Norteamérica 2026: Día diecisiete y la revelación del mundial • Fernando Cuevas

Vozinha Cabo Verde

Clasificaciones sorpresivas, drama al filo del fuera de lugar, reacciones de los contendientes y una gran decepción, fue el saldo de la jornada de los grupos G, H e I

GRUPO G

Al final Bélgica consiguió quedarse con el liderato del grupo por diferencia de goles, dejando a Egipto en segunda posición, tras el dramatismo vivido en el juego frente a Irán, que quedó en tercero con todo y las adversidades, mientras que los neozelandeses se despidieron con dignidad en la cuarta posición de este pelotón.

JUGAR COMO SE ESPERA

La selección de Bélgica saltó al campo de Vancouver para jugar ante la de Nueva Zelanda con la consigna de aprovechar y sacar los tres puntos que les diera la clasificación, mientras que los de Oceanía aspiraban, todavía, a colarse a la siguiente ronda. Desde el inicio del encuentro, los de rojo agobiaron el arco rival y no daban respiro, jugando por fin como se esperaba desde la primera fecha. Los de blanco se organizaban con dos líneas de cuatro pero la movilidad y talento de De Bruyne, Doku -ya padre de familia- y Trossard, eran antídoto puro e incluso éste último la puso en el palo antes de romper el cero al 28’ en remate dentro del área chica tras un tiro de esquina. Previamente, el VAR había anulado un penal señalado en favor de los belgas y una pelota se quedó en la línea de gol. En los minutos posteriores al gol, empezó a asomarse un poco el seleccionado neozelandés en territorios enemigos pero se les dificultaba concretar, no una jugada de peligro o un disparo a puerta, sino algún tiro a meta. En tanto, los europeos seguían merodeando el área en busca de ampliar la ventaja.

Los Diablos Rojos seguía tratando de hacer diabluras en el complemento y pronto Trossard anotó su doblete al 50’ gracias a la insistencia, dejando el marcador más acorde con los sucedido, si bien con algunos cambios, finalmente los Kiwis se animaron a disparar, después del gol en contra, y Courtois recostó al 55’ para rechazar con seguridad, pero de a poco iban agarrando cierta confianza, después de estar sitiados todo el partido. Sin embargo, el cuadro belga ya tenía afilada la puntería y su gran referente, De Bruyne, logró anotar al 66’ con disparo colocado, después de mucho intentarlo. Los All Whites, a pesar de estar siendo ampliamente superados, no dejaron de buscar al frente y Justo encontró justo premio al esfuerzo para anotar el de la honrilla al 84’, si bien el ingresado Lukaku al 86’ de cabeza y Saelemaekers en la compensación, finiquitaron el partido con un contundente 5-1. Por fin los belgas jugaron de acuerdo con las expectativas, en tanto los neozelandeses se despiden con honor, jugando al límite de sus posibilidades.

DRAMA MILENARIO

En partido de culturas ancestrales con sede en Seattle, lejos de la acogedora Tijuana, Egipto con playera roja e Irán de blanco, se jugaba uno la posibilidad de liderar el grupo y el otro la permanencia en el certamen. Primero fueron los Faraones quienes buscaron posesiones largas sin que los Persas parecieran intentar limitarlos, jugando sin balón con un sólido bloque de cinco en la parte defensiva, hasta que a los cinco minutos, Saber finiquitó una buena jugada, aprovechando un rebote del arquero en emergencia para abrir el marcador. Se lanzó con todo el equipo iraní para buscar el empate y muy pronto falló un penal, lo que lejos de desmotivar, funcionó como demostración de capacidad para llegar a puerta, finalmente alcanzando el empate al 14’ por conducto de Rezaeian, capitalizando un rebote del arquero, en gran lance, tras vistosa jugada de Mohammadi. Tras algún cambio prematuro de los egipcios, el juego se dinamizó y la pelota viajaba mucho sin toda la claridad necesaria, si bien se presentó alguna llegada de los africanos y una de riesgo ante la mala salida de su arquero Shoubir.

En el segundo episodio, los también conocidos como Guepardos Persas sabían que tenían un reto que enfrentar si su intención era mantenerse en el torneo: arriesgar e ir a buscar la cabaña del otro lado. Fue el equipo de rojo, sin embargo, el que tuvo la primera aproximación con jugada de Salah que culminó Trezeguet con disparo raso que detuvo el portero. La tensión iba creciendo conforme el tiempo se agotaba y las aproximaciones se quedaban el filo de generar peligro real, hasta que los de blanco empezaron a presionar con mayor fuerza y mandaron la pelota al larguero, abriendo la puerta a la jugada polémica de cierre: en la compensación, Khalilzadeh anotó en una serie de rebotes pero tenía medio pie adelantado al momento del disparo de su compañero -una regla que habría que repensar- y se marcó fuera de lugar, después de la revisión en el VAR, apagando la efusiva celebración que ya se había montado en el campo y la tribuna iraní. Una lástima para un equipo que no sólo ha enfrentado a sus rivales deportivos, sino a las arbitrariedades de un sistema migratorio injusto: tendrán que esperar un milagro para avanzar, mientras que Egipto sigue adelante.

