Norteamérica 2026: Día catorce: Los luisitanos ya llegaron al mundial • Fernando Cuevas
La jornada dejó ver a otro candidato recuperando la forma y a uno más reviviendo los fantasmas de hace 250 años en gestas independentistas, mientras que los favoritos en sus respectivos encuentros sacaron sendos triunfos por la mínima, arduamente trabajados.
Después de su tibio inicio en el torneo, la selección de Portugal, con su uniforme tradicional, salió con mayor disposición desde el inicio en Houston para enfrentar a Uzbekistán y a los cinco minutos ya había tocado la puerta en un par de ocasiones. Entonces Cancelo puso una pelota rasante en el área al 6’ y Cristiano la empalmó para anotar su primero y convertirse en el primer jugador en hacerlo en seis mundiales: la presión externa y la autoimpuesta se escapó en un grito y una celebración multitudinaria con la banca. El otro figurón del certamen ya aparece en el apartado de anotadores. El agobio lusitano no cesaba y Nuno Mendes se encargó del segundo en tiro libre al 17’. Empezó a asomarse más allá de medio campo el equipo de blanco e incluso cerca de la media hora anotó Ganiev con brillantez pero precedido de una falta. Para finiquitar el dominio de la primera mitad, nuevamente Ronaldo concretó con calidad un servicio esclarecedor de Fernandes al 39’ y así convertirse en el mayor anotador de Portugal en copas del mundo.
Los centroasiáticos salieron con mayor soltura y lograron mandar disparo a puerta vía Fayzullaev, bien controlado por Costa, si bien el partido volvió al cauce de la primera parte con mucha mayor posesión y construcción portuguesa. A falta de media hora, un tiro de esquina terminó enmarañado en el área de los uzbekos y el propio arquero Nematov empujó la pelota a su arco para decretar el cuarto en la frente, si bien después se lanzó con atingencia para evitar otro tanto de CR7. Lo siguieron intentando los de blanco con sus posibilidades y ante cierta disminución de la intensidad de los de rojo, sin inquietar más allá de algún tiro por fuera del objetivo, mientras que del otro lado se percibía en cada uno de los más esporádicos ataques, dosis de riesgo para ampliar la ventaja, como de hecho sucedió por conducto del ingresado Leão. Todavía pudo caer algún otro gol pero el marcador se quedó 5-0. Portugal llegó un partido tarde al certamen pero ya está entre nosotros.
INGLATERRA NO GHANA, SÓLO EMPATA
Inglaterra regresó a Massachusetts y, como hace 250 años, no pudo triunfar. Ghana saltó al campo con líneas bien definidas para enfrentar a una temible ofensiva y fue hasta pasados los diez minutos cuando el controlador equipo de la Rosa pudo penetrar el doble muro 5-4 de los ghaneses pero no consiguió abrir una puerta cada vez más asediada entre disparos, tiros de esquina e intentos de incursión al área. El partido se interrumpió por un fuerte choque de cabezas y después por la pausa comercial, rompiendo cualquier tipo de ritmo que se pudiera haber alcanzado -que no era mucho, ciertamente- en los lapsos del juego. De regreso, la tónica se volvió cansina y repetitiva, con los británicos teniendo la pelota alrededor del área sin mayor creatividad y con una conformación que no favorecía las habilidades de cada jugador, centralizando demasiado o, cuando abrían la pelota, soltando centros sin destinatario claro, en tanto los africanos se asentaban cada vez mejor en zona baja tapando todo, entreteniendo por momentos la pelota en medio campo y en una de esas llegar al área nomás para hacer acto de presencia.
Con los mismos 22 hombres arrancó de manera errática la segunda mitad, con pases equivocados y poca construcción hacia el frente, más allá de balonazos para saltar las líneas con poca capacidad receptiva. El partido estaba a modo para los de amarillo que iban creciendo y desde la banca de los ingleses no se veía reacción, a pesar de que al 57’ tejieron la mejor jugada al momento que terminó en las manos del portero, sin que fuera de altísimo riesgo. Las Estrellas Negras, en tanto, lanzaron un contragolpe que prometía más y el partido se animó ligeramente a falta de media hora con un par de cabezazos de los Tres Leones, todavía lejos de generar el peligro esperado. Empezaron los cambios y el partido se abrió un poco para ambos lados: descolgadas de los ghaneses y presión de los ingleses, incluyendo una clara de triple opción que entre el arquero, el poste y la volada de Kane, no se concretó la ruptura del cero. Otra opción hacia el final, salvada en la línea y Ghana volvió a cerrar la puerta para sacar un empate muy meritorio.
