El fútbol, esa pasión innoble

"...es indigno de un intelectual prestar atención a un espectáculo tan superficial y que solo sirve —según ellos— para distraer a las masas..."

El fútbol, esa pasión innoble

Heródoto, el historiador griego, nos cuenta que el rey de los persas, Darío, solía adoptar un comportamiento más relajado cuando se encontraba con sus colaboradores más cercanos. Alguien lo criticó por hacer cosas que, según él, eran impropias de su condición real. Darío contestó: “si tienes un arco siempre tenso y nunca le das reposo, puedes romper sus cuerdas”.  En los días de la recién terminada Copa Confederaciones, algunos periodistas e intelectuales recibieron críticas por opinar y mostrar interés en el fútbol. Según ellos, es indigno de un intelectual prestar atención a un espectáculo tan superficial y que solo sirve —según ellos— para distraer a las masas. Efectivamente, el fútbol nos distrae y, por tanto, nos ayuda a descansar de las preocupaciones de la vida (a veces tan agobiantes). De hecho, los países más desarrollados siempre tienen una fuerte cultura deportiva. El fútbol no es un lujo, es una necesaria válvula social.

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