lunes. 03.10.2022
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Los afanes de Córdova • ¡Ay! Madero • A ver a qué hora

Los afanes de Córdova • ¡Ay! Madero • A ver a qué hora

Los afanes de Córdova

En la semana que termina, un par de tuits, del médico José Córdova Villallobos, en busca afanosa de Alejandro Arias, llamaron la atención de los iniciados.

El primero, usted lo sabe, es un político foxista y tardío y el segundo es el dirigente del movimiento territorial priista guanajuatense.

Fueron un par de tuits de política de preescolar, que a ese nivel, de un exsecretario de estado a un dirigente partidista estatal en Guanajuato, ingenuidades aparte, no pueden interpretarse de otra forma que con afanes propagandísticos.

De qué quiere hablar el médico Córdova con el dirigente de bases del priismo, es simple, en el PRI de las aldeas y no pocos en el PAN, dan como un hecho que el galeno Córdova, será el candidato del Partido Revolucionario Institucional, el PRI, a la presidencia municipal de León, sí, como aspirante a relevo de la alcaldesa, Bárbara Botello.

La apuesta del médico Córdova, no puede ser de lo más vulgar: la candidatura de los priistas a la alcaldía de León, no se decidirá aquí, sino en la ciudad de México. Allá opera y finca sus sueños.

A ver.

Al médico Córdoba, sus pasiones políticas y de servicio público le nacieron después de los cincuenta; fue secretario de Salud en el sexenio del dos mil al dos mil seis, en Guanajuato, con Vicente Fox, como gobernador.

El PAN lo hizo diputado federal. En ese empleo, conoció a Margarita Zavala y ella lo recomendó con su marido, cuando éste, Felipe Calderón Hinojosa, se hizo presidente de la República, para que reincidiera en esa responsabilidad, pero ahora a nivel federal.

Con esas prendas, el médico supuso que el pueblo de Guanajuato debía hacerlo su gobernador. Compitió contra Miguel Márquez. Perdió, lo aplastaron. Córdova hizo un berrinche descomunal y a mitad de la rabieta, se le ocurrió que sí podía ser candidato a gobernador, pero del PRI.

Se fue a México. Le abrieron en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI y pudo hablar con el candidato presidencial tricolor, Enrique Peña Nieto. Le dijeron que sí.

Pero, no, una oposición viril, entera, de Juan Ignacio Torres Landa, impidió que Córdova se entronizara según sus pretensiones: Córdova, otra vez tirado al piso, renunció al PAN, bueno, nada más no acudió a reafiliarse y luego, en declaraciones a la prensa, aceptó que no le interesaba más.

Presumió que regresaba a su consultorio en la ciudad y que se iría un rato más a Europa, a seguir con lo suyo.

Córdova está de regreso y está envenenado: Él decidirá los modos y los alcances de los mismos, pero, por supuesto, la pista no está sola.

Un par de priistas tendrán que decir, o reflexionar o actuar en consecuencia.

Uno es el actual secretario del Ayuntamiento de la ciudad, Martín Ortiz García y el otro es el tesorero de la misma administración, Roberto Pesquera.

Comencemos por el primero, Martín Ortiz, joven todavía, es un priista de toda la vida. Fue regidor, dirigente del partido y diputado en el Congreso local.

Declinó en favor de su compañera de mil batallas la abogada María Bárbara Botello Santibáñez, hasta que esta alcanzó el cargo de alcaldesa y todo el mundillo priista sabe reconocer y acepta que le toca a Martín. Está perfilado, diga todo mundo lo que diga, como el siguiente candidato priista a ser alcalde, ahora que regresaron al gobierno de León.

El otro, Roberto Pesquera, sin tantos blasones partidistas pero de todas las confianzas y afectos de la presidenta municipal, Bárbara Botello. Les guste mucho o no, Roberto ha sido probado como un funcionario eficaz e innovador.

Sus cuentas son buenas, incluso a pesar de los tropezones iniciales, explicables; además. Roberto levantó la mano y dijo: yo puedo. Y eso, siempre, hay que reconocerlo.

