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ENTREVISTA CON LA BAILARINA IRENE MARTÍNEZ

Lo relacionado con la corporeidad está negado [I]

Jaime Panqueva

Lo relacionado con la corporeidad está negado [I]

Bailarina y coreógrafa con una gran trayectoria internacional, que la llevó al afamado Tanztheater Wuppertal, compañía dirigida por la coreógrafa Pina Bausch, de quien fue asistente durante varios años, Irene Martínez dirige desde hace más de diez años el proyecto Mandinga Mar. La maestra Martínez es miembro del Colegio de Coreógrafos de México. Ingresó al Sistema Nacional de Creadores de Arte en la Emisión, 2013.  Durante una semana, compartió sus conocimientos y experiencia con jóvenes bailarines y actores de Irapuato, como parte del programa de retribución social de la Secretaría de Cultura y el FONCA. Aprovechamos unos minutos, antes de su partida de la ciudad, para conversar con ella entorno a su recorrido vital por la danza y algunas de sus recomendaciones para esta actividad en nuestro país, en una entrevista que presento en dos partes. Va la primera:

 

Sobre el taller que impartiste, Derroteros creativos, ¿puedes hablarnos sobre su contenido y las expectativas que tenías y qué encontraste en la ciudad?

Sobre el taller, le puse así por el derrotero es la ruta de los barcos, que no van sobre una carretera o un camino ya trazado antes; cada alborada y cada crepúsculo deben checar las corrientes del mar, la intensidad de los vientos y la posición de las estrellas, con base en eso se define el siguiente trecho. Para mí la actividad creativa es muy parecida. Respeto, pero no comparto, esto de tener una idea definida de principio a fin y seguirla. O saber uno qué está buscando. No, a mí me importa el hallazgo, me importa buscar y a través de la búsqueda tener los descubrimientos. Por eso se llama Derroteros creativos, porque está enfocado directamente a desarrollar, estimular la creatividad de los participantes. Encontré un grupo a nivel dancístico muy disparejo, pero a nivel creativo y de involucramiento con la danza, extraordinario. Mucho entusiasmo y sinceridad. Y eso es importante, porque todos podemos ser creativos si nos damos a la tarea de tener curiosidad y sorprendernos con los descubrimientos. En ese aspecto fue un grupo maravilloso. Dentro de mis planes, además de la creatividad, estaba abordar más los principios de las tareas coreográficas, pero no fue posible por el grupo tan heterogéneo; había algunos con experiencia escénica y de movimiento para abordar las cuestiones coreográficas, que pudieron avanzar un poco más. Sin embargo, lo más importante consistió en que, más allá de mí y del taller, el grupo pudo comprometerse más en sus propias búsquedas.   

Tienes una experiencia muy importante en el trabajo con jóvenes, ¿sobre la creatividad y la danza cómo ves el panorama actual?

En general, lo relacionado con la corporeidad está negado. Un fisioterapeuta, por ejemplo, me decía que la gente llega a su consulta cuando es muy tarde, cuando están muy lastimados. Lo mismo los dentistas. En este momento en nuestro país, no hay un compromiso real o inmediato con lo que en realidad somos. El concepto de cuerpo-mente está muy rebasado, sabemos que somos seres integrales, y debemos tener un compromiso con nuestro ser.

Hay un gran olvido, una negación y esto lo vemos claramente en la educación, porque la danza no es una cuestión de movimiento separada del pensamiento, de la percepción. Al contrario, es todo junto, y está comprobadísimo que a través de la corporeidad se estimulan las propiedades neurológicas. Aunque en todos los programas de educación básica hay un rubro reservado a la danza, como a la experiencia y a la apreciación, en la práctica no se realiza.

En la danza para niños, comentábamos sobre esto de verlos bailar música muy adulta, asumiendo sus roles, o bailando canciones de las cuales ni siquiera entienden lo que dicen sus letras, ¿no es un proceso muy antinatural?

