La muñeca fea

“—Bien por la 4T y los nuevos mandos del IMSS. Así sí, los trabajadores nos ponemos la camiseta y bailamos con ellos el son que nos toquen—, me dijo satisfecho uno de los directores, todos grandes amigos míos, por la etapa oscurantista de virreyes y señores feudales que padecimos juntos, y que por fin parece concluir…”


Los gobiernos neoliberales utilizaron dinámicas inhumanas para aumentar la productividad de las empresas del Estado, malbaratando el escaso recurso en coaching y asesores que para lo único que servían era para hacerte creer, como empleado, que vivías una realidad distinta y que todos los problemas eran por causa tuya, de tu acritud, por tu falta de compromiso, sin que influyera ningún factor externo como malas condiciones laborales, falta de recursos, de personal, y hasta de un buen mando con ética y liderazgo.

En el IMSS de Guanajuato, por ejemplo, cambiaron al antiguo equipo de supervisión que trabajó perfectamente durante años, y sin decir agua, va lo sustituyeron hace unos meses por otro, que a través de diversas dinámicas bombardeaban psicológica y físicamente a los directores (por ejemplo, no dejaban dormir a los jefes de servicio, a través de un chat que debían estar contestando de madrugada, lo que derivó en múltiples problemas de salud en los trabajadores de confianza de la delegación 14, quienes prefirieron renunciar a sus puestos). Muchos cedieron a sus peticiones o se quebraron; quienes tuvimos más dignidad dimos las gracias. Pasado el tiempo, las torturas psicológicas fueron cada vez más violentas contra los que se quedaron, hasta ser inadmisibles. Las cúpulas directivas adoctrinadas pueden ser tan morales e inteligentes como los individuos que las forman, capaces de cualquier cosa, salvo del libre albedrío para razonar individualmente. Esto derivó en un ambiente laboral tenso en toda la delegación.

Por fortuna, a la cuarta transformación, a pesar de los tropiezos que ha tenido, como cualquier gobierno en sus inicios, hay que reconocerle también aciertos. Uno de ellos fue deshacerse del priismo más recalcitrante que imponía sus maléficas prácticas en una institución tan importante y prestigiada como es el IMSS.

Hay cambios en cuatro meses, y estos se han dejado sentir para bien. Ahora, como dice una canción de Cricrí: “escondida tras los rincones/temerosa que alguien la vea/platicaba con los ratones/la pobre muñeca fea”. Así andan los viejos priistas, escondiéndose como apestados, presintiendo cada uno su pronta caída.

No es por ser indiscreto, pero un personaje de la delegación 14 de Guanajuato, de cuyo nombre no quiero acordarme, pero quien se encargó de hacerle el trabajo sucio al anterior delegado, operando incluso contra sus propios jefes y contra directores de las unidades de primero y segundo nivel, al grado de dejar al Seguro Social de Guanajuato en una grave crisis de gobernabilidad, debido a su despotismo y a la falta de modales con la cual se manejaba tras su nervioso afán de quedarse al frente de la delegación, ya fue despedido.

Padecía lo que en psicología se le conoce como “síndrome de Procusto”, e intentaba deshacerse de todo aquel que pudiera hacer sombra a sus planes futuros.

Operaba detrás del poder y por eso se le apodaba igual que al monje ruso que selló los destinos del zar Nicolás ll y su familia por las intrigas palaciegas, usando a la zarina como vehículo.

Afortunadamente, desde el primero de abril de este año todo cambió para bien.

Aunque no lo hicieron oficial, los reportes me llegaron de los sitios menos esperados.

Los directores de todo Guanajuato me preguntaron si sabía por qué habían cerrado el chat que los estuvo atormentando durante más de un año, y entonces me puse a indagar.

Me contaron unos pacientes que trabajan en Elektra, que a un otrora elegante caballero de maneras estrogénicas, quien figuraba en la nómina de mando de la delegación 14 y con un amplio poder crediticio en la tienda, ya le fueron a embargar los muebles que sacó en abonos chiquitos para pagar poquito, porque desde el 01 de abril se quedó sin chamba. Ahora a tan distinguido personaje, sommelier de los mejores cavas y restaurantes de comida internacional de León, se le ha visto comiendo en los tacos de “los agachados”, contraesquina de la T1, sendas tortas dobles de suadero, y buscando las ofertas de cambio de temporada en Milano.

Es más: alguien me chismeó que lo encontró en el tianguis de carros, rematando el BMW que le compramos trabajadores y derechohabientes del IMSS.

El pueblo de México también espera que los gobernadores, diputados, senadores y ministros de la SCJ, sean traídos prontamente al mundo real, el de los mexicanos de a pie que trabajamos para comer y no simulamos para trabajar.

La razón y la verdad siempre triunfarán por méritos propios, y los déspotas tarde o temprano tendrán que segar lo que cosecharon, y recoger su mies.

—Bien por la 4T y los nuevos mandos del IMSS. Así sí, los trabajadores nos ponemos la camiseta y bailamos con ellos el son que nos toquen—, me dijo satisfecho uno de los directores, todos grandes amigos míos, por la etapa oscurantista de virreyes y señores feudales que padecimos juntos, y que por fin parece concluir.

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