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El incendio del Bazar de la Caridad

Javier Morales i García

El incendio del Bazar de la Caridad

El 4 de mayo de 1897, un año y medio después de su nacimiento oficial, el cinematógrafo pudo haber desaparecido para siempre.

Por su culpa, el 4 de mayo de 1897 fue funesto para la vida de París. Una jornada que pasó a la crónica negra a causa de un incendio que se cobró numerosas víctimas, elegidas entre lo más florido de la buena sociedad.

El Bazar de la Caridad era una de las más conocidas actividades del gran mundo. Desde 1885, y con periodicidad anual, este acontecimiento reunía a miembros de la nobleza y de la más alta burguesía, así como a conocidos representantes de la política y de las profesiones liberales.

Aquel año de 1897, el Bazar fue emplazado en las cercanías de los Campos Elíseos. Consistía en un gran edificio de madera construido sobre una superficie superior a los cinco mil metros cuadrados, y con capacidad para mil quinientas personas.

La única salida del local era una puerta que se abría hacia adentro.

Como novedad, el Bazar incluía una sesión cinematográfica, acercando así a las clases dirigentes a un espectáculo reservado hasta entonces a los sótanos y las ferias populares.

Así que bien puede decirse que el cinematógrafo iba a ser presentado en sociedad.

Fue, con todo, una puesta de largo fatídica.

Mientras el elegante público se deleitaba con escenas de la vida cotidiana de la familia Lumière o aplaudía ante la pompa de algún desfile militar, en la cabina estaba a punto de producirse el trágico accidente: el operador manejó incorrectamente una lámpara de éter, acercándole una cerilla que inflamó el gas; éste provocó una llama que, a su vez, prendió el nitrato de celulosa de la película, un material altamente inflamable.

Al punto, el fuego se extendió por todo el barracón.

En menos de una hora, el Bazar de la Caridad ardió por completo, provocando la muerte de conocidas personalidades de la época. Como dato curioso, conviene anotar que todas las víctimas fueron mujeres: baronesas, marquesas, condesas, duquesas… y la esposa del cónsul general de España, la Señora de Flores.

Semejante catástrofe produjo un sentimiento de animadversión hacia el cinematógrafo que, por lo menos en Francia, tardó mucho tiempo en desaparecer.

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Javier Morales i García
(Tenerife, España) es editor del fanzine Ecos de Sociedad, la publicación mod más longeva en Europa. Desde inicios de los 80, escribe, reseña y edita; hoy, Ecos puede leerse en ecos-de-sociedad.blogspot.com.es. Es obseso de la música y el cine.

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