Norteamérica 2026: Día trece: Récord mundial desde Rosario • Fernando Cuevas
Las figuras aparecen y cada una se destapa con un par de anotaciones en las victorias de sus respectivos equipos. Messi abrió el camino que Mbappé y Haaland también recorrieron para seguir a un gol de distancia del mejor jugador del siglo XXI. Además, un entretenido partido de cierre con voltereta incluida.
En partido de equipos ganadores en Arlington, Argentina salió frente a Austria con la intención de tener la pelota fiel a su costumbre, y así lo hizo durante los primeros minutos, hasta que Messi, mostrando su faceta humana, echó por fuera la pelota en el penal revisado en monitor, bien señalado pero mal ejecutado. Apenas corrían diez minutos de juego y los pamperos se desestabilizaron, con todo y la salvada en emergencia de Alaba, y el cuadro rojo tomó la pelota y empezó a controlar las acciones, aunque la solidez de los albicelestes en zona defensiva no permitía que se presentaran ocasiones de mayor peligro, en tanto en la otra puerta, Schlager contenía lo que le llegaba. El partido entró en zona rocosa, plagado de faltas -algunas sin marcar- y una lucha intestina por la posesión, hasta que el 10 puso la luz, cuando ya dominaba otra vez el campeón vigente, gracias a una triangulación que inició Almada sirviendo a Molina, quien mandó centro rasante que dejó pasar el originador de la jugada en gran pantalla para que Messi anotara al 38’ con la pelota en movimiento, parte interna del zapato a contrapié.
Para la segunda parte, el competitivo y bien estructurado equipo austriaco tenía la consigna de buscar el empate, lejos de cuidarse de recibir otro gol. Puso a prueba al Dibu un disparo de Sabitzer y Nico González, del otro lado, ingresó para generar un par de llegadas en las que por poco se abre el marcador, mientras la batalla en medio campo y en las bandas seguía siendo de una intensa aspereza. Para el tramo final del encuentro, todavía los austriacos se acercaron en balón parado y el doble cabezazo en el área se terminó diluyendo, pero en la otra portería todavía se viviría historia: Messi conduce y cede la pelota a un desmarcado Álvarez, quien llega en un mano a mano pero el arquero logra tapar el disparo, cuyo rebote le cae a Messi y vuelve a tirar sin éxito por el tapón de la defensa, pero el pequeño rosarino a punto de cumplir 39 años insiste y termina por empujar la pelota a puerta al 95’, anotando su segundo del día, quinto de este mundial y decimoctavo en mundiales, confirmando su liderazgo en este apartado. Más allá de aficiones, toda una dicha ver a un futbolista de estas características.
TRIUNFO “EMBAPPEADO”
Como amplio favorito, Francia saltó al campo de Filadelfia para jugar contra Irak y muy pronto empezó el dominio y el embate sobre la puerta de la nación asiática. Koné envió un primer aviso y después Mbappé hizo lo propio, como enviando el mensaje de lo que vendría: cerca del cuarto de hora, tomó la pelota y desde fuera del área mandó un zurdazo fulminante para anotar el primer gol del partido. El dominio continuaba y los Leones de Mesopotamia se asomaron con cierto sentido a la cabaña francesa hasta cerca de la media hora con un cabezazo que salió desviado. La lluvia empezó a ser factor en el nido de las Águilas de la NFL, si bien el juego continuó en la misma tesitura, con un equipo todo de azul que parecía bajar un poco los decibeles ante su evidente superioridad, sobre todo en la variedad de ataques que establecían ante una defensa iraquí que se revolvía para evitar el segundo.
Apareció la lluvia en la cuna de la independencia de los Estados Unidos y el juego se pospuso por seguridad: el agua ya se había tardado en hacerse presente como parte de la fiesta. De regreso al campo, los galos siguieron en la misma tónica de control, con Olise como el jugador que mueve los hilos y los temibles delanteros que parecen incontenibles, cada vez mejor adaptados y jugando en conjunto, como se observó cuando Dembélé le dejó la pelota a Mbappé para que la empujara a la red, tras un error inverosímil del cuadro bajo iraquí al 54’. Continuaba el concierto de Les Bleus con Olise dejando una pelota en el travesaño y Rabiot contra rematando a bocajarro con la cabeza sin dirección a puerta. Fue Olise quien sirvió a Dembélé, cada vez más acomodado por esa banda derecha, para que anotara el tercero al 66’, poniendo cifras definitivas a un juego que todavía vio una llegada de Irak y otra de Mbappé, destapado y muy participativo en el mundial, fiel a su costumbre.
