lunes. 27.05.2024
El Tiempo
Es lo Cotidiano

RESEÑA

Tachas 566• Un homenaje para Ramón López Velarde • Jorge Omar Muñoz

Jorge Omar Muñoz

Ramón López Velarde
Ramón López Velarde
Tachas 566• Un homenaje para Ramón López Velarde • Jorge Omar Muñoz

En la antigua biblioteca de Vicente González del Castillo (1888-1964) me encontré el libro: Juegos Florales. Glorificación del poeta Jerezano Ramón López Velarde. Mis deseos de escribir algo sobre el hallazgo surgieron justo después de haber concluido la lectura de un texto de Guillermo Sheridan: “Un corazón de niebla y teología (1914-1921)” en que el autor recrea el viaje a Zacatecas realizado por un grupo de personajes ilustres, por invitación del gobernador de aquel estado, para participar en una serie de homenajes que se realizarían en memoria del poeta Ramón López Velarde. Aparecen en escena personalidades del ámbito cultural de la primera mitad del siglo XX como Rafael López, Jesús B. González, Ernesto García Cabral, Enrique Fernández Ledesma y José D. Frías; todos siendo partícipes de una charla que procura dejar en claro la vida, obra y personalidad del poeta jerezano. La manera en que Sheridan había novelado el encuentro me pareció digna de una imaginación prodigiosa, pero me llevé una sorpresa al darme cuenta de que el libro que encontré en la biblioteca de González del Castillo es la crónica completa de los festejos zacatecanos en memoria de Ramón López Velarde. Acontecimientos que estimularon la creación del texto de Sheridan. 

Lo que ocurrió en el Zacatecas de 1926.

Ramón López Velarde falleció en 1921. Le quitó la vida una neumonía a los treinta y tres años, haciendo realidad aquella profecía de una gitana que le aseguró que iba a morir de asfixia. Su funeral se llevó a cabo con subsidio del gobierno de Álvaro Obregón, pues según José Vasconcelos, al presidente en turno le agradaba el poema “La suave patria”. En 1926, el gobernador de Zacatecas decidió brindarle una serie de homenajes que consistirían en la instauración de una placa con su nombre en el Cerro de la Bufa, y los juegos florales que se realizarían en el aniversario CCCLXXX de la Fundación de Zacatecas. Para semejante evento se había extendido una invitación al público en general, con énfasis en los intelectuales de la región. El texto dice así: 

Homenaje al exquisito poeta zacatecano Ramón López Velarde

  •  

El comité de festejos encargado de celebrar el CXVI aniversario de la iniciación de nuestra independencia nacional y el CCCLXXX de la fundación de Zacatecas, invita los intelectuales, profesionistas, profesorado, estudiantes y público zacatecano, a la ceremonia que en homenaje a la memoria del exquisito poeta jerezano RAMON LOPEZ VELARDE (sic), tendrá lugar el jueves 30 de los corrientes [septiembre] a las diez horas en la montaña de la bufa. (Anónimo,1927, p54) 

La invitación tendría eco, tanto en el circulo de amistades del poeta como entre los corresponsales de la prensa nacional y en la presidencia de la república. Además de las autoridades del estado, estarían presentes en el homenaje los poetas Rafael López (1873-1943), José D. Frías (1891-1936) y  Enrique Fernández Ledezma (1888-1939); los periodistas Ernesto “El chango” Cabral (1890-1968) y  Manuel Horta (1897-1983); los historiadores Alfonso Toro (1873-1952) y Nicolás Rangel (1864-1935); Juan de Dios Bojórquez (1892-1967), representante del entonces presidente de la república Plutarco Elías Calles (1887-1945) y Jesús López Velarde, hermano del poeta homenajeado. Cabe recalcar la presencia de Jesús B. González (1888-1955), íntimo amigo de Ramón y que gracias a la venia de Fernando Rodarte, entonces gobernador de Zacatecas, fue uno de los principales gestores del evento. Como la invitación lo refiere, la ceremonia inició a las diez de la mañana en las inmediaciones del Cerro de la Bufa. El evento inició después de un mensaje de apertura del gobernador para, una vez concluido, ceder su espacio a un conjunto orquestal que interpretaría la melodía Tannhauser, de Richard Wagner. Lo siguiente fue develar la placa colocada sobre la piedra, con el siguiente mensaje: “Zacatecas, al poeta jerezano Ramón López Velarde”. Rafael López continuó con el homenaje declamando su poema “A Ramón López Velarde”. La orquesta sinfónica intervendría una vez más, para después dar paso a la declamación colectiva del poema “La suave patria”. Aquí participarían Enrique Fernández Ledesma, José D. Frías, Manuel Horta y Juan de Dios Bojórquez. La velada culminaría con una marcha fúnebre; no obstante, las actividades continuarían en la noche de ese mismo día. 

