Norteamérica 2026: Día diecinueve: empiezan los dieciseisavos • Fernando Cuevas
El 27.3% de los partidos terminó con más de tres goles de diferencia y en otro dato curioso, el 23.7% de los jugadores no nacieron en el país que representan, signo de nuestros tiempos.
Varias voces advertían que el verdadero Mundial empezaría hasta que terminara la fase de grupo. Se equivocaron, creo. Las emociones vividas por muchas aficiones con todo las respectivas anécdotas desde la tribuna, además de varios partidos de buen nivel, incluyendo algunos inesperados, al final valieron la pena; cierto es que otros no parecían alcanzar el calificativo de ser parte de esta magna competencias pero me parece que el saldo ha sido positivo, contrario a lo que yo también pensé cuando se anunció este incremento brusco de participantes.
En un análisis somero, se pueden hacer algunos apuntes, empezando por la perspectiva de los calificados según la región: la noticia que primero llama la atención es que calificaron 9 de las 10 selecciones participantes de África, sólo faltó Túnez y Cabo Verde resultó ser la mayor sorpresa del certamen, al momento. Los sudamericanos también siguieron, excepto Uruguay - de triste participación- y los anfitriones de la CONCACAF también permanecen en el torneo, si bien los otros representantes quedaron eliminados a pesar de regalarnos buenos momentos futbolísticos y emotivos, éstos últimos cortesía de Curazao. Y de Europa quedaron fuera Chequia, Escocia y la decepcionante Turquía, que prometía mucho después de la eliminatoria que realizó.
De Asia únicamente sobrevivieron Japón y Australia, que desde el 2006 pertenece a esa confederación para ganar competitividad y se han vuelto participantes frecuentes, resultando ser la mayor desilusión el equipo de Corea. El caso más lamentable fue el trato que se le dio a la selección de Irán, que además de jugar contra sus rivales de grupo, tuvo que enfrentarse a un trato indigno por parte de las autoridades migratorias de Estados Unidos y a una inacción de la FIFA. Encontraron refugio en Tijuana, en donde fueron bien cobijados y quedaron muy agradecidos. “No está bien ni es justo” ha dicho el capitán Mehdi Taremi, acerca de todo el entorno que rodeó y afectó directamente a su equipo. Y tiene razón. En lo sucesivo, deberá haber una cláusula en la que se estipule que el país o los países organizadores deben recibir a todos los equipos y dejarlos permanecer en el territorio.
Fue también una primera fase en la que, como hace tiempo no sucedía, la atención estuvo puesta en los anotadores estelares, por una parte, y por la otra, en los arqueros, más que en medios creativos o defensas; también se presentó la curiosidad de que varios jugadores añosos fueron protagonistas, a la par de otros que apenas van remontando la adolescencia pero ya están en primera fila. Queda, por supuesto, la necesidad de cambiar la regla del fuera de lugar, sobre todo evidenciada en los casos de los goles de Irán y Colombia, anulados milimétricamente, aunque aplicando la reglamentación vigente.
En esta primera fase fue el mundial con más goleadas, como cabría esperarse, dado el incremento en el número de equipos que tiene como efecto una mayor brecha entre los competidores. El 27.3% de los partidos terminó con más de tres goles de diferencia y en otro dato curioso, el 23.7% de los jugadores no nacieron en el país que representan, signo de nuestros tiempos.
De acuerdo con el desempeño alcanzado en la fase de grupo en contraste con las expectativas que se tenían sobre las selecciones, éstas se pueden ubicar en cuatro categorías, según se muestra enseguida:
- Grandes decepciones: Turquía, Uruguay y Corea.
- Quedaron a deber: España, Portugal, Inglaterra, Alemania, Chequia, Bélgica, Irak, Arabia Saudita y Túnez.
- Superaron las expectativas: RD Congo, Cabo Verde, Argelia, Egipto, Sudáfrica, Ecuador, Curazao, México, Haití, Australia, Colombia y Japón.
- De acuerdo con lo esperado: Francia, Brasil, Marruecos, Escocia, Senegal, Suiza, Canadá, Noruega, Costa de Marfil, Ghana, Panamá, Irán, Bosnia-Herzegovina, Catar, Panamá, Estados Unidos, Paraguay, Países Bajos, Suecia, Jordania, Austria, Argentina, Uzbekistán y Croacia.
EL PRIMERO DE LOS DIECISEISAVOS: CON AROMA A MAPLE
Empezaron los dieciseisavos de final en Los Ángeles con el encuentro entre Canadá, uno de los tres anfitriones que perdió la oportunidad de jugar en casa por quedar segundo en su grupo, y Sudáfrica, que terminó sorpresivamente en el segundo puesto de su grupo y que se enfrenta a un segundo anfitrión, primera vez que sucede en la historia de los mundiales. Los del norte buscaron hacerse de la pelota desde el inicio, pero los del sur lanzaron el primer peligro que resolvió con ciertos trabajos el arquero y después un cruce defensivo de los de amarillo, en un partido que empezó a desarrollarse de ida y vuelta, gracias a la apertura de ambos equipos, con llegadas a las que les faltaba precisar el penúltimo toque para dar paso a la definición. Un cuarto de hora muy disfrutable. Cerca en tiro de esquina los de jersey negro con motivos nivales y vivos rojos, y en un remate fallido de Cornelius en completa soledad frente al área. Cayó el juego en un equilibrio que disminuyó la peligrosidad de los ataques con Mbokazi como puntal de la defensa de los de amarillo. Un disparo al 35’ fue bien atrapado por Williams, que respondió en un tiro de esquina hacia el final de la primera parte en el que también su defensa salvó en la línea.
Arrancó la segunda mitad en un juego con alternativas pero con serias limitaciones para definir, como se mostró de inmediato en un primer arribo de los de la hoja de maple. Un disparo al 62’ por parte de los sudafricanos pasó saludando el poste izquierdo de la portería tras irse abriendo angustiosamente, en una de las mayores aproximaciones del equipo de amarillo y de inmediato un contragolpe en el que se presentó un doble salvamento de Williams y del defensa. Los Bafana Bafana se animaban de vez en vez, incluso con superioridad numérica, pero no sabían resolver, mientras que Promise puso un disparo pegado al poste que pasó ligeramente desviado, faltando un cuarto de hora en la segunda mitad, ya con Alphonso Davies en el campo, marcando diferencia de inmediato con pase filtrado que disparó David pero aguantó a pie firme el guardameta sudafricano. Arreció la presión norteamericana pero Appollis obligó al arquero Crépeaua a emplearse a fondo para detener su disparo. Cuando se avizoraban los tiempos extra, Eustáquio tomó un rebote y disparó con certeza para anotar el gol en la compensación y mandar a su equipo, por primera vez, a octavos de final. Sudáfrica se despide con una aceptable presentación, llegando más lejos de lo presupuestado.