Sería de lo más divertido, atestiguar como Martín Ortiz y Roberto Pesquera se hacen a un lado en el pasillo para hacer caravanas a un advenedizo -porque esa es la categoría- José Ángel Córdova Villalobos, en el improbable caso de que el CEN priista lo designe candidato del PRI a la alcaldía en León

La otra parte es el PAN. A Alfredo Ling Altamirano o a Trujillo, o a quiénes les suceda no les faltarían discurso ni argumentos para denostar al médico Villalobos: a estas alturas todavía, ¿una lana?

Sus derechos evidentemente están a salvo, pero no deja de ser un poco triste. En fin.

¡Ay! Madero

Madero lo volvió a hacer: en lo que se suponía era la culminación de la Asamblea nacional, él mismo rompió el quórum al sacarse de la bolsa un recurso que no cabildeó, ni se esperaba nadie: se inventó una comisión con facultades plenipotenciarias para decidir, como en última decisión serán las dirigencias y las candidaturas nacionales y en los estados.

Señor Madero, entonces para qué demonios la reforma en los estatutos que se supone entregaba a los militantes la decisión de sus dirigentes nacionales en los estados y municipios.

En la asamblea, hay que reconocerlo, entre las primeras voces que se alzaron en contra estuvieron las del exalcalde panista leonés, Ricardo Sheffield y del senador, Fernando Torres Graciano. Por supuesto se reconoce la calidad de expresarse así en la oposición de la oposición.

El caso es que voces de ¡Fraude!, reventaron los afanes de Gustavo Madero. Otra vez. A pesar de las inconformidades, la reforma a los estatutos para transformar la integración y funciones de los órganos de dirección del partido, fue aprobada, en el sentido que quería el señor.

Empleados del inmueble tuvieron que contener a los delegados para evitar que se acercaran al líder nacional blanquiazul.

A la voz de “muchas gracias, tenemos nuevos estatutos”, el presidente del Partido Acción Nacional, Gustavo Madero dio por concluida la “renovación”. Entre platanazos y protestas de inconformes dirigidas al líder panista, por la armonización de los estatutos que permitirán la elección directa de los dirigentes por parte de la militancia pero que debilitará a los comités estatales y al Nacional, la asamblea terminó a las 13:20 horas.

A ver a qué hora

Me dicen que hubo un robo domiciliario en la calle Sultán, en la colonia Infonavit Los Ángeles.

Y eso qué demonios hace en una columna política.

Cierto, pero, primero, la reseña: dos o más tipos escalan la fachada del domicilio. Son las tres de la tarde. Se llevan alhajas por ochenta mil pesos. Se van. Punto.

Uno más. Ese es el problema. Otra vez. Es la impunidad. Si los tipos pueden trepar a un domicilio a las tres de la tarde, sin que nadie pueda hacer nada, la ciudad tiene problemas. ¿En verdad, más claro?

Otra vez: la ciudad no tiene quien la cuide. Estamos solos. No es el caso de la alcaldesa Bárbara Botello, o del secretario del ayuntamiento, Martín Ortiz o del director de la policía preventiva que vive en Jardines de Oriente y tiene unos treinta policías armados en la puerta, o hasta del topógrafo Hugo Solórzano -sin título, además- metido a director de tránsito y sus cajeros móviles.

Ah, pero eso sí, ya recomenzamos los desfiles paramilitares para que parezca. A’i la llevan.

La Jaula

Son como venciditas: las guardias populares, reafirmaron su postura de mantener la vigilancia en las localidades donde sea necesario así como someter a consulta en 40 municipios las propuestas de diálogo que tendrán con los gobiernos federal y estatal.

Bruno Plácido, vocero de la UPOEG, en entrevista con Radio Fórmula, lamentó la pérdida de respeto, tanto de parte del Ejército mexicano hacia los pueblos, como de parte de los pueblos hacia el gobierno, esto a raíz de la retención de 60 militares por parte de ciudadanos de El Pericón, Municipio de Tecoanapa, a lo largo de 35 horas, por lo que el gobierno federal lanzó un ultimátum para que no vuelva a pasar.

Pus no que el estado de Derecho.

Comentarios y quejas. Tigresdepapel1@gmail.com y @FPacomares

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