Ni un plato de lentejas

“…ahí no acaba la cosa: el año que entra van sobre nuestro aguinaldo…”
Ni un plato de lentejas

Hace dos semanas hacía la pregunta acerca de qué sería lo más valioso: si la sensatez o la lealtad a ciegas; sin duda, es lo primero.

Ser sensato te vuelve crítico de la vida, de las instituciones, de la misma filosofía. En cambio, la lealtad ciega le agrega barrotes a la cárcel de un pensamiento libre.

Esa sensatez me obliga a quejarme amargamente del 5.7% de aumento al salario que nos dio la 4T este año a los trabajadores IMSS, en lo más álgido de la pandemia, cuando cientos de compañeros han muerto entregados a su trabajo, mientras otros tantos se encuentran incapacitados, recuperándose del Sars Cov 2 que seguramente les dejará a los sobrevivientes secuelas físicas y psicológicas. En tanto, los más afortunados nada más esperamos nuestro turno de que se nos acabe la suerte y llevemos la enfermedad al seno de nuestra familia.

5.7% de aumento salarial (3.6% al tabulador únicamente, y el resto en prestaciones) es una burla, cuando el aumento real de algunos de los productos de la canasta básica en lo que va del trimestre fue de hasta 35%, según cifras den ANPEN citadas el 18 de agosto del 2020 por La Jornada. ¿Necesita ejemplos de los productos monitoreados con el alza más importante de junio a agosto? Ahí le van:

Limón (35.71%), jitomate (20.78), frijol (20.26), naranja (19.8), tomate (17.82), lentejas (10.92)

Esto quiere decir estimado lector, que el 3.6% de aumento al tabulador y 2.1% a prestaciones, juntos, no nos da ni para un plato de lentejas, que aumentaron —sólo de junio a agosto– 10.92%.

Ni hablar del costo de los equipos de protección individual (EPI) como mascarillas N95, cubrebocas quirúrgicos de tres capas, caretas y googles, que se dispararon de precio una vez iniciada la pandemia, y que en muchos casos no se les proporciona a todo el personal del IMSS, por lo que tienen que adquiriros en el mercado negro y con grados de eficacia dudosos.

Siempre fui muy burro para las matemáticas, pero hay cosas que no requieren ecuaciones complicadas ni estudios en economía para entenderlas. Para el IMSS, como empresa tripartita, ahora administrada por cachorros del PRI disfrazados de morenos, nuestra salud no valió siquiera un plato de lentejas.

Lo triste es que ahí no acaba la cosa: el año que entra van sobre nuestro aguinaldo, como pago de nuestros servicios a la nación.

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