El catecismo del Consejo Monetario como acto de FE del TLCAN plus

“…si no conviene un TLCAN recargado en nuestra contra, será mejor la opción de buscar revivir el Tratado Transpacífico, con negociaciones nuevas con la Unión Europea y Japón, para que esas naciones sustituyan a Estados Unidos…”

El catecismo del Consejo Monetario como acto de FE del TLCAN plus

Por lo visto, los achichincles de Trump tienen la espada desenvainada y amenazan a los mexicanos y canadienses con hacerles la vida difícil.

Además, debido a sus amores platónicos con los neos nazis y fascistas, la popularidad del Presidente de Estados Unidos tiene la necesidad enfermiza de un triunfo en estas negociaciones

Como los gobiernos de México en los últimos 25 años han sido demasiado dóciles a los designios estadounidenses, lo más probable es que Peña Nieto se doblegue y acepte todas las condiciones que EU le impone en este proceso.

El nuevo TLCAN trasciende lo comercial y entra en los siguientes terrenos:

  1. El mercado monetario. Con la imposición de un Consejo Monetario, acción en la cual desaparecería el Banco de México, los funcionarios del mismo ocuparían un lugar en el Sistema de la Reserva Federal, y Banxico se convertiría en una de las sucursales de la Fed.
  2. Certificados de origen, para mayor integración de los productos norteamericanos con insumos norteamericanos. Esto sí beneficiaría a México, al obligarlo a encadenar los engranajes del sistema de producción manufacturera; dejaría la estrategia global para adaptar la estrategia multi empresarial norteamericana. En pocas palabras, en lugar de que nos invadieran los insumos y las materias primas de China, Pakistán, Indonesia, India etc, los insumos serian de México, Canadá y Estados Unidos.
  3. Políticas fiscales.  Si en Estados Unidos disminuyen el ISR a 15%, con la apertura los impuestos mexicanos también deberán disminuir. En caso de no hacerlo, la disminución sería en los salarios, que de por sí son muy bajos en el contexto internacional.
  4. Solución de controversias. Estados Unidos desea quitar los mecanismos para solución de controversias, para que sus leyes sean las que funcionen en México y Canadá en materia ejecutivo mercantil, financiera, comercial internacional, de inversiones extranjeras, bursátil, etcétera.
  5. Cesión de soberanía económica. Ya metidos en este camino, desaparecería la bandera mexicana, y la de las barras y las estrellas incorporaría un águila devorando una serpiente, en vez de otra estrellita.
  6. Nula libertad de circulación al factor trabajo. El factor trabajo, abundante en México, seguiría castigado y reprimido, porque no nos dejarían entrar a trabajar libremente a los Estados Unidos de Norteamérica.

Esta política tendría amplia aceptación de Peña Nieto, de Videgaray, de Meade, de Carstens y en general del equipo económico mexicano, que al parecer será de donde salga el candidato del PRI a la Presidencia de la República para el 2018.

También este tipo de política sería aplaudido a rabiar por la esposa del señor de los balazos -el ex presidente Calderón-, por Ricardo Anaya, y en general por los panistas.

El Consejo Monetario Mexicano en el marco del TLCAN Plus

Este tema de la negociación que no ha sido publicitado, porque es una de las exigencias de más radical implementación.

En primer lugar se tendría que adoptar una Ley de Convertibilidad, en la cual el peso mexicano tendría una paridad con el US Dólar de 1 a 1, y los pesos mexicanos tendrían la obligación de respaldar con Reservas Internacionales, o sea, con dólares.

México ya no podría utilizar las ventajas de tener una moneda diferente, porque aunque circulara libremente el peso, estaría anclado a las necesidades de la política monetaria de Estados Unidos.

Si algún presidente de la Reserva Federal decide emitir muchos dólares, a los Estados Unidos eso no les afecta por inflación por alta oferta monetaria, pues los bancos centrales compran esta moneda para sus reservas internacionales. México, en cambio, estaría permanentemente en una situación como la que vivió Grecia con su crisis.

En este caso, al no poder devaluar el peso tendría que bajar por sistema los salarios, o subir los precios de los bienes y servicios, o mantener siempre las tasas de interés muy por encima de la tasa inflacionaria.

El ejemplo más dramático de la adopción de un Consejo Monetario lo sufrió Argentina, que tiene una económica parecida a la de México (aunque México tuvo en el pasado mejores decisiones).

En Argentina, durante la presidencia de Menem se privatizaron todas las empresas del gobierno, dejando que las políticas de Estado no tuvieran la garantía que sí tuvo México con Pemex.

Cuando el gobierno de Zedillo enfrentó el mega endeudamiento de los Tesobonos con prácticamente cero Reservas Internacionales, tuvo que pedir a Estados Unidos, al FMI y a bancos centrales 50 mil millones de dólares, que sirvieron para disminuir el impacto negativo de las políticas económicas de Salinas de Gortari.

Argentina no tuvo garantías suficientes y debió aceptar 40 mil millones del FMI sin que el gobierno pudiera garantizar nada, por lo que entonces siguió una depresión económica profunda.

La economía argentina concentra en el Mercosur, y la mexicana en Estados Unidos en el marco del TLCAN (las exportaciones de empresas mexicanas se concentran en el mercado latino de Estados Unidos, por lo cual los beneficios del TLCAN han sido muy pocos).

Tanto en Argentina como en México, el Gasto Público es muy ineficiente y está plagado con decisiones de agentes gubernamentales corruptos, de todos los partidos políticos.

En fin: si no conviene un TLCAN recargado en nuestra contra, será mejor la opción de buscar revivir el Tratado Transpacífico, con negociaciones nuevas con la Unión Europea y Japón, para que esas naciones sustituyan a Estados Unidos.

No es recomendable que China sustituya a Estados Unidos, porque los chinos sólo quieren que les vendamos materias primas, y ellos elaborar manufacturas, y eso sería como regresar al siglo XIX, antes de que México se industrializara plenamente.

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