Norteamérica 2026: Día veinticinco, triunfos europeos • Fernando Cuevas
En los dos partidos de la jornada de octavos, fueron los países europeos quienes vencieron a los americanos por un gol de diferencia. Mientras en el primero se mostró superioridad por parte del vencedor a lo largo de casi todo el compromiso, el segundo resultó ser toda una puesta en escena cargada de drama que quedará como uno de los partidos memorables de la historia de las copas del mundo.
REMANDO VIENTO EN POPA
En el MetLife, el estadio de los Gigantes y los Jets de Nueva York, donde se llevará a cabo la final, la selección de Brasil, mejorando de a poco en el certamen, se midió ante la de Noruega, una de las gratas revelaciones que de inicio propuso presión alta para recuperar pronto la pelota. Anotaron pronto pero en posición adelantada, si bien la presión se mantenía. El VAR detectó un penal tempranero que finalmente fue señalado por el árbitro Elfath, cuya nominación no se entiende después de que su actuación en el España-Uruguay dejó varias dudas, pero Nyland contuvo el disparo desde los once pasos de Guimarães, a quien Vinicius le había cedido el honor. Un primer periodo equilibrado en Nueva Jersey en el que los escandinavos tuvieron más la pelota pero los cariocas se mostraron un poco más al frente. De regreso de la pausa, un par de llegadas peligrosas por parte de los de amarillo: Martinelli se coló por la banda izquierda y puso un servicio que alcanzó a desviar el arquero, también tapando un tiro de Vinicius tras una pérdida de pelota de Ødegaard, quien por su parte mandó disparo que pegó en la red pero por fuera y otro más que atajó Alisson, tras una jugada de fortaleza de Haaland, que antes la había intentado con un remate colocado. Ligera primacía del cuadro vikingo.
Solbakken mandó un par de cambios y Ancelotti mantuvo al mismo once para la segunda mitad, aunque pronto ingresó Endirck y tuvo de inmediato la más clara en un mano a mano pero no logró romper el cero; intentó otro disparo también desviado pero al menos se estaba mostrando con dinamismo, entre una posesión mayor de los nórdicos y a falta de media hora de juego. Rayan envió disparo que expulsó con cierta dificultad Nyland y después los de rojo tuvieron otro arribo de peligro pero Haaland no llegó al segundo palo para empujar la pelota. El dominio seguía siendo mayor por parte de los noruegos pero sin generar el peligro necesario, hasta que Schjelderup lanzó disparo bien rechazado por el arquero de la Canarinha y cuatro minutos después, el propio jugador del Benfica entró por la banda izquierda y envió para que Haaland, el Vikingo mayor, rematara de manera implacable con la cabeza para romper el cero al 79’, mientras desde la tribuna, el señor Haaland festejaba acaso la culminación de un largo trayecto, cuando él mismo vistió la camiseta noruega en 1994.
Se lanzaron los brasileños, Neymar incluido intentando penetrar el área rival pero fue Haaland, otra vez, quien con disparo rasante desde fuera del área puso el segundo al 90’. Hacia el final se señaló un penal sobre Casemiro -una de las necedades del técnico- y Neymar se encargó de anotarlo a manera de despedida personal, con todo y discusión inútil con el arquero rival, para acercar, demasiado tarde, a su equipo ya prácticamente eliminado de la competencia. El silbatazo de cierre confirmó un 2-1, mismo marcador que en el Mundial de 1998 y que deja fuera a Brasil, sumido en una crisis que quizá se acentuó a partir de aquella derrota catastrófica en su casa en el 2014; puede no ser tan grave como la de Alemania o Italia, pero sí se suma a un prolongado bache en el que se encuentran los grandes campeones históricos. Por otro lado, parece que la criticada estrategia de meter equipo alternativo ante Francia y permitir que los titulares descansaran, está ayudando a los noruegos para permanecer en el torneo, además de su nivel general de juego, por supuesto: por lo pronto ya están instalados en los cuartos de final tras vencer a la selección con más copas del mundo de la historia.
