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Jesús Batta González
10:05
27/09/16

El Teatro del Bicentenario y el apartheid cultural en León

"Existe un buen número de artistas, como pianistas, flautistas, tenores, barítonos, violinistas nacidos o que se formaron en León, y no se han presentado en el Teatro del Bicentenario..."

El Teatro del Bicentenario y el apartheid cultural en León

Escena observada en los límites de vidrio del Teatro del Bicentenario, durante momentos previos a una función: en la parte interior los cultos,  los periodistas, los políticos, los mirreyes, se toman  selfies. Una quinceañera pobre llega a los jardines del Forum, para tomarse fotos portando su vestido ceremonial. Los miembros de un grupo cercano a mí la ven, hacen un gesto de horror y se van a ocupar sus butacas; como para que no les pegue los piojos, las pulgas y las liendres. Fin de la escena.

El Teatro del Bicentenario es un recinto que fue creado para presentar espectáculos culturales, denominados de la alta cultura, las bellas artes o espectáculos de elite destinados principalmente al segmento de población que tiene mayores ingresos.

También asisten al teatro en forma gratuita líderes de partidos, diputados, senadores, directores del gobierno, periodistas y hasta trabajadores de la cultura de Guanajuato y León.

Este teatro fue inaugurado el 7 de diciembre del año 2010 por el ex gobernador Juan Manuel Oliva, y en ese tiempo costó $561 millones de pesos.

Aplicando la fórmula de valor presente, el teatro tiene un valor actual de 710 millones de pesos y fue pagado de subsidio del gobierno de Guanajuato y del gobierno federal.

Este teatro tiene 500 asientos.

En los años 2011, 2012, 2013, 2014, 2015 y 2016 se han presentado en promedio 25 funciones al año, lo cual significa que si en todas y cada una de las funciones el teatro se llenara en los 500 lugares, habrían asistido 7,500 espectadores.

Según el Censo de Población y vivienda del 2010, León tenía entonces 1, 239,000 habitantes.

Suponiendo que todos los asistentes al Teatro del Bicentenario siempre fueran diferentes y que ningún espectador haya ido 2 veces, este teatro habría beneficiado al 0.006% de la población leonesa.

Se puede afirmar que este recinto es sumamente elitista.

Si hubiera sido financiado con recursos privados no habría ningún problema, pero tanto el costo de la construcción como el presupuesto que eroga son cubiertos con dinero público, esto es, de nuestros impuestos.

Tomando en cuenta el valor de desgaste de 710 millones de pesos, a una tasa anual del 4.27% (tasa interbancaria), el subsidio anual por infraestructura es de $50, 704,590.61.

Esto significa que cada uno de los asistentes tiene un subsidio por función de $1,844.45 pesos. Si el asistente paga un boleto de $400 pesos, el subsidio se reduce a $1,444.45 pesos.

Además existe el subsidio del presupuesto anual.

Como no se pudo conseguir datos del subsidio anual, será realizado un estudio costo beneficio en otra ocasión.

Ciertamente existe un monto marginal de donaciones privadas, que significan prácticamente nada, comparando con los montos subsidiados por el gobierno.

Se podría justificar este elitismo si este teatro produjera eventos de alta cultura, los cuales tuvieran su primera presentación en el mismo Teatro del Bicentenario y recorrieran México y el mundo, pero no es así: el Teatro del Bicentenario no ha promovido a artistas leoneses.

Existe un buen número de artistas, como pianistas, flautistas, tenores, barítonos, violinistas nacidos o que se formaron en León, y no se han presentado en el Teatro del Bicentenario.

Algunos de ellos han egresado de conservatorios de la talla de Praga, Viena o Moscú, pero debido a la escasez de oportunidades de nuestro sistema cultural, sólo realizan presentaciones en restaurantes, ganando para sobrevivir.

A pesar de que su director, el contador público Alonso Escalante dice que el Teatro del Bicentenario es el mejor teatro del mundo, aparte de no producir cultura propia, ni siquiera tiene una orquesta de cámara, mucho menos una sinfónica y todavía menos una filarmónica.

Los buenos teatros del mundo, aparte de tener una o varias orquestas, son prácticamente auto sustentables, esto es, no le estiran la mano al gobierno para que les dé dinero.

Sin meterse en comparaciones globales, tomaremos unos cuantos elementos de comparación.

En el Palacio de las Bellas Artes de la ciudad de México existen al año más de 1,500 presentaciones.

Se ven lecturas de novelas, lecturas de libros, conferencias magisteriales, exposiciones de pintura, de escultura, conciertos.

Esto pasa porque un recinto financiado con recursos públicos es precisamente para el público, no para los más ricos.

¿Por qué los gobernadores Oliva y Marquez soportan esta muestra de elitismo?

Porque a ambos gobernadores siempre les ha gustado estar junto a la elite.

Márquez es de clase media de alta en su Purísima de Bustos natal.

Oliva actualmente tiene un gran patrimonio, pero antes vivía en el cerrito de Jerez.

En este sentido, el Teatro del Bicentenario es un instrumento del gobierno que sirve para compensar a las clientelas del PAN.

Por eso los primeros destinatarios del teatro son la elite económica, política y cultural.

¿Por qué afirmar que el gobierno quiere consentir a los adinerados con la cultura del Bicentenario?

Además de que estas personas son las que más asisten, existe una razón un tanto oculta, pero en términos administrativos es importante:

En la dirección no contrataron a un gran artista, que se distinguiera por su presencia en cualquier escenario del mundo o de México.

Contrataron a un contador público que anteriormente tuvo relaciones con la elite empresarial de León en particular, y de Guanajuato en lo general.

El contador Escalante estudio Contaduría Pública en la Escuela Bancaria y Comercial, trabajo más de 10 años en el Grupo Financiero Serfin y se tituló en 2011.

Cinco de los años de trabajo financiero los realizo en las oficinas de Serfin en la sucursal de las calles de Blvd. López Mateos esquina Hidalgo, en el quinto piso.

Como se puede observar, tiene el lenguaje artístico adecuado para los adinerados y sobre todo tiene el lenguaje y la cultura empresarial, lo cual es adecuado para comunicarse fluidamente con la elite.

Desafortunadamente la cultura y los presupuestos culturales están secuestrados.

Los grupos culturales de León tienen un pobre financiamiento y sobreviven gracias a que la mayor parte de la población los demanda y paga por ellos.

¿Por qué no se adoptó el modelo de la Universidad de Guanajuato?

En Guanajuato existe un gran nivel de producción cultural desde la fundación misma de la Universidad de Guanajuato hace más de 230 años, que era la Escuela de Cristo (administrada por jesuitas), después Escuela de Artes y Oficios, y finalmente Universidad de Guanajuato.

Con muy pocos recursos se cuenta con una Orquesta Filarmónica, varias orquestas de cámara, más de 50 grupos teatrales, de títeres.

Sería imposible la existencia del Festival Internacional Cervantino sin la generación de cultura en Guanajuato capital, sobre todo desde la Universidad de Guanajuato.

Como se observa, allá  se genera cultura propia sin tener que gastar enormes cantidades de dinero.

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