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Norteamérica 2026: Día veintinueve, inician los cuartos • Fernando Cuevas

Si bien los favoritos para avanzar son los que ya tienen al menos una estrella, los contendientes han mostrado los suficientes argumentos para ofrecer una sólida resistencia.
Francia Marruecos
Francia Marruecos
Norteamérica 2026: Día veintinueve, inician los cuartos • Fernando Cuevas

Empezaron los cuartos de final a los que llegaron cuatro equipos que ya han sido campeones, tres de Europa (Francia, España, Inglaterra) y uno de América (Argentina), acompañados por un africano (Marruecos) y por otros tres europeos que todavía no han conquistado el título  (Suiza, Noruega, Bélgica). Si bien los favoritos para avanzar son los que ya tienen al menos una estrella, los contendientes han mostrado los suficientes argumentos para ofrecer una sólida resistencia.

SIN PERDER EL ESTILO

En un duelo entre dos naciones con muchos vínculos culturales y comerciales tanto históricos como actuales, conflictos incluidos derivados de la disputa por el Sahara occidental y de un pasado colonialista, Marruecos salió al campo de Foxboro con demasiado respeto ante su similar de Francia, planteando un esquema mucho más conservador que como se había desempeñado en sus anteriores enfrentamientos. Primero Mbappé y después Upamecano pusieron peligro en la puerta defendida por Bono, quien empezó a convertirse en el jugador del partido gracias a sus oportunas desviadas cuando apenas empezaba el partido, completamente dominado por el equipo galo, con cierto dejo de premonición de lo que sería el desarrollo del enfrentamiento.

Seguía la presión a través de algunas llegadas pero sin lograr modificar el marcador, incluyendo un cabezazo de Dembélé que salió desviado y, cerca de la media hora de partido, un penal provocado por Mbappé, de esos que el delantero se va tirando desde antes que surja el contacto con el defensor, que él mismo se encargó de ejecutar, pero Bono recostó puntual ante el flojo tiro del jugador del Real Madrid y las redes no se movieron. Parecía que le estaba resultando la estrategia al técnico belga-marroquí Mohamed Ouahbi, a pesar de los disparos posteriores del delantero del Paris Saint-Germain, de Doué y, para cerrar, un gran obús de Digne desde la lejanía que saludo el larguero, previa desviada sulti de un Bono que seguía engrandeciéndose. Las figuras marroquíes no aparecían y se notaban erráticas en sus intentos por prosperar en el campo de juego.

Para la segunda parte, al menos los Leones del Atlas intentaron adelantar al inicio con un par de contragolpes que no trascendieron pero que los ubicaron del otro lado del campo. Con Olise moviendo los hilos, en seis minutos los dos temibles atacantes franceses prácticamente finiquitaron el trámite: al 60’, Mbappé tomó la pelota y con marca enfrente colocó la pelota pegada al palo lejano de Bono con disparo desde fuera del área para anotar el primero tanto, un soberbio gol; al 66’ Dembélé hizo lo propio y con precisa conducción disparó rasante para anidar el balón a pesar del roce del arquero. Fueron dos golpes durísimos pero previsibles ante el absoluto y abrumador dominio de Les Bleus, confirmando su insistencia mezclada con la necesaria dosis de paciencia. Vinieron cambios, algunos obligados, y el equipo norafricano intentó reaccionar pero demasiado tarde y con escasa fortaleza y precisión, mientras que se siguieron presentando algunas opciones para el tercero de los galos.

Los franceses se impusieron desde el ámbito estratégico hasta el físico, incluyendo la construcción de las jugadas y la mayor parte de los duelos individuales; sin embargo, la principal derrota de los marroquíes fue apostar por un esquema que no les era propio, acaso guardando una distancia excesiva ante el rival o asumiéndose de entrada como un equipo demasiado limitado como para hacerle partido a los subcampeones del mundo, cuando en realidad habían mostrado una gran solidez a lo largo del certamen, mucha mayor que la que terminaron entregando en esta muy olvidable presentación, cargada de temores y sentimiento de inferioridad: la previsión es que perderían, pero pudieron salir derrotados de otra forma, una que implicara al menos haberlo intentado -tenían con qué- a pesar de los riesgos involucrados. Parecía una selección incluso más competitiva que la que alcanzó el cuarto lugar en Catar 2022, pero al final se quedó más corta y, una vez más, vuelve a ser eliminada por Francia, nación con la que comparten múltiples historias y mucho presente.