EFICACIA BRITÁNICA
El Estadio Azteca recibió el último partido en su tierra, el muy esperado entre la selección de Inglaterra y la de México, uno de los tres anfitriones. Pospuesto por riesgo de tormenta eléctrica, acaso de manera premonitoria, el inicio fue intenso más por los roces y lucha de la pelota que por las llegadas en las áreas, incluyendo una rápida tarjeta para Rice. Fue hasta el 17’ cuando Jiménez metió un gran cabezazo a centro de Alvarado que Pickford sacó en zona baja con gran reflejo, emulando a Gordon Banks, su antecesor también consagrado en estas tierras, 56 años atrás. Respondió el otro Gordon, velocista letal, recibiendo pase largo de su arquero para concluir con disparo atrapado por el Tala, mientras que los de verde empezaban a controlar las acciones y mantener la pelota, sin poder generar peligro. Cuando más agobiado parecía el equipo inglés, Rice recibió servicio de su arquero, recorrió decenas de metros, la entregó a Saka y éste mandó centro preciso para que Bellingham depositara la pelota en la red con la cabeza; por si no fuera suficiente, dos minutos después, Kane le manda un servicio medido y anota el segundo, cual uno-dos boxístico.
Reaccionó muy bien el equipo norteamericano y lejos de entrar en angustia, sumirse en el derrotismo o en la sensación de impotencia, siguió brindando el juego que estaba ofreciendo y con el que establecía un dominio paulatino: en pelota parada, Quiñones, de partido discreto al momento, tomó un rebote y le pegó con precisión para descontar al 42’, alcanzando justo premio al esfuerzo realizado y, de paso, encendiendo las esperanzas en el campo y en la tribuna. La presión continuó para buscar de una buena vez la merecida igualada y Jiménez amenazó con disparo cercano y cabezazo que no entró a puerta por la acción del arquero; para cerrar, Cachorro Montes iba a empujar una pelota al filo de la portería pero Bellingham se cruzó justo a tiempo para evitar el tanto mexicano: es como si, además de los dos que había metidos, sumara otro al evitar la caída de su arco.
Disparo al poste de O’Reilly para abrir una segunda parte que resultó un camino directo a la posibilidad del paro cardiaco: accidentada, angustiante, delirante. El anfitrión salió en busca del empate y al 54’ salió expulsado Quanshai por una plancha contra Gallardo, justo para poner el partido en una situación límite, todavía empujada por el inmediato penal cometido por el arquero Rangel que Kane se encargó de convertir para el 3-1 con media hora por delante: a buscar dos goles para el empate con un hombre más para la escuadra mexicana. Empezaron los discutibles cambios desde la banca nacional y en una jugada apretada, el árbitro Faghani revisó y señaló penal cometido por el propio Kane y capitalizado por Raúl Jiménez al 69’. Durante los 35 minutos restantes, considerando la amplia compensación, se vivió una tensión dramática absoluta, con un equipo que había superado la expectativas, buscando por todos sus medios penetrar la estructura rival y el otro, a pesar de la desventaja numérica, resistiendo los embates con un hombre menos pero con los Tres Leones en el alma y una conformación con un trió de centrales, incluyendo al experimentado Stones.
En ese afán, el cuadro mexicano empezó a ser repetitivo y a abusar de los centros al área, justo la especialidad de los británicos, aunque todavía se presentaron un par de jugadas llenas de incertidumbre en el área inglesa con la pelota moviéndose caprichosamente, si bien al final entre la defensa, Pickford y la falta de puntería, no se consiguió el anhelado gol y México se despidió del certamen brindando, sin embargo, una de sus presentaciones más emotivas y consistentes en su historia, conectando paulatinamente con la tribuna y aprovechando una mezcla de juventud y experiencia que, si se trabaj bien, puede redituar en siguientes competencias: una derrota en la que, a diferencia de otras, importaron los cómos, y la sensación que queda es de cierta apertura de horizontes y un dejo de orgullo y compromiso manifestado en la cancha por todos estos jugadores comandados por Aguirre y Rafa Márquez, que más allá de las decisiones cuestionables en cambios y formaciones, condujeron un grupo que representó digna y talentosamente al país.