GRUPO H

Haciendo buenas las previsiones, España se quedó con el primer lugar del grupo, a pesar de no terminar de convencer, en tanto la sorpresa la dio Cabo Verde, ocupando el segundo puesto; la decepcionante Uruguay quedó relegado al tercero, sin chance de calificar, y Arabi Saudita, también con dos puntos, se instaló en el fondo.

ENTRE FURIA Y GARRA

En uno de los partidos más esperados de la fase de grupos, España se encontró con Uruguay en Guadalajara dentro de un ambiente de tensión propia de las posibilidades de uno y otro: mientras que el primero buscaba amarrar el liderato del grupo, el segundo aspiraba a poder calificar, aunque fuera como uno de los mejores terceros. Durante el primer medio, el desarrollo del juego fue trabado, intenso, de poca llegada y dominio territorial español pero con lances propositivos de los sudamericanos, incluyendo un disparo desde fuera del área de Bentancur que pasó cerca y un par de salidas dudosas de Simón. Una pelota recuperada en medio campo generó peligro en la puerta charrúa y Yamal mantenía buen duelo con Sanabria, si bien los circuitos para los ibéricos no estaban siendo tan fluidos como se esperaría. Valverde, de juego discreto, recuperó un balón que le llegó Darwin pero su taconazo no tuvo efecto en el área, en tanto Oyarzábal ponía a trabajar a Muslera, quien terminó siendo uno de los villanos cuando un remate de Baena se le escurrió al 42’  y entró angustiosamente a puerta, decretando el 1-0 para el conjunto europeo. Con ese golpe anímico se fue la Celeste al descanso.

Los uruguayos tomaron la iniciativa al inicio de la segunda parte, ya sin su arquero Muslera. Presionaron en los primeros quince minutos, a partir de los cuales el partido empezó a romperse entre el cansancio, faltas continuas, intensidad en la posesión y garra propia de los celestes que se mantenían con pundonor y cierta dureza en las entradas. De la Cruz disparó desde fuera del área pero la pelota fue bien contenida y en la siguiente jugada, del otro lado, Ferrán solo frente al arquero, la voló. Vendría una jugada dudosa en el área española pero el VAR no le habló al árbitro. Uruguay quedó eliminado, sobre todo, por lo que dejó de hacer en los dos partidos anteriores y al parecer el ambiente interno sí terminó afectando el desempeño del conjunto, si bien dejaron todo en la cancha, aunque jugadores como Canobbio, que jugó gratis muchos minutos hasta que de plano fue expulsado hacia el final, deben ser sancionados con rigor por la actitud violenta y totalmente fuera de lugar en una competencia que se supone leal. Por su parte, el maestro Bielsa quizá sea un entrenador más propicio para procesos largos: dos de sus apariciones mundialistas resultaron ser tristes quedándose en fase de grupos y en la otra se quedó en octavos.

LA REVELACIÓN DEL MUNDIAL

El conjunto de Cabo Verde, una de las sensaciones del certamen, jugó ante Arabia Saudita en Houston, ambos todavía con posibilidades de meterse en la siguiente ronda. Fueron los isleños quienes buscaron primero el partido, tratando de organizar algún ataque a partir del control de la redonda. Un disparo de los árabes rebotado en un defensa y en respuesta, uno de los caboverdianos que contuvo el arquero a primer poste en un partido enredado, de escasas aproximaciones y mucha batalla en terrenos alejados de las áreas. Semedo volvió a inquietar el arco saudí con un disparo rasante que salió desviado y al cierre de la primera mitad, Vozinha detuvo un remate de cabeza ante la algarabía de su madre y principal fan, ya logrando estar en tribuna sin problemas, como en el partido anterior. Ninguna jugada de peligro mayor en las respectivas puertas.

Más obligados a buscar el resultado, los árabes trataron de adelantar líneas como se advirtió desde el tiro de esquina conseguido de inmediato, si bien la primera de peligro fue para los Tiburones Azules vía disparo en movimiento de Monteiro que detuvo el guardavallas Al Owais, en el primer disparo a puerta de su equipo, al que le siguió un obús desde fuera del área enviado por Pina que fue abriendo y que pasó muy cerca del arco árabe. Cabo Verde empezó a dominar las acciones en un pasaje que se volvió nuevamente confuso y de poca claridad al frente, aunque con mucha mayor movilidad que la primera mitad. Los Halcones Verdes empezaron a intentar volar ligeramente más alto, pero fueron sorprendidos en una contra en la que Duarte se quedó mano a mano pero nuevamente Al Owais salvó a los saudíes a falta de poco más de un cuarto de hora de partido, en el que Vozinha volvió a intervenir controlando la más peligrosa del rival. Las redes no se movieron y Cabo Verde consiguió una milagrosa clasificación que se apunta como la más grande sorpresa del campeonato, al momento. Los árabes, frecuentes participantes, cierran con un desempeño discreto.

