Norteamérica 2026: Día veintidós, entre sufrimiento y localía • Fernando Cuevas

Harry Kane

Dos de los equipos europeos en competencia sufrieron la gota gorda para sacar sus partidos adelante después de ir en desventaja frente a conjuntos africanos, a partir de la experiencia y la insistencia, mientras que el otro dio una pobre exhibición y ni siquiera cuando tuvo superioridad numérica logró reducir la ventaja que pesaba sobre ellos. La jornada nos confirmó, también, que los tres anfitriones ya están instalados en la ronda de octavos de final.

UN HURACÁN SALVADOR O GOD SAVE THE KANE

En Atlanta, la selección de Inglaterra se presentó toda de blanco, después de una fase en la que dejó alguna duda, ante la República Democrática del Congo (RDC) -antes conocida como Zaire-, uno de los animadores del certamen ahora de azul y que de inicio salieron más propositivos de lo esperado, al punto de que Cipenga recibió solo en la entreala derecha y disparó con fuerza a primer poste, descuidado por Pickford, para abrir prematuramente el marcador al 7’ en favor del cuadro africano. Bellingham a la media hora lo intentó pero Mpasi salvó, mientras que Rashford tuvo la más clara para el empate pero la defensa tapó en la línea, después de una serie de rebotes en zona de emergencia. Los Leopardos se desplazaron al frente hacia el final de la primera parte y Wissa, solo frente al arquero para anotar el segundo, remató al poste, y de regreso, en la otra área, una jugada dudosa sobre Kane que no se señaló como penal. Todavía Mpasi volvió a salvar su arco ante otro cabezazo de (Hey!) Jude y disparo en tiro de esquina por parte de Kane. Los Tres Leones una vez más padeciendo por su falta de creatividad y contundencia.

Rashford nuevamente descolgó por la banda izquierda y pegó en la red pero por fuera, y Mpasi volvió a contener un disparo de Bellingham, a pesar del desvío que le cambió su trayectoria. Arreció la presión pero no lograron concretar y los congoleños parecían respirar con un par de posesiones más largas en campo ajeno, enfriando los esfuerzos de los isleños, a falta de media hora de partido, cuando empezaron los cambios. Incluso se dieron tiempo de enviar peligroso disparo que logró desviar la defensa. El partido se partió, como cabría esperar, y la pausa apareció justo cuando la tensión se estaba instalando en el campo, como elemento adicional a la sorpresa que se estaba escenificando en el campo de los Halcones, interrumpida por el capitán Huracán, quién más, con certero cabezazo para emparejar el score al 75’ con centro del ingresado Gordon. El cierre de partido transcurrió entre la presencia británica en territorio congoleño pero con incursiones de los africanos, hasta que Kane tomó la pelota y puso las cosas en orden con disparo fulminante al 85’, venciendo a un heroico Mpasi, el otro gran Lionel. Hubo un poco de drama pero el tiempo se agotó. En su segunda participación mundialista (fueron como Zaire en 1974), la RDC nos ha regalado una notable capacidad de resistencia, en consonancia con su movimiento independentista, mientras que Inglaterra sigue dependiendo mucho de sus gestos individuales.

ESCUCHANDO LA VOZ DEL ESPACIO

En la casa de los Halcones Marinos y con su vistoso uniforme verde, rojo y amarillo, el conjunto de Senegal, uno de los fuertes de África, enfrentó a Bélgica, luciendo la playera dedicada a Magritte y su pintura La voz del espacio, quizá para encontrar soluciones surrealistas y de discreta fase de grupos, aunque mostrando mejoría en su último partido. Los campeones de África (en la cancha) saltaron con la encomienda de tener la pelota con presión alta, si bien el primer disparo fue de Trossard, con respuesta peligrosa de Sarr, que dejó la pelota en el poste tras ser dejada por Courtois frente a la puerta. Los de África occidental manejaban mejor los tiempos y movimientos y por fin tejieron una jugada en la que  Diarra contrarremató un cabezazo de Sarr que había dado en el poste, tras servicio de Mané, para inaugurar el marcador  al 25’. De regreso de la pausa comercial, los senegaleses seguían en lo suyo, exhibiendo un mejor juego de conjunto, en tanto los belgas no atinaban a encontrar las rutas claras rumbo al arco de enfrente, hasta que ya cerca del final, con una cierta intencionalidad más palpable de ir al frente, De Cuyper soltó disparo que exigió a Diaw, en la que fue quizá la más clara para empatar el score.

La segunda mitad empezó con dominio de los de verde, manteniendo una coordinada estructura para el traslado de la pelota, con la necesaria técnica para. Finalmente, el jugador del Crystal Palace, Sarr, anotó el segundo al 51’ tras buen control a un largo servicio de Niakhaté y un mejor disparo, cristalizando la superioridad de los suyos ante una desconcertada selección belga. Salieron los estelares De Bruyne y Doku, con el riesgo asumido, y entraron Raskin y Lukébakio, en tanto los senegaleses también hacían ajustes para tratar de cerrar el partido. Los ingresos empezaron a funcionar para los europeos, aunque seguían sin poder descontar, hasta que, cuando ya se daba casi por hecho que hoy se despedían del torneo, Lukaku, quien había entrado al inicio del complemento, avivó la esperanza con su gol al 86’ y, por más increíble que parezca, tres minutos después, Tielemans remató centro de Trossard, aprovechando una mala salida del arquero, para empatar el partido y mandarlo al tiempo extra, en el que siguieron con el vuelo y la motivación de haber salvado un partido perdido: un penal apretado, ejecutado con prestancia por el propio Tielemans, sentenció una dramática voltereta in extremis. Senegal no supo cerrar el partido y se despidió tras una digna actuación, en tanto los belgas siguen milagrosamente vivos, con pasajes contrastantes pero siempre manteniendo la disposición para reponerse de las desventajas.

EL DÉCIMO HOMBRE

En el estadio de los 49ers de San Francisco, Estados Unidos en plan ofensivo de entrada con su jersey de líneas rojas onduladas, recibió a Bosnia y Herzegovina, presentándose de azul con un esquema conservador que apuntaba al juego por contragolpe, si bien tuvieron un remate perdido cuando todavía nos acomodábamos en los asientos (de la sala). Los de casa tenían la pelota pero las oportunidades eran de la visita, ya sea gracias a un kilométrico despeje del portero que terminó en disparo controlado por su par, o por un intento de gol olímpico. Los anfitriones tenían el control del juego y convirtieron la banda derecha en su acceso al peligro, si bien no terminaban de concretar, a pesar de presentarse un par de jugadas dudosas en el área de los bosnios y un gol que fue anulado por fuera de juego. En un siguiente pasaje, buscaron por la derecha y Pulisic estuvo cerca de incidir pero su tiro-centro se paseó sin respuesta por enfrente de la puerta. Cuando parecía que nos íbamos al vestidor sin mayor novedad, Balogun se encargó de romper el cero con una jugada revuelta y por poco de anotar el segundo, pero el balón fue al travesaño en un prolongado cierre de la parte inicial.

En el complemento, se esperaba algún tipo de reacción de los europeos, de muy discreto desempeño, aunque se acercaron hasta el 58’, sin consecuencias por el oportuno corte defensivo. Parecía todo controlado por los norteamericanos pero llegó una desafortunada expulsión del protagónico Balogun, cometiendo una dura falta sin intención, y se quedaron con 10 elementos, por lo que se reacomodaron y sólo quedó delante un solitario Pulisic, en espera de algunas descolgadas, mientras que los bosnios buscaron reducir la ventaja pero fue cuando más mostraron sus limitaciones y aún con un hombre más no generaban el flujo de peligro necesario para reducir la ventaja y cuando lograron traspasar la defensa, aparecía la figura de Freese para ponerlo hielo a la avanzada. El tiempo transcurrió y, después de que les anularan un gol por fuera de lugar, los de casa consiguieron su segundo tanto vía tiro libre de Tillman al 82’, ante una tardía reacción del portero que no alcanzó la pelota a pesar de no ir tan pegada al palo. Los intentaron todavía los serbios, comandados por el elegante Barbarez desde el timón de la banca, pero sus disparos salieron ligeramente desviados o fueron rechazados por defensa y arquero. Los de Pochettino, que sólo hizo cambios cerca del final, siguen adelante, en tanto los balcánicos, de grisácea participación, regresan a casa cumpliendo con lo esperado.