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18:41h. Lunes, 11 de Diciembre de 2017

Para el gobierno mexicano todos son años de Hidalgo

”…establecer a la corrupción como un delito mayor, que la cárcel sea mínimo de 30 años, y que se cumplan los principios establecidos en las leyes…”

Existe una leyenda urbana en la política mexicana, sobre que el último año de gobierno de cada administración de la Presidencia de la República, de las gubernaturas, de las presidencias municipales, de las direcciones de empresas paraestatales, de las secretarías de Estado, de los coordinadores de los fideicomisos, de las entidades autónomas, de las diputaciones, senadurías, regidurías, sindicaturas, en fin, en todos los puestos públicos del país, en el último año se debe depredar todo el presupuesto público, sean de utilidad pública o privada. 

Todo esto para que en el último año Chifle a su máuser el que deje algo. 

Con la alternancia en cada uno de los puestos mencionados, hubo una época de oro de la depredación del presupuesto público, y la Auditoria General de la Federación reportó que durante el sexenio de Vicente Fox existieron más de 50 mil anomalías en el ejercicio del dinero que pagamos con nuestros impuestos. 

Además, los ingresos petroleros por la exportación del hidrocarburo fueron en el sexenio de la alternancia los mayores que todos los existentes, y el PIB no creció prácticamente. 

Ante esto se obtiene por conclusión que los servidores públicos sirven para servirse del presupuesto público, para satisfacer sus deseos privados y para enriquecerse sin medida. 

El colmo de la corrupción han sido los ex gobernadores Duarte de Chihuahua y Veracruz, Borge de Quintana Roo, Yarrington, y una lista interminables de ratas de dos patas. 

Además existen gobernadores cuyo partido negocia con la oposición para que no les toquen ni con el pétalo de una rosa, ya que quien les sustituye también tiene las mismas mañas en un sistema diseñado para la corrupción gubernamental. Sea del partido que sea, ninguno se salva. 

Medida de la Corrupción mexicana 

En una escala del 1 al 10, México obtuvo una calificación de 3, de acuerdo a una muestra de más de 100 países, ocupando el lugar primer lugar en América Latina en cuanto a la percepción de la corrupción. En el nivel mundial está junto con Rusia, Pakistán, Indonesia, Somalia, Yemen, Egipto, Kenia y otros países que también se caracterizan por ser muy corruptos. 

Según las encuestas levantadas en México, los mexicanos opinamos que el principal problema en el país es la corrupción, y después de estos problemas están la inseguridad y el estancamiento económico. 

La inseguridad existe porque los delitos permanecen impunes, debido a la corrupción imperante en todas las esferas. 

El estancamiento económico existe porque el modelo de desarrollo económico frena la dinámica de las inversiones mexicanas en su conjunto, principalmente las Pymes, en beneficio de las empresas multinacionales, y también porque el presupuesto público de cada año se canaliza a actividades diferentes a las etiquetadas, porque existe corrupción.

Por ejemplo, la mala calidad de la infraestructura obliga a realizar reparaciones sistemáticas, a pesar de que las obras públicas tienen costos mucho mayores al 200% del presupuesto originalmente aprobado. 

Cheque el lector el precio de los puentes del Libramiento en León, y verá porque se dice todo esto. 

Esto no fue siempre así, porque antes los políticos marrulleros sólo cobraban el diezmo –10% del monto presupuestado. 

Al parecer ahora se cobran mochadas superiores al 35%, como se pudo observar en el cobro que hacían los diputados de Guanajuato, cuando aprobaban el presupuesto, además del cobro que tenían que hacer los del Poder Ejecutivo cuando ejercían el dinero aprobado. 

Ya hubo oportunidad de atacar de frente la corrupción desde la campaña de Vicente Fox, cuando los electores lo votaron porque prometía acabar con este delito –que algunos denominan cultural. 

Simplemente esta promesa de campaña no se cumplió, porque el ex presidente hizo algo distinto con el charco de lodo de la corrupción, en lugar de combatirla como prometió. 

La sensación de corrupción emana de una estructura de poder, en la que se privatizan las funciones públicas en beneficio de los funcionarios que ocupan un puesto gubernamental, o por la evasión de responsabilidades de los agentes económicos, por ejemplo, en la evasión fiscal o la contaminación indiscriminada del medio ambiente. 

A continuación se presentaran definiciones que Transparencia Internacional ofrece como componentes de la corrupción, y ejemplos específicos en el caso de México. 

1. Peculado 

Esta práctica significa el robo de los recursos públicos por cualquier medio, improvisando gastos o inversiones públicas, o de plano realizado en forma cínica. 

Generalmente estas prácticas se realizan al amparo de concursos amañados, en las que ciertas empresas privadas se benefician de contratos de diversa índole, desde construcción de infraestructura, compra de insumos para el gobierno, contratos con consultorías para realizar estudios que sustenten proyectos, etcétera.
Por ejemplo, la contratación de una constructora propiedad de algún funcionario, para que edifique la obra pública. 

Últimamente la ingeniería barroca de la corrupción ha generado la práctica del robo de recursos por medio de la constitución de empresas fantasmas, radicadas en México y en los paraísos fiscales. 

2. Uso de información privilegiada o confidencial 

Es cuando las autoridades públicas, tanto del gobierno como de sindicatos o cámaras empresariales, utilizan la información que llega a sus manos, aprovechando la oportunidad de controlar el poder de un puesto. 

Una de las prácticas más usuales a través de la historia ha sido la especulación inmobiliaria, ya que son las autoridades del gobierno las que saben qué calles se pavimentarán, qué desarrollos urbanos e pondrán en marcha. 

Seria ilustrativo checar los movimientos en el Registro Público de la Propiedad en diversos municipios de Guanajuato, en los predios por donde pasan los bulevares, las calles nuevas, las carreteras, para entender la formación de nuevas fortunas, emanadas de la información privilegiada en el Gobierno. 

También existe la concesión de créditos a los agremiados que participan en alguna institución de corte empresarial o, por ejemplo, la contratación de ofertas de comercio exterior, de programas de maquila para la exportación u oportunidades de inversiones extranjeras por medio de franquicias, utilizando información privilegiada. 

3. Chantaje 

Cuando se utiliza algún puesto o relación de poder, para obtener recursos fuera de los ingresos que legalmente corresponden a la función que se realiza. 

Por ejemplo, los funcionarios públicos que retardan sin motivo real la solución de algún problema, y que aceleran el trámite cuando reciben una compensación. 

Esta forma de corrupción tiene dos vías: el que ofrece y el que recibe. 

4. Evasión fiscal 

Esta práctica está muy arraigada en los agentes económicos que practican algún nivel de economía informal. 

Conclusión 

Para evitar la corrupción se necesita un cambio profundo en la estructura de poder, que no sólo se observe en la ridícula presentación de una relación patrimonial, aunque ésta sea 3 de 3. 

Es indispensable que los candidatos a presidentes de México y de gobernador de Guanajuato, formulen una propuesta de cambio en la estructura de poder, que ataque de frente las prácticas corruptas, que no sean sólo formulación de publicidad. 

Se necesita establecer a la corrupción como un delito mayor, que la cárcel sea mínimo de 30 años, y que se cumplan los principios establecidos en las leyes. 

Lo demás es novela costumbrista. 

Bueno… ¿a qué le tiro cuando sueño con que el gobierno se volverá buena onda?