Son imposiciones tremendas, por eso es importante la inclusión de las artes en la educación básica, de lo contrario los adultos y los niños quedan a merced de lo que ven en la televisión, y lo que ven allí tiene otros propósitos, no sé bien cuáles, pero no tiene la finalidad de acercar a las personas hacia sí mismas. No tiene el propósito de que las personas puedan reconocer a sus pares, ni tampoco el de fortalecer las relaciones humanas, que es algo que podemos hacer a través de la danza; lo vimos en la presentación que hicimos al final del taller. Yo insisto en que el cuerpo es el instrumento para no morirse; cuando compartimos el espacio de movimiento con otras personas, entablamos relaciones muy sinceras, esto se puede lograr a través de la danza.

Las maestras no reciben una formación real, no tienen herramientas para transmitirlas a los niños, entonces hacen uso de lo que ven y a los papás les gusta mucho porque eso es con lo que están en contacto. A nivel oficial, en la SEP, aunque no se cumple en muchos estados de la República, ya no se permite el baile de fin de año, porque consideran que se invierte mucho tiempo de lo académico, en aprendizaje de conceptos que no tienen nada que ver con ellos, además de los gastos para los padres. Para mí, que crecí en una época en que los bailables eran muy importantes y se veían otros temas, como los bailes regionales, ése era el acontecimiento más importante del año. Probablemente por eso estoy en la danza, para mí es trascendental, pero hay que formar a las maestras, dedicar recursos para que los especialistas en educación artística tengan contacto directo con los niños. Lo que se invierte en esto a escala nacional es un súper ahorro en cuestiones de salud, si tenemos en cuenta que hemos alcanzado un nivel de obesidad en niños que no había existido antes. Son inversiones que a largo plazo ahorrarán mucho dinero. Es que hasta transitar en automóvil por las ciudades tiene relación con el uso del espacio, y eso se aprende con la danza.

 

 

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Irene Martínez nació en la Ciudad de México. Inició su formación como bailarina en la Academia de la Danza Mexicana de 1973 a 1976 y con la maestra Bodil Genkel. Continuó con los maestros Gladiola Orozco y Michel Descombey, integrándose en 1978 a su grupo. Bailó también con las compañías: Tanz-Projekt München en Munich, Alemania; Tropicanas y Metrópolis-Utopía ambas en México, D. F. Estudió coreografía con las maestras Doris Rudko y Ruth Currier. Trabajó con el director Juan Ibáñez como bailarina y actriz. En 1988 inició el proyecto de Danza Contemporánea Mandinga. Ganó el II Concurso del Encuentro Callejero de Danza Contemporánea DAMAC-UVyD. En 1989 creó la coreografía A la deriva, 2008. En colaboración con Arturo Márquez en la composición musical realizó las coreografías: Tierra, 1991; La Nao, 1992; y Cristal del tiempo, 1994, esta última, seleccionada en 1993 por el Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales del FONCA. El espectáculo para público infantil El Secreto del Papagayo fue apoyado por el V Concurso de Proyectos para Producción de Obra Coreográfica INBA. En 1995 y 1996 fue becaria del ITI UNESCO y de la Subdirección de Asuntos Internacionales del INBA para realizar una residencia en el Tanztheater Wuppertal compañía dirigida por la coreógrafa Pina Bausch. Fue asistente de esta coreógrafa en: Nur Du, 1996; Der Fensterputzer, 1997; Mazurka Fogo, 1998; O Dido, 1999; Wiessenland, 2000; y Agua, 2001. Como solista creo las obras: Las palabras de don Luis, 1997; Los ojos, el corazón, 1998; y Augurios, 2000. Desde 2004 dirige Mandinga Mar, compañía con la que ha realizado diversas obras coreográficas entre las que destacan: ¿En dónde se paró el águila?, 2004; La zaranda, 2006, apoyada por el Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales CONACULTA- FONCA; y Mi e Do, 2010. En 2013 estrenó el proyecto unipersonal Linderos. La Bola, danza al aire libre dirigida a público infantil; primer trabajo del proyecto En Son de Paz - SNCA 2013, se presentó en Casa Xitla, las áreas verdes del Cenart, en el Festival La Maroma de Coahuila y en diversos centros educativos a lo largo de 2014. A lo largo de 2016 esta pieza participó en diversos festivales de la República Méxicana. La cola de las lagartijas y Senderos de agua dulce fueron estrenados en 2016. Es miembro del Colegio de Coreógrafos de México. Ingresó al Sistema Nacional de Creadores de Arte en la Emisión 2013. 

 

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