El teatro Calderón, en la ciudad de Zacatecas, sería el escenario elegido para culminar con la premiación de juegos florales los festejos conmemorativos. Para algunos corresponsales de la prensa el recinto representaba el epicentro de la contrariedad. ¿Quién hubiera pensado que un edificio que años atrás había sufrido enormes daños de las tropas de Victoriano Huerta, pudiera albergar los homenajes a un poeta? La violencia que había arrastrado la Revolución, pero sobre todo la toma del estado en 1914, continuó fresca en la memoria de sus habitantes. Así decía un fragmento de una nota del periódico El Universal Gráfico (1927): ”¡Conmemorar a un poeta!¡Valiente culto!¡Aquí donde sólo han merecido atención los hombres de espada, es decir, los guerreros y los matadores de toros!”. No era descabellado pensar en lo extraño del evento, tomando en cuenta que los más recientes héroes de la nación se habían formado bajo la violencia de una guerra civil, y pocas eran las autoridades políticas que para entonces no tenían experiencia militar. Bajo estas circunstancias, la sorpresa de un evento de esta naturaleza debió ser enorme. La premiación de los juegos florales daría inicio el 30 de septiembre a las 8:30 de la noche. La convocatoria, que se había lanzado desde el primero de agosto, premiaba tres categorías: poesía, cuento y ensayo. Para la categoría de poesía había obtenido la Flor Natural y el derecho de elegir a la reina de la ciudad el poeta José de Jesús Núñez y Domínguez con el poema “Loa a las minas de Zacatecas”, Vicente Echeverría del Prado obtendría el primer reconocimiento honorífico con su poema “hoy. Los poemas “Acuarela”, de José Mirlo y “Solar Nativo”, de Pedro Caffarel, obtendrían el segundo y tercer reconocimiento honorífico respectivamente.  Los problemas entre el capital y el trabajo fueron el tema por el que se dirimiría el ganador de la categoría de ensayo. Se otorgaron sólo dos reconocimientos honoríficos. El primero se entregó a León García, con su texto “Salud y revolución social”, mientras que el segundo se le otorgaría a Jacinto Riva Palacio con el ensayo “Trabajadores del mundo, uníos”. La categoría de cuento permaneció desierta. El círculo íntimo de Ramón López Velarde mantuvo su protagonismo en la ceremonia. Enrique Fernández Ledesma fue el mantenedor del certamen, permitiendo que el público escuchara su discurso en representación del jurado. El ganador de la flor natural tuvo la oportunidad de leer su poema frente al público y Jesús B. González fue asignado para leer el resto de los poemas ganadores. Testimonios plasmados en el libro Juegos florales. Glorificación al poeta Ramón López Velarde hacen mención de una enorme asistencia al evento. Se realizó un concierto sinfónico y, una vez culminada la ceremonia de premiación, se realizó una fiesta en el vestíbulo del teatro, que terminaría a las dos de la mañana. La comitiva de escritores que había salido de la ciudad de México retornaría de Zacatecas con amargura. La nostalgia era inevitable, la despedida resultaba tan amargo como un último abrazo de López Velarde. Así narró su último día en Zacatecas el poeta José D, Frías (1927):

Fuimos tan dichosos en la tibia hospitalidad zacatecana, que cuando regresamos de los juegos florales, en que el poeta Nuñez y Dominguez obtuvo el premio, y recorrimos las desiertas rúas llevando a las muchachas un “gallo” ingenuo, ya comenzamos a sentir la desolación del retorno(p.80)