SIN DEJAR DE REMAR
En uno de los encuentros más esperados de esta fase, el alegre equipo de Senegal con su dosis de anarquía, se enfrentó al poderío de Noruega, integrado por una generación dorada que los ha traído hasta aquí. Y no decepcionó en absoluto. Mucho equilibrio desde el inicio y en el tercer tiro de esquina casi consecutivo, Ajer remató de cabeza al filo del arco pero el arquero Mendy contuvo con las piernas, en la prematura primera gran opción. Ødegaard tuvo un par de opciones; una la voló y la otra fue contenida de manera espectacular por el guardameta senegalés, mientras que su equipo enviaba algún aviso con disparo por arriba o tiro-centro de Mané en una disputada primera parte que rompió a partir del 35’. Un error defensivo fue aprovechado por el joven Pedersen, quien había entrado de cambio por el lesionado Ryerson, para romper el cero y mandar a los escandinavos al frente al 43’. Reacción del cuadro africano y sobre el cierre, Haaland le robó la pelota al portero pero disparó al poste y después cabeceó centro preciso pero el propio Mendy contuvo, en algo que ya parecía personal.
Las emociones en la segunda mitad fueron incrementándose con Los Leones de Teranga en busca del empate y se marcaron tres goles en diez minutos: primero una combinación entre Ødegaard y Haaland en la que el estelar noruego convirtió el segundo al 48’; después y sin perder el ímpetu, los africanos recortaron distancias vía Sarr al 53’ en jugada por el centro de la defensa nórdica, avisando que había partido y, finalmente, Haaland otra vez, en estilizado remate, anotó el segundo propio y tercero de los suyos al 58’. Los senegaleses tuvieron que remar a contracorriente, como lo hacían los ancestros de sus rivales, y a pesar de salvarse del cuarto en una estupenda desviada defensiva de cabeza, no descansaron para buscar los dos goles necesarios, si bien sólo consiguieron uno y ya al final del tiempo a través del propio Sarr. Queda la estampa de todo el equipo, incluyendo asistentes, sentados en el campo para realizar la coreografía del remo al ritmo de un tambor, junto con el feliz graderío.
POR LA PERMANENCIA
En partido de alternativas, Jordania de rojo y Argelia de blanco salieron con la idea de tratar de ganar para poder alcanzar al menos un tercer puesto en su grupo, después de sus respectivas derrotas contra los favoritos. En un inicio dinámico como cabría esperarse de los partidos de los que no se espera mucho, primero fueron los argelinos quienes enviaron algunos mensajes a la puerta de enfrente y pasados los diez minutos respondieron los jordanos con una descolgada que parecía tener más potencial que el resultado alcanzado. El juego entró en una fase de reacomodos, si bien se seguía percibiendo disposición de ambos para ir hacia adelante como lo mostró Mahrez, que estuvo cerca en un mano a mano que no fructificó por el desvío del portero Abulaila. Fue al 36’ el momento en el que se presentó una abanicada en el área argelina de un compañero, paradójicamente funcionando como finta, para que Al-Rashdan mandara adelante a los jordanos, quienes vivieron buenos momentos posteriores al gol para cerrar la primera mitad.
En el complemento, Los Zorros del Desierto salieron dispuestos a buscar pronto la igualada, en tanto Los Valientes se mostraban cautos para tratar de conservarla, más que ampliarla. Maza se empezaba a hacer presente con un par de aproximaciones aunque el cuadro de rojo lograba alguna transición eficaz que incluso generaba cierto peligro como en el disparo que se fue cerca del vértice de la puerta del criticado Zidane. A falta de 25 minutos de juego la presión se volvió incremental y en un tiro de esquina bien rematado por Benbouali, los africanos igualaron el marcador al 69’ y recobraron la confianza para ir en pos de la voltereta, misma que lograron, después alguna contra de los jordanos, gracias al tanto de Gouiri al 82’, empujando la pelota en una confusión tras otro tiro de esquina. Al final parecía más probables el tercero que el empate en un partido disfrutable y en el que ambos equipos pusieron sus capacidades sin guardarse nada.