LA CUADRATURA AL CÍRCULO
En Toronto y con un muy definido 5-4-1, Panamá enfrentó a Croacia, con formación más ofensiva de 4-2-3-1, en partido de selecciones sin puntos. Primero fueron los de cuadros quienes quisieron tomar el control de las acciones y marcar tiempos y movimientos con Modrić pisando el área, pero los panameños se pararon sólidos e incluso exhibieron interés por ir al frente en un par de ocasiones rondando el cuarto de hora. El desarrollo del juego se mantenía con una tendencia en la que los croatas no lograban construir jugadas de relativo peligro y en pelotas perdidas, los panameños desplegaban con velocidad pero no acertaron en los centros o en las combinaciones al llegar al área rival, por lo que las jugadas de peligro escasearon durante la primera mitad, si bien los centroamericanos se mostraron mejor que los europeos del este, con un tiro a puerta de Baturina que sacó Mosquera en todo el primer periodo y cuya tribuna trataba de ser animada por el portero Livaković.
Los croatas mandaron un par de cambios para la segunda parte con la pretensión de ir al encuentro de la portería rival; los panameños se plantaron en forma similar y pronto el flujo del juego se incrementó, al grado de que Stanišić se combinó muy bien para entrar por la banda derecha y enviar servicio tendido que no alcanzó a desviar el arquero pero sí a empujar Budimir para mandar a los cuadriculados adelante en el marcador al 54’; cerca estuvieron de aumentar la ventaja cuatro minutos después en un mano a mano que tuvo Pašalić, primero tapado por el portero y después echando la pelota a las nubes en el contrarremate. El partido estalló y los canaleros tomaron la decisión de arriesgarlo todo para tratar de empatar, dejando huecos atrás y poblando el frente. Fue alrededor del 68’ cuando la marea roja se intensificó con un par de remates y un cabezazo posterior en los que estuvo atento Livaković para salvar el día; los panameños no dejaron de insistir y una vez más se quedaron en cero, quizá mereciendo un poco más en los dos partidos disputados.
TRIUNFO LABORIOSO
En Guadalajara, la selección de Colombia ha encontrado su segunda casa y ahora enfrentó a la República Democrática del Congo, apoyado por Kuka Mboladinga (Lumumba Vea), el aficionado estatua que homenajea al libertador Patrice Lumumba. Se lanzaron con todo los sudamericanos para presionar la puerta del arquero, si bien de entrada un disparo congolés pasó cerca. Después sería Mpasi, el guardameta de los de azul, quien se erigiría como héroe ante la andanada de los cafeteros, rechazando un disparo de Puerta cuyo rebote le cayó a Muños, quien estampó la pelota en la base del poste, apenas al 5’; vendría un gol anulado, un disparo de James, otro de Mojica, uno más de Luis Díaz y el segundo de Puerta que el guardián de la portería contuvo, evitando no sólo la goleada, sino la ventaja para los sudamericanos. Pero otra vez la pausa cambió el flujo del partido: los de amarillo perdieron intensidad y conexión, en tanto los de azul adelantaban ligeramente las líneas y ya no se veían sofocados por esa intensa presión, por lo que el dinamismo decayó y en la recta final, Bakambu levantó la mano en un par de ocasiones en la portería contraria.
El arranque de la segunda mitad fue similar al primer episodio, con los sudamericanos tratando de horadar el arco rival, en tanto Los Leopardos se agazapaban para defender su terruño, como lo demostró su meta al desviar con el pie un gol cantado de Díaz al 52’. El juego entró en un escenario de tensión y enlodamiento, orientándose a ser uno de esos enfrentamientos de un gol, a lo más, sobre todo por lo tijereteado del desarrollo de las acciones; los congoleños incluso llegaron a acercarse un poco con algún disparo rebotado de Wissa, mientras que los colombianos tenían alta posesión pero escasa profundidad, hasta que por fin, al 76’, Muñoz rompió la igualada con protección basquetbolera de Córdoba y desviada defensiva para mandar adelante, con justicia, a su equipo. En el tiempo restante, Díaz se dedicó a meter goles en fuera de lugar y Camilo Vargas contuvo un par de embates que pretendían emparejar el marcador que ya no se movió. Colombia, como los cafetaleros, fueron laboriosos para conseguir el triunfo.