Sobre el libro 

El libro Juegos Florales, glorificación del poeta jerezano Ramón López Velarde fue editado en Guadalupe, Zacatecas, en los talleres de la escuela industrial “Trinidad García de la Cadena”. Cuenta con 109 páginas y su elaboración fue iniciativa de Everardo M. Sosa, organizador de los juegos florales. Sosa escribe una dedicatoria con pluma en la hoja de guarda hacia un tal Pascual Padilla, y tiene fecha del 20 de febrero de 1935. Como su portada lo indica, el contenido es una recopilación del homenaje a Ramón López Velarde en Zacatecas. Incluye 21 fotografías, la convocatoria para participar en los juegos florales y los seis textos ganadores, la invitación al público a los homenajes del poeta jerezano, trece notas periodísticas; los poemas: “La suave patria” y “Mensajero lírico. A su majestad Luz reina de los juegos de los juegos de Zacatecas de 1926”, de José de J. Núñez y Domínguez, y una carta de Carlos González de la Peña al Gobernador de Zacatecas. Dispongo el contenido preciso al lector.  

Las fotografías

Todas las fotografías que aparecen en el libro están en blanco y negro, además de que contienen notas al pie que explican el momento en que fue tomada la fotografía o hacen mención de los nombres de los sujetos que aparecen en ellas. Para este apartado se realizó una tabla en donde se especifica la página donde aparece la fotografía y la nota que la acompaña. Debe hacerse la acotación de que las hojas donde aparecen las imágenes carecen de número de página, por lo tanto, la numeración se hace siguiendo la secuencia explícita entre las hojas que preceden y anteceden la foto o sólo agregando las páginas entre las que se encuentra.  

Número de la página 

Nota al pie página

Página 8

José de Jesús Núñez y Domínguez. Poeta premiado con la flor natural en el torneo literario 

Página 13

Las comisiones de intelectuales y el gobernador Rodarte, en Jerez, escuchando la salutación pronunciada por el Sr. Lic. José N. Orozco. 

Página 17 

Grupo de intelectuales camino a Jerez, en espera de las demás comisiones que asistieron al risueño pueblecillo aludido. 

Página 21 

Momento en que fue descubierta la placa en el crestón del cerro de la Bufa, glorificando al poeta López Velarde.

Página 24 

El gobernador Rodarte y las comisiones de escritores y periodistas que presidieron el acto de la conmemoración del exquisito poeta zacatecano.  

Página 29 

Las comisiones de intelectuales en el frente de la casa donde nació el exquisito poeta Ramón López Velarde. 

Página 32

Señor Rafael López. Director 

Página 37

Lic. Alfonso Toro. Eminente Historiador Zacatecano

Página 39

El comité organizador de las fiestas de septiembre de 1926. De pie: Manuel Rodarte, Luis R. Vázquez, Bruno Hernández, Ernesto Rodríguez Delgadillo, Ing. Adolfo Villaseñor, Everardo M. Sosa, Francisco L. Ortega, Ing. Jesús Torres Orozco, Manuel Sescosse, Ing. Isidro Díaz, José R.G de la Cadena y Prof. Adolfo G. Blanco. Sentados: -Tomas Lorck, Guillermo A. Rubio, Jesús Aréchiga León, Fernando Rodarte, Gobernador del Estado, Lic. Enrique F. Hernández, Prof. Teodoro R. Guerrero y Enrique Domínguez. 

Página 56

Simpático grupo de los periodistas metropolitanos, ascendiendo en románticos pollinos al cerro de la Bufa. 

Página 62

Señorita María de la Luz Romo. Reina de los Juegos Florales.  

Entre las páginas 68 y 69 

Sr. José Vázquez. Miembro del jurado calificador. 

Página 76.

El momento de la ceremonia en la Bufa. El exquisito poeta Rafael López lee su vibrante composición. 

Página 84

Sr. Ernesto García Cabral. Notable Caricaturista del Seminario Revista de Revistas. 

Página 88 

Sr. Manuel Horta. Director de Revista de Revistas. 

Página 92[1]

Sr. Jesús B. González. Director festivo de Revista de Revistas. 

Entre las páginas 87 y 97[2]

 

Sr. Nicolás Rangel. Erudito historiador, director del Museo Nacional de México

Entre las páginas 101 y 105[3]

Sr. Juan de Dios Bojórquez. Escritor revolucionario representante del Señor presidente de la república. 

Entre las páginas 108 y 109

Sr. Everardo M. Sosa. Organizador de los Juegos Florales

 

Los artículos de periódico. 

