Buscar
01:12h. Sábado, 16 de Diciembre de 2017

El nombre de Roberto Plasencia Saldaña para el Auditorio CICEG

“Quienes tuvimos la fortuna de conocer a Roberto y de recibir los beneficios de su obra generosa, que difícilmente alguien podría conocer en toda su amplitud, sí podemos, en cambio, unirnos a sus motivos y compartir la llama interior…”

Pensadores como Aristóteles y Platón entre los griegos, Virgilio y Cicerón entre los romanos, son conocidos como “filósofos pre cristianos” por lo elevado de sus razonamientos.

Hubo también un emperador romano, educado en la escuela de los estoicos, Marco Aurelio, quien nos presta su voz en esta ocasión tomada de sus Meditaciones. Oigámosle.

Si conservas constantemente puro el genio divino que te anima… Si te limitas a hacer lo que haces conforme a la naturaleza de tu ser y decir sencillamente la verdad en todas tus palabras, vivirás feliz. Y ciertamente que nadie puede impedirte el que te conduzcas de este modo.

Esto dice respecto al poder y los honores terrenales:

Si te atormenta el deseo de vanagloria, considera la rapidez con que cae en el olvido todo lo de este mundo, el inmenso abismo de la eternidad que te ha precedido y que te seguirá, la vanidad de las glorias humanas.

En relación a nuestra misión en la tierra, dice:

Todo hombre se halla ligado estrechamente conmigo, y tengo el deber de procurarle el bien.

Las siguientes palabras de Marco Aurelio lo acercan admirablemente a nuestra fe.

Pasar sucesivamente de una acción de beneficio social a otra debe ser tu único goce, tu sola distracción; pero acordándote siempre de Dios.

Un milenio después, y en el nuevo continente, podemos asociar estos conceptos con los del discurso de los sabios aztecas que Sahagún recoge en el Huehuehtlatolli o Consejos de los Ancianos.

Una cosa te quiero decir que te conviene mucho tener en la memoria, porque es mucho digna de notar que es sacado de los tesoros y los cofres de nuestros mayores, los cuales dijeron: El camino seguro por donde debemos caminar en este mundo es muy alto y muy estrecho, y desviando a cualquier parte de este camino, no podemos caer sino en profunda barranca y despeñarnos de una gran altura. Esto quiere decir que es necesario que todas las cosas que hagamos o digamos, sigan las reglas de la Providencia.

Quienes tuvimos la fortuna de conocer a Roberto y de recibir los beneficios de su obra generosa, que difícilmente alguien podría conocer en toda su amplitud, sí podemos, en cambio, unirnos a sus motivos y compartir la llama interior, que procuró mantener siempre encendida.

José Vasconcelos, durante una conferencia en 1953, expresó que al proponer el lema de la Universidad, Por mi raza hablará el espíritu, se refería al Espíritu Santo. La laicidad y el materialismo que siguieron, eliminaron su significado religioso.

No debemos tener miedo de llamar a las cosas por su nombre.

Tampoco se puede explicar la inmensa obra social llevada a cabo por Roberto Plasencia Saldaña, sin referirnos a la congruencia permanente que mostró entre sus creencias y su vida, entre la conciencia de su misión en este mundo y la obra que nos dejó.

Para los creyentes como Roberto, la obra redentora de Jesús justifica plenamente nuestras vidas siguiendo el supremo mandamiento de amor al Padre, y el amor a nuestros semejantes sumándonos a su sacrificio en la Cruz.

El catecismo de adultos nos dice:

El espíritu de la Confirmación, fortalece también la misión sacerdotal y real del bautizado. Para él, su altar es su puesto de trabajo y su presencia en medio del mundo. Sobre ese altar se une al sacrificio de Cristo para introducir el amor del Padre en el mundo.

Hemos sido afortunados por ser coetáneos de Roberto Plascencia Saldaña.

En esta Cámara fue Consejero y Presidente, aquí impulsó un programa de capacitación de alcances incalculables. No ha habido una iniciativa a favor de los industriales del sector, que no haya iniciado o secundado con verdadera pasión. Otro tanto en sus empresas, y destacadamente en su comunidad.

Tan sólo un ejemplo que hoy es de importancia capital: en instalaciones ubicadas sobre el bulevar La Luz, de la ciudad de León, diariamente son transportados cientos de niños y jóvenes de colonias marginadas que, dirigidos por entrenadores y guías en valores, juegan, conviven, se divierten y reciben apoyo para hacer sus tareas. Esta iniciativa, promovida por Roberto, es la única solución real a la inseguridad. Otro tanto realizan sus colegas empresarios mediante programas como el de Imagina, Trinitate, CIPEC, la Fundación León, y otros. A nivel nacional, Telmex de Carlos Slim lo hace con su iniciativa “De la Calle a la Cancha”.

Nos dice Marco Aurelio, hace casi dos mil años:

Perseguir lo imposible es una locura; luego, es imposible que los perversos no hagan alguna perversidad.

Podemos agregar: Luego, la única solución al problema de la inseguridad es la conducción de las nuevas generaciones hacia la virtud. Corresponde a los líderes públicos y privados multiplicar este esfuerzo, y que todos nos sumemos.

Este Auditorio en adelante llevará su nombre.* Es tan sólo un símbolo de nuestra adhesión a sus ideales.

Querido Roberto, a lo largo de tu vida encarnaste maravillosamente las enseñanzas que hoy recordamos.

Muchas gracias por tu ejemplo y guía.

Que Dios te guarde.



*Texto leído por el autor en la ceremonia de imposición del nombre “Roberto Plasencia Saldaña” al Auditorio de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato.