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Tachas 532 • ¿Y a ti te gustan los hot cakes? • Jeanne Karen

Jeanne Karen

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Tachas 532 • ¿Y a ti te gustan los hot cakes? • Jeanne Karen

¿Se ama a un país o solamente se ama la comida?, pero no la comida en particular de un lugar o región, sino toda la comida en general, la que para nuestro paladar parece deliciosa y satisface toda nuestra gula. En realidad solamente apunto, hago una observación de la vida, de los hechos, de las cosas. Aquí no van a encontrar una certeza, discurso o enunciados categóricos. 

¿Qué tan importante puede resultar la comida, el amor por la comida, el apego a una cultura gastronómica?

¿Realmente vale la pena enojarse cuando alguien nos dice que no le gusta tal cosa?, ¿una persona puede andar por la vida molestándose porque a alguien dijo que no le gusta un buen plato de hot cakes o unos tacos de barbacoa. No sé qué piensan, pero enojarse por algo así me parece una pérdida de tiempo. 

Hay miles de situaciones por las que sí deberíamos mostrar toda nuestra furia y ¿qué pasa, por qué nos quedamos callados, a qué se debe ese silencio?

Hay en la vida, en la dinámica de una nación, un sinfín de altibajos. No todo debe ser exacto, no todo debe ser preciso, ni siquiera todo debe ser verdad.

Si nos vamos a molestar por algo relacionado con la comida, quizá debería ser por la falta de ella. Sería más conveniente comenzar a alimentar de buena forma, a cada persona que padece hambre. México sería otro, no sé, por cada ofensa, por cada comentario en las redes sociales, abonar en una Banca (de alimentos), alguna cantidad de dinero para acabar con el hambre. Tal vez pronto tendríamos suficientes recursos para dar de comer a los que más lo necesitan, por ejemplo inmigrantes, personas con discapacidad, personas de la tercera edad, y una no muy corta lista de etcéteras. 

Pero lo que veo, lo que parece en realidad gustarle a tanta gente es ofenderse y no hacer más, quedarse con su coraje, opinar, pero no se mueven para cambiar las cosas, porque eso sí, hay mucho por cambiar, se puede comenzar por ejemplo por donar comida, no sé, me parece que es necesario, humanitario, justo. 

Estamos en los tiempos en que a cualquier persona que le sataniza por algo tan simple como un gusto o peor todavía, por una opinión sobre ello.

No sé si ustedes han notado algo: ¡los gustos cambian! Cuando era pequeña, por ejemplo, amaba todo tipo de alimentos dulces, ahora no es así, prefiero los salados y picantes; es más eso puede cambiar de un momento a otro, como el humor, a veces estamos de buenas y recordamos o nos sucede algo que nos pone de mal humor. La vida no es una constante. 

Así que en lo personal voy a disfrutar de lo que me corresponde, de lo que amo, por el momento y cuando ya no me guste, es más, cuando me harte, buscaré algo nuevo, algo excitante, distinto, que me parezca increíble y después, sé que volveré a llenarme y buscaré otra cosa, es un ejercicio casi infinito de búsqueda, disfrute e indiferencia. 

Absolutamente nadie está obligado a gustar de alguna comida en particular o de los alimentos de alguna región, de un solo restaurante, de un puesto de comida. Yo soy de las personas que creen que se vale experimentarlo todo, cuando de gastronomía se trata, también tengo claro que algo desconocido puede encantarme o no; aunque para ser honesta, debo decir que casi siempre me complace degustar un nuevo plato, porque amo la comida, la experiencia, los lugares, la compañía. Encontrar un nuevo sabor es mi delirio, sentir en mi boca una nueva textura, beber un tipo de café que no había probado.

¿Por qué no ser de los que ven la vida como un festín?, o ¿será mejor conformarse con lo de siempre, con el plato seguro?

Mi país es un jardín del edén, un territorio por explorar, a muchas personas nos gusta verlo como un cuerno de la abundancia y lo es. Hay que darnos el permiso, el tiempo para conocer sin juzgar, para comer rico, para emocionarnos con lo nuevo, para amar lo de siempre, para compartir, sobre todo para poder expresarnos de lo rico que se come aquí y decir también que nos gusta que los demás disfruten de nuestra amplia carta. Recuerden por favor, si a alguien no le gusta un platillo, no pasa nada, habrá cientos de deliciosos alimentos por probar, quizás en una de esas encuentran su siguiente obsesión. 




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Jeanne Karen 
(San Luis Potosí, México, 14 mayo 1975). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Temas como la muerte, la introspección y la complejidad semántica en la comunicación en relación con el autismo y las ciencias exactas como las matemáticas y la física, influyen su trabajo en un debate casi ético. Premio estatal de poesía Viene la muerte cantando (1998) Premio de Poesía Salvador Gallardo Dávalos (1999), de Poesía Manuel José Othón (2002 y 2006) Premio de Periodismo Francisco de la Maza por Publicación o Programa de Difusión Cultural (2009).

Ha publicado los libros: Simulación dinámica (Bitácora de Vuelos, 2015), Cementerio de elefantes (Múltiples editoriales). Hollywood (Ponciano Arriaga), Menta (Ponciano Arriaga).





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