Los trece artículos que se publicaron tienen como objetivo dar testimonios del homenaje en el cerro de la bufa, sin embargo, el contenido se redactó de múltiples maneras. Podemos encontrar: reportajes, crónicas, panegíricos y crítica literaria. Seis de los artículos fueron hechos por los asistentes al evento. Everardo M. Sosa y José D. Frías fueron los responsables de redactar las crónicas. El primero es objetivo en sus descripciones y limita su campo de visión en el acontecimiento que desea redactar, también reproduce por completo el poema “A Ramón López Velarde” de Rafael López; el segundo amplía su perspectiva, su referente también es el homenaje a López Velarde, pero integra más detalles a su narración: observa el campo zacatecano, las anodinas charlas de sus compañeros y la hospitalidad del pueblerino; va entrelazando las minucias a su alcance hasta construir una estampa más íntima de todo aquello que contempla. Manuel Horta, entonces director de Revistas de Revistas, aparece con dos textos, pero a diferencia de José D. Frías cuya atención de un suceso abarca hasta el más ínfimo detalle, Horta hace que el detalle se torne en el verdadero centro de atención. “La tristeza del mariachi” y “Rincones del buen ayer” son artículos que procuran tanto la manera en que tocan los músicos sus instrumentos como en plasmar las calles de Jerez. Ambos textos son cortos, uno de ellos tiene apenas una cuartilla de extensión, pero resultan curiosos debido a que su intención parece estar más en resaltar las costumbres jerezanas que en ser un testimonio de los homenajes. Escritos como “Cabezas y cabezones de la semana” y “In memoriam”, fueron realizados con el propósito de realizar una elegía del poeta homenajeado, pero hay otros que expanden su visión hacia sus escritos y dan su punto de vista. “El verdadero López Velarde”, de Eduardo Colin, define su obra como el último estirón del Modernismo en la poesía. Sus comentarios se enfilan hacia la temática de sus versos, examina la veta patria de su contenido y la fe romana que los estimula para denominarlo “un artista criollo”. Colin (1927) concluye:

Su arte es criollo. Y “criollismo” proponía él darle por nombre, no tomando ese vocablo en sentido de un etnógrafo, sino es otro: como signo de la mezcla de lo nuestro y lo aportado, lo civil –“lo civilizado”-unido a lo agreste, que es la fórmula, en América real y culta, (y la única hoy posible) del nacionalismo. (p.87)  

También se le dedican artículos al Gobernador de Zacatecas. El historiados Alfonso Toro es el encargado de redactar el texto “Fernando Rodarte juzgado por conocidos intelectuales y artistas”, el articulo da testimonio de las experiencias que tuvieron en el Estado invitados como Rafael López, Ernesto García Cabral, Nicolás Rangel, Enrique Fernández Ledesma y José de Jesús Núñez y Domínguez. Los cinco concuerdan en la maravillosa administración del gobernador, pues encontraron una ciudad en auge. Años atrás la Revolución había reducido a escombros el centro de Zacatecas, la batalla que ahí se había llevado a cabo tomó la vida de tantas personas que siete kilómetros de carretera, del municipio de Guadalupe a la capital del Estado, estuvieron repletos de cadáveres (Ángeles, 2015). El texto “Rodarte y el resurgimiento de Zacatecas”, de Jesús B. González[4], ensalza al Estado con estampas de su tierra en bonanza, con sus minas rebosantes de plata y el optimismo de un futuro mejor.

Fueron trece los artículos publicados en el libro. A continuación, se muestra una tabla con los textos publicados, están organizados de tal manera que incluirán los siguientes datos: titulo, autor, página donde se ubica, procedencia y fecha. Es menester señalar que no todos los textos contienen datos completos, un ejemplo es el texto de Everardo M. Sosa, “El soberbio homenaje en el cerro de la bufa”, carece tanto de fecha de publicación como del impreso del que tuvo su procedencia. Aquellos escritos que carezcan de los datos necesarios para plasmarse en la tabla sólo contendrán la palabra “No aplica”.  

Titulo

Autor 

Procedencia 

Fecha. 

Página

“El soberbio homenaje a Ramón López Velarde en la montaña de la Bufa”. 

Everardo M. Sosa

No aplica

No aplica

Pág. 57

“Acontecimientos del momento por júbilo conmemorando un poeta”.

No aplica 

No aplica 

25 de septiembre de 1926

Pág. 67

“López Velarde: el poeta de la provincia”. 

Por Carlos González Peña. 

Periódico El Universal

24 de septiembre de 1926. 

Pág. 69

“La ofrenda lírica a Ramón López Velarde”. 

Dr. Pedro de Alba 

Periódico El universal

No aplica 

Pág. 73. 

“La tierra de López Velarde”

José D. Frías

Periódico El Universal Ilustrado

Septiembre de 1926. 

Pág. 77

“In memoriam”

Samuel Ruiz Cabañas. 

PeriódicoRotográfico

6 de octubre de 1926

Pág. 81

“Cabezas y cabezones de la semana”. 

No aplica

Jueves de Excelsior 

Octubre de 1926

Pág. 83

“El verdadero Ramón López Velarde” 

Eduardo Colin 

Revista de Revistas

1926

Pág. 85

“La tristeza del mariachi”

Manuel Horta 

Revista de Revistas

No aplica

Pág. 89

“Rincones del buen ayer” 

Manuel Horta

Revista de Revistas

No aplica. 

Pág. 91

“Fernando Rodarte juzgado por conocidos intelectuales y artistas” 

Alfonso Toro

Revista de Revistas

No aplica 

Pág. 85[5]

“Fray Margil de Jesús”

Nicolás Rangel 

Revista de Revistas

No aplica

Pág. 97

“Rodarte y el resurgimiento de Zacatecas” 

Buffalmaco 

(Seudónimo de Jesús B. González.)

Revista de Revistas 

No aplica. 

Pág. 99

 

 

 Los juegos florales y sus ganadores. 

La convocatoria surgió el 15 de agosto de 1926 y concluyó el 26 de septiembre del mismo año. Se premiaron tres categorías poesía, cuento regional y ensayo; cada rubro con aportaciones y características distintas:

Poesía: para esta categoría podían participar los escritores mexicanos con residencia dentro y fuera del país. Se reconoció la obra de cuatro poetas, pero sólo se otorgó un premio al primer lugar que consistió en la flor natural y elegir a la reina de la ciudad. Los ganadores fueron José de Jesús Núñez y Domínguez, obteniendo el primer lugar con su poema “Loa a las minas de Zacatecas”; la primera mención honorífica sería del jalisciense [6]Vicente Echeverría del Prado, con el poema “Hoy”; la segunda mención honorífica para el capitalino José Mirlo y su poema “Acuarela”; la tercera mención se la llevaría Pedro Caffarel, de Zacatecas, con su poema “Solar Nativo”. El libro Juegos Florales. Glorificación al poeta Ramón López Velarde, publica cada uno de los textos ganadores, además agrega otros cuatro poemas de Núñez y Domínguez que son: “La epopeya de las minas”, “El sueño de los gerifaltes” y “El nuevo pactolo”. No se pretende hacer un estudio a detalle de la composición de los poemas publicados, no obstante, es necesario hacer una serie de acotaciones de sus características:

  • Hay libertad en la composición. Los autores construyen sus poemas empleando el verso libre, el romance y la métrica se usa mediante el octosílabo y el endecasílabo. Tanto la rima asonante como la consonante toman lugar en la obra publicada.

 

  • Los mitos griegos, el hastío de vivir, la mística o lo oculto, el deslumbramiento mediante palabras que refieran a la joyería y las piedras preciosas; son elementos que parecen inclinar los poemas hacia la corriente Modernista. Aparece la provincia mediante sus paisajes y sus hogares como símbolo de calidez y esperanza en el porvenir.   

 

Ensayo: en esta categoría sólo podían participar todas las personas que residan en el Estado de Zacatecas. La extensión del texto sería de diez cuartillas otorgando como premio al primer lugar un monto de 100 pesos. La temática del ensayo era el conflicto entre el capital y el trabajo, un tema en boga para el México de la época. Con la Revolución en ciernes la industria mexicana empezó a emerger, a la par, el trabajador mexicano empezó a reconocerse como una pieza de explotación necesaria para la perpetuación del capital; la Revolución Rusa se tornó la regla para medir los límites de su emancipación, en 1918 se fundaría la CROM (confederación regional obrera mexicana), un año después aparecería en el panorama político el Partido Comunista Mexicano y en 1922 la rebelión inquilinaria en Veracruz supuso una seria amenaza a la estabilidad política de entonces. Había muchas interrogantes en el conflicto entre el capital y el obrero, pero aparecieron tan pocas respuestas para solucionