian como invitado especial, mientras que con el gran maestro Ryuichi Sakamoto grabó el EP en vivo Sala Santa Cecilia (2005), de un solo corte, y el largo de tendencia reflexiva Cendre (2007), para volver al plan solitario, después de varios EP’s y colaboraciones, con Black Sea (2008), buceando por zonas profundas donde solo sirve la intuición para avanzar, que puso en juego junto a Sparklehorse en In the Fishtank, vol. 15 (2009), uno de los mejores discos de la serie, y otra vez con el trío Fenn O'Berg vía In Stereo (2010) e In Hell (2012), lanzándonos directamente a la abrasión.

Mezclas, obras cortas y en vivo, asociaciones sin descanso y después de On Invisible Pause (2012) formada por un corte suspendido, y el soundtrack AUN (2012), para el filme de su compatriota Edgar Honetschläger's AUN: The Beginning and the End of All Things, otra vez en la cima con Bécs (2014), nutritivo en texturas construidas a partir de procesos aparentemente duales pero que convergen en emotivas tonalidades electroacústicas. Nuevas colaboraciones y trabajo en las consolas para posteriormente producir Agora (2019), en efecto abriendo el escenario y de paso entregar uno de los discos del año, funcionando como pequeña joya de relojería al descubierto.

 

 

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