Es lo Cotidiano

Amigos en el Bar Conde

Jeanne Karen

Amigos en el Bar Conde

Dentro del estómago rasgado de un cuadro de Jackson Pollock vivo
los tragos con sabor a margaritas de la amargura
se reproducen frente a mis ojos
la fiesta no se acaba hasta que alguien
en los lindes de la cantina
explore en los tres comensales de esta mesa
la real dimensión
o la tinta de Hooper sobre los sombreros
mientras
voy y vengo del oceano grisáceo con flores amarillas
donde los barcos de la muerte y el instinto
navegan dentro de grandes cuadros

Cada quién desde su silla
está con el rostro de grifo goteando minutos
para llegar al sueño del otro
mientras se recrean de Goya algunas realidades

Hay aromas impensables bajo el mantel
ciertos vinos
los espíritus del asco
liban demasiadas botellas
Al dejar el sitio
la claridad regala de nuevo una mirada que irrita

El arsenal del día nos parte la cara
con los ruidos
de las cosas que ocurren sin sustancia
y nosotros
descentrados       sin cabeza         fuera de foco
con los poemas de cada uno en el bolsillo
malgastamos el abandono
y cualquier pérdida nos enloquece

La voluntad
se evapora en nuestros vasos

Clemencia
pide una banda de fósiles que acuden
a picar en la boca de la luz
cuando damos la vuelta por la esquina
se quedan
penetrando hasta asfixia
el sitio limitado en donde
nuestras imágenes
nos rompen uno a uno

Se busca cierta razón de eternidad
como si todavía pendieran
nuestros cordones umbilicales
fulgurando estallidos que sólo nosotros reconocemos
porque nos leemos en la oscuridad
sin tocarnos las manos
nos decimos las palabras distintas de maizales y cáñamos
y las palabras que brotan de las cloacas
y ciertamente              lo reconozco
de ustedes las viejas palabras
su arte poética

los siglos y siglos de oro
del oro los siglos y sus palabras
contra mi canto
de tristeza que no se erradica
de esa          la profunda
la que late en un pozo                    
y cuyas pulsaciones llegan hasta sus ojos
y los hacen reventar
con el terror del día cortado desde el tronco del odio
para que no me quiebre

Existen nuestros tres paralelos
apenas como columnas de un mundo que se talla
que está desierto y acaso
tiene por corazón un sol que aparece los días
de herrumbre

La arena nos trae la única casa que habitamos
aunque cerremos los ojos y sin querer
volvamos a las invocaciones de las cartas del óleo
esas figuras sobre las cuáles dormimos en algún tiempo
esas cosas imposibles
en las que estaríamos de acuerdo
salvo por la determinación
sólo mía
de decirlo o no
e incendiar nuestras mentes y abrir los paralelos
 


 

(del libro Cementerio de elefantes, Editorial fósforo, 2013, coedición con Conaculta, INBA)




Jeanne Karen (San Luis Potosí, mayo de 1975). Poeta, editora, activista cultural y tallerista. Tiene seis libros publicados: Canto de una mujer en tierra, Cuaderno de Ariadna, La luna en un tatuaje, El club de la tortura, Hollywood, Cementerio de elefantes y algunas antologías. Su obra ha sido difundida a través de varios medios impresos y electrónicos en México y en otros países. Una escuela de nivel básico lleva su nombre. Tiene tres poemarios inéditos.  Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, en la categoría de creadores con trayectoria, en el área de Literatura y ha ganado varios premios, entre ellos el Premio Manuel José Othón y el Salvador Gallardo Dávalos. Y para el futuro el presente.