domingo. 26.05.2024
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Tachas 562 • Sororas por siempre • Jeanne Karen

Jeanne Karen

Imagen generada por IA
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Tachas 562 • Sororas por siempre • Jeanne Karen

Cada año procuro asistir a las marchas por la conmemoración del 8 de Marzo, el Día Internacional de la Mujer, sin embargo ahora no pude ir. Aunque siento un poco de nostalgia, los años anteriores fueron intensos para mí y también fueron momentos de aprendizaje, ahora me tuve que conformar con seguir las publicaciones en redes sociales. 

En algunas marchas caminé en silencio, pensando solamente en todo lo que sucedía a mi alrededor, escuchando las consignas de los distintos grupos de mujeres que encabezaban los comités, movimientos, agrupaciones, disidencias, asociaciones civiles. 

Cuando estuve ahí, siempre lo hice en silencio, a veces con un pañuelo en las manos y otras veces con el pañuelo en el cuello, con una pancarta, una lámpara, según la hora del día o el motivo. 

De verdad creo que es necesario tomar las calles, dirigir nuestras voces como una sola, pedir, reclamar, gritar por todo lo que nos ha sido negado o arrebatado a lo largo del tiempo, de las circunstancias, de las políticas que no han podido sostener la vida de las mujeres, una vida digna, sin temor, sin carencias, sin maltrato, sin explotación, sin violencia. 

Antes tenía la idea de que ser sororas era una propuesta válida, una gran opción, ahora sinceramente me he dado cuenta de que no solamente es algo que necesitamos, francamente sé que no hay otra manera de hacer las cosas. 

Nos preparamos para el cambio, los cambios, reclamamos a nuestras sociedades que debe existir una forma distinta de crear comunidad, pero para ser honesta, me doy cuenta tristemente, que entre nuestros propios grupos de mujeres existe el juego sucio, el fuego cruzado. 

Puedo contarles infinidad de momentos que he vivido desde mi cotidianeidad como escritora, desde mi labor, muchas situaciones se han quedado en mis recuerdos, algunas amargas y otras ridículas, que sin embargo no deberían existir. 

Por ejemplo, en una ocasión me tocó estar en la promoción de una pequeña editorial de mi ciudad, que se abre paso y que además ha ido funcionando, quizá lentamente, pero en general creo que es una propuesta necesaria. La tarde en cuestión iba de maravilla, con la charla y la dueña de la editorial presentando a sus autores, cuando ya casi para terminar, me ve entre el público, le da gusto saber que estoy ahí, habla un poco de mi trabajo y del deseo de que publique algo con ella, luego mencionó algunos de mis premios, cuando de pronto y de manera más que visible, la compañera que estaba presentando libro, hizo un gesto muy desagradable y visible para todos; la editora, lejos de ignorarla, simplemente acompañó la acción en una complicidad incómoda. Mujeres no sororas, mujeres que se burlan en público de la obra, del trabajo, o de otras mujeres, creo que es algo que se tiene que señalar, se tiene que hablar. Es preocupante, es triste por la cantidad de situaciones difíciles que pasan miles de mujeres, como les digo, cuento desde mi experiencia, pero cuántas han estado expuestas  y en peligro por la omisión de otras.

Por eso sé que ser sororas no debe ser una idea, un deseo, una opción, tenemos que serlo sí o sí. Muchas dicen que no pueden serlo con otras, con las que no comparten ideologías, pero hay que ver claramente que siempre estamos en desventaja, que si no nos apoyamos, seguiremos siendo víctimas, no podemos fallarnos, no podemos fallarles a las que vienen.

Sugiero que tratemos de empatizar, creo que tenemos que cambiar la forma de abordar la situación si queremos una vida plena, una vida llena de significados, una unión real entre nosotras, donde la paz y la tranquilidad nos permitan avanzar en los temas importantes. También sugiero que sigamos leyendo y escribiendo, sobre todo poesía, porque con la palabra escrita, con la palabra poética viene también la sensibilidad, la claridad, la inteligencia, el impulso. 

Les dejo algunos versos del poema A Algunos les gusta la poesía de la grandísima poeta y ensayista polaca Wisława Szymborska (Nobel de Literatura en 1996):

A algunos,
es decir, no a todos.
Ni siquiera a los más, sino a los menos.
Sin contar las escuelas, donde es obligatoria,
y a los mismos poetas,
serán dos de cada mil personas.
 
Les gusta,
como también les gusta la sopa de fideos,
como les gustan los cumplidos y el color azul,
como les gusta la vieja bufanda,
como les gusta salirse con la suya,
como les gusta acariciar al perro.

Tengo la esperanza de que nos siga gustando la poesía. 






***
Jeanne Karen 
(San Luis Potosí, México, 14 mayo 1975). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Temas como la muerte, la introspección y la complejidad semántica en la comunicación en relación con el autismo y las ciencias exactas como las matemáticas y la física, influyen su trabajo en un debate casi ético. Premio estatal de poesía Viene la muerte cantando (1998) Premio de Poesía Salvador Gallardo Dávalos (1999), de Poesía Manuel José Othón (2002 y 2006) Premio de Periodismo Francisco de la Maza por Publicación o Programa de Difusión Cultural (2009).

Ha publicado los libros: Simulación dinámica (Bitácora de Vuelos, 2015), Cementerio de elefantes (Múltiples editoriales). Hollywood (Ponciano Arriaga), Menta (Ponciano Arriaga).


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