Norteamérica 2026: Día veintiséis, despedida de un grande • Fernando Cuevas

Portugal vs España - Reuters

Un par de partidos que terminaron resultando conforme a lo esperado pero con desarrollos poco previsibles: ya sabemos que los duelos entre vecinos y familiares son los más rudos y que por más que se quiera decidir desde el escritorio, el fútbol termina jugándose en el rectángulo de césped.

PLEITO VECINAL, DUELO PENINSULAR

En uno de los partidos más esperados de la fase de octavos entre los países de la península ibérica, la selección de Portugal, que se ha mantenido por debajo de las expectativas que generó antes del certamen, enfrentó a su similar de España, que ha ido de menos a más, ya más cerca del nivel esperado. Al inicio, los portugueses trataron de imponer condiciones y lograron establecer efímero pero control, a pesar del primer intento de Oyarzábal, seguido por disparo de Cancelo, y respondido nuevamente por el delantero de la Real Sociedad con tiro que pasó muy cerca en un mano a mano que daba para más. Vinieron minutos de contención por ambas partes, con los españoles más propositivos y los lusitanos en plan expectante, si bien tuvieron la suya en la que Unai contuvo primero el centro de Felix y después el intento de remate de Ronaldo. Lamine y Baena tuvieron la opción de abrir el marcador y después Nuno Mendes dejó la pelota en el travesaño, tras un desvío, en una de las contadas llegadas de los portugueses, que apostaban a llevar a cabo un juego cansino, pausado como su poesía pero sin su profunda sentimentalidad. Se diluyó una primera parte de respeto, cautela y ligero dominio español.

Al inicio del complemento, la Furia Roja -hoy de blanco- no salió del todo conectada y la Seleção das Quinas aprovechaba para respirar y tratar de hilvanar alguna jugada al frente, sin mucho peligro que resaltar. Empezaron a asentarse en la cancha los españoles y Pedri mandó un aviso que se fue por arriba, mientras que Baena probó al arquero Costa con tiro controlable, ya en franco dominio hispano pero sin lograr generar mayor angustia en el puerta contraria, como los lusitanos, apostando al alargue de manera prematura. En la recta final se percibía la sensación del gol español, tal como sucedió en el primero minuto de la compensación por conducto del ingresado Merino, tras culminar una jugada tejada por Ferrán y Fabián, al fin rompiendo el cero. Todavía Silva tuvo un remate que se quedó muy cerca de emparejar el cartón pero finalmente se decretó un justo triunfo español en un partido que se quedó por debajo de las expectativas.

Queda la sensación de que Portugal, con las figuras y el trato de balón que tienen en lo individual, pudieron ofrecer un fútbol mucho más creativo y funcional que el que terminaron dando en la cancha. Se van ante uno de los principales candidatos pero con un cierto dejo de haber quedado a deber a lo largo de todo el torneo: lo memorable, en todo caso, es la despedida de uno de los jugadores fundamentales de este deporte, su capitán Cristiano Ronaldo. En tanto, la selección española sigue haciendo buenos los pronósticos y aún sin desplegar toda su capacidad de juego, sobre todo al frente, se les observa cada vez más asentados en el torneo y mostrando mayores dificultades para que los rivales los puedan derrotar. Ya veremos.

ESTO SÍ ES UNA TARJETA ROJA, DIRÍA MAGRITTE

Con varios de sus estelares en el banco en una decisión de inicio temeraria, Bélgica saltó al campo de Seattle con el uniforme en homenaje a Magritte, su gran pintor surrealista, para enfrentar a la selección de Estados Unidos, padeciendo, al fin y con uniforme también alternativo, los enjuagues de la FIFA para que jugara Balogun, mientras que sus rivales parecían motivados ante el abuso de la decisión como lo mostró el inicial disparo de Castagne que desvió Freese con elástica estirada. La presión seguía siendo incesante de los europeos y Raskin incursionó en el área y le puso medio gol a De Ketelaere, para abrir el marcador apenas al 9’. El dominio era abrumador del cuadro belga, aunque en la única que tuvieron los estadounidense lograron emparejar, a través de un tiro libre ejecutado por Tillman pasada la media hora de juego que fue desviado y descolocó al gigantón Courtois, decretando el 1-1 en un partido que había sido sólo de un lado. Muy pronto, el propio joven atacante belga del Atalanta se encargó de poner las cosas en orden y remató de cabeza un centro medido de Trossard para el segundo tanto personal y de su equipo. Hubo todavía un par de llegadas de los belgas y una de los anfitriones, que no terminaban de salir de un extraño estupor.

En la segunda parte, los de casa salieron mucho más dispuestos al control y búsqueda de la igualada pero un error de su arquero provocó el tercero para el cuadro europeo, mientras Tintin sonreía desde la banca: al intentar dar un servicio, Freese se arrepintió y perdió un tiempo, aprovechado por el omnipresente veinteañero De Ketelaere para robar la pelota y dejar que Vanaken disparara desde la lejanía para meter la pelota en el nido vacío al 57’. Muy cuesta arriba, los norteamericanos intentaron reaccionar con disparo de Berhalter que pasó muy cerca, tratando de motivar a los suyos, y después el de Balogun, en un mano a mano que controló Courtois con toda la carga simbólica de la jugada, dada la alineación ilegal del delantero local. Para cerrar, el ingresado Lukaku, con todo y expresiones dirigidas a la injusta decisión en el escritorio que por fortuna no tuvo efectos, anotó el cuarto en la compensación para finiquitar el mejor partido de su escuadra al momento.

Al final a quien más pareció afectar esta grosera intromisión para eliminar el castigo de la tarjeta roja fue a la propia selección estadounidense: no encontraron un partido en el que parecían extraños, como si no estuvieran siendo protagonistas, sino sólo espectadores de una eliminación anunciada. Y habrá que agradecerle a la selección belga el hecho de anular el burdo intento por ensuciar el Mundial y poner las cosas en su sitio, evitando cualquier especulación más allá del evidente y tramposo ajuste emprendido por el jefe de la FIFA.