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Andamos en Catar • Día siete: Estrellas resolutivas • Fernando Cuevas

"Aparecieron tres de las grandes luminarias"
Messi
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Andamos en Catar • Día siete: Estrellas resolutivas • Fernando Cuevas

Aparecieron tres de las grandes luminarias, dos que juegan en el mismo equipo y resolvieron los compromisos de sus selecciones anotando y asistiendo los goles que definieron los triunfos. 

Salto de canguro 

Después de su derrota inicial, Australia salió campo para buscar su sobrevivencia en el torneo, mientras que la selección de Túnez trataba de refrendar su buena actuación previa en la que les habló de tú a los daneses. Batalla con poca luz y mas de nervio que de neurona en los primeros veinte minutos con mayor presencia de los norafricanos en territorios rivales, pero al 23’, Duke, que juega en el fútbol japonés, conectó con la cabeza un servicio justo de Goodwin, dando un giro preciso para mandar al frente a los australianos, quienes a partir del gol recularon y tomaron la opción de proteger la ventaja más que tratar de aumentarla, lo que hizo que los tunecinos tuvieran la iniciativa y fueran responsables de la presión al frente, diluida en los minutos finales de la primera mitad.

La segunda parte fue de menos a más en cuanto al empuje de los tunecinos para buscar el empate, mientras que los ahora de azul se acercaban muy poco, acaso con algún tiro de distante que levantó cierta expectativa. Siguieron luchando los vestidos de blanco en busca del empate pero aunque lograban llegar a la portería, las opciones se quedaban en un intento que en todo caso eran finiquitadas por el arquero con la solvencia que da haber jugado en España. Se acercaba el final y aunque nunca bajaron los brazos, los tunecinos se fueron en blanco, como el partido pasado, pero ahora también sin puntos, quedando con un pie fuera de la siguiente ronda; por su parte, los australianos se recuperaron de esa inicial goleada en su debut y ahora están con tres puntos para pelear por el segundo puesto del grupo.

Asistencia y gol

Con la confianza que te brinda haber dado la sorpresa del torneo hasta ahora, Arabia Saudita salió al terreno de juego volcado al frente, presionando a Polonia y ya enviando mensajes desde antes del minuto diez. Vendría una desviada del portero Szczesny poco después que tuvo una respuesta polaca en un cabezazo de tiro de esquina salvado por la defensa; seguía el predominio árabe hasta que Zielinski empujó la pelota tras pase de Lewandowki al 39’ para abrir el marcador que no reflejaba lo sucedido en el campo. Pronto los árabes tuvieron la oportunidad de empatar por la marcación de un rigorista penal que el portero de la Juventus se encargó de tapar, al igual que el contrarremate en gran desviada, manteniendo la ventaja para los suyos.

En la segunda mitad, el partido se abrió por la búsqueda de parte del equipo de verde para reflejar en el marcador sus diversas llegadas, que siguieron presentándose aunque quizá no con la misma frecuencia y peligrosidad. Otra jugada atropellada por el centro de la defensa polaca por poco termina en gol si no fuera por el arquero y una más cuyo disparo pasó cerca; en tanto, los europeos también generaron angustia en la puerta rival y dejaron dos pelotas en los postes, respondiendo en un partido en el que el gol podía caer en cualquier arco: fue en el saudiárabe por un error garrafal en la defensa que aprovechó Lewandowski al 82’ para decretar la victoria, aunque tuvo otra clara este delantero estelar que por fin anota en un Mundial. Con posibilidades quedan ambos equipos dado que su destino sigue en sus manos.

Duelo de altura

Tras golear y mostrar poder de recuperación, Francia enfrentó a la selección de Dinamarca, especie de némesis reciente con la que perdió en dos ocasiones durante la Liga de las Naciones de la UEFA en este año. Primero fueron los daneses quienes se propusieron controlar la pelota para evitar que su rival le hiciera daño, pero fue en su arco cuando aparecieron las jugadas de peligro en un tiro de esquina, después en un remate sacado por el guardameta y capitán del equipo, y en una salvada de la defensa alrededor de la media hora de juego: los franceses empujaban pero no concretaban, si bien se iban creando las grietas en la defensa. Tuvieron alguna descolgada los escandinavos que fue rápidamente respondida por un par de avisos del rival antes del descanso.

Arrancó la segunda mitad con similar orientación: los franceses abriendo un abanico de posibilidades ejecutadas por distintos jugadores y los daneses bien armados y con visitas ocasionales a la puerta gala. Finalmente, en gran combinación de Hernández y Mbappé, la muralla fue horadada y el cero se rompió. Parecería que los de blanco caerían en confusión pero empezaron a reconstruir su juego y en un doble toque derivado de un tiro de esquina, lograron el empate por conducto de Christensen al 68’, apenas siete minutos después de verse en desventaja. Vinieron oportunidades en ambas porterías: Lloris sacó una pelota en emergencia y otra pasó rozando el palo, mientras que Rabiot por poco hace el gol del mundial. Cuando parecía decretarse el empate, volvió a aparecer Mbappé para empujar la pelota en las narices de Schmeichel y poner la diferencia en uno de los grandes juegos hasta ahora.

Cerrazón abierta por el mejor

La selección de Argentina, con varios cambios, se jugaba buena parte de sus posibilidades en el partido frente a México, sobre todo después de caer sorpresivamente en su debut y darse un baño de humildad, necesario para uno que otro jugador que parecía sobrado y hablando de más. El partido empezó y continuó en su mayor parte, muy cerrado y de pocos espacios, con escasa participación de los porteros. Los pamperos tenían más la pelota y tomaban la iniciativa, mientras que los mexicanos apretaban y no daban respiro de media cancha hacia atrás, pero su presencia en zona de peligro era de escasa a nula. Un disparo de tiro libre de Vega y un tiro de centro de Messi, fueron las únicas jugadas de relativa preocupación para los arcos. La tensión a tope entre un lodoso partido en el que faltaba la luz.

Para la segunda mitad, el Tri se iba cansando y ahogando en su propio esquema, aunque tampoco es que la albiceleste generara mucho riesgo si bien controlaba aún más la pelota y casi todo el tiempo se jugaba en la cancha mexicana. Tuvo que aparecer Messi para que con un disparo rasante pegado al poste desde fuera del área, superara la estirada de Ochoa y rompiera ese cero que parecía permanente. Hubo cambios de hombres e intento de planteamiento diferente en el equipo verde pero no de funcionamiento al frente: las ideas creativas seguían siendo inexistentes y la posibilidad de anotar cada vez más remota. Al contrario, Fernández aprovechó un espacio y lanzó disparo con hermosa comba para anotar el segundo y definitivo. Los sudamericanos vuelven a tener la calificación en sus manos y los norteamericanos ya se metieron en un complicado berenjenal que implica ganar y esperar la diferencia de goles. 

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