GRUPO I

Se definió el grupo más o menos de acuerdo con lo esperado, con Francia ganando sus tres partidos, seguido de Noruega con dos triunfos -mandó equipo alternativo ante los galos- y de Senegal con una victoria, dejando a Irak sin puntos.

FRANCIA A VS NORUEGA B

Mbappé se encargó de darle la bienvenida al equipo alternativo de Noruega con un obús al travesaño apenas a los veinte segundos de partido, mostrando el poderío del ataque de Francia que agobió el arco noruego hasta que Dembélé picó con lucidor juego de ambas piernas al 7’. Después Olise no aprovechó un servicio de Mbappé en una pelota recuperada y los noruegos se acercaron pero el disparo se fue por arriba. El jugador del Real Madrid volvió a probar al arquero y después controló en medio campo y lanzó a Dembélé para que, una vez más, enviara la pelota al fondo de la portería al 20’ para el segundo en su cuenta y del equipo. Los Vikingos respondieron de inmediato y con gran finta, Aasgaard resolvió para acercar a los suyos como si estuviera en el reino sagrado, aunque cual si fuera una repetición, Dembélé anotó su tercer gol, pasando la media hora, con todo y homenaje a Kvaratskhelia, su compañero de equipo. Tuvo alguna otra el equipo de rojo pero el asedio de los ahora de blanco no cesaba y si no fuera por el arquero Selvik, se hubieran llevado otros dos o tres tantos al descanso.

Para la segunda mitad, el equipo galo salió en plan controlador sin dejar de lanzar ataques, en tanto los de rojo siguieron en lo suyo con su equipo B, tratando de hacer un papel decoroso en el campo de los Patriotas de Nueva Inglaterra. El juego fue bajando de ritmo paulatinamente, si bien lo arqueros no dejaron de estar ocupados: Selvik se mantuvo atento, sobre todo en las salidas para neutralizar la velocidad de la incisiva delantera francesa -la mejor del certamen- o cerrar el ángulo debajo de los tres postes, mientras que el cuestionado Maignan se comportó a la altura, conteniendo un par de embates y hasta un penal -mal ejecutado- que amenazaba por acercar a los escandinavos. Ya sobre el cierre del partido, Doué anotó para dejar el definitivo y esperable 4-1 en favor de los galos. Al final del día, la medida del técnico noruego Solbakken de mandar al cuadro alternativo, de entrada pareció inteligente y previsora. Ya veremos si reditúa.

DEFINICIÓN TEMPRANA

En busca de arañar un tercer lugar que alcance para seguir en el certamen y tener mejor fortuna que en sus compromisos previos, Senegal, todo de blanco, se enfrentó al conjunto todo de verde de Irak, ya eliminado. Muy pronto los africanos inclinaron la balanza casi de manera irrevocable: primero un cabezazo de Diarra en tiro de esquina y una justa expulsión al jugador iraquí Sulaka al 13’ por cometer falta siendo el último defensor. Así, antes del cuarto de hora un hombre y un gol más parecían ser determinantes. En el resto de la primera parte, sin embargo, no se movió el marcador, a pesar de un par de buenos disparos de Mané, uno en tiro libre que desvió Basil y otro que salió ligeramente desviado, además de un cercano intento de Jakobs, mientras que del lado de los asiáticos, alguna llegada por conducto de Jasim y, al momento, evitar la goleada. Los senegaleses parecían no asumir del todo la importancia de meter más goles para aspirar a una calificación como mejor tercero.

Para la segunda parte, pronto Sarr se avivó y anotó el segundo tanto al 56’, después de una pelota recuperada cerca del área; vendría el doblete de Gueye, primero al 59’, casi de manera inmediata al anterior tanto, nuevamente aprovechando un balón perdido y definiendo con disparo preciso, y al 71’, tomando el esférico de bote pronto desde el centro del área, ya cuando el juego parecía práctica de entrenamiento. Cerró la cuenta Ndiaye al 82’ con un disparo angulado desde fuera del área, imposible para el arquero Hassan, quien ingresó en el segundo medio y evitó al menos otros tres goles. Irak regresa a casa probablemente como el equipo que ocupará el sótano de la tabla -tiene peor diferencia de goles que Túnez- y Senegal por fin mostró de lo que es capaz, considerando las circunstancias, y queda en espera de su futuro en el certamen, pero por lo pronto es el primer equipo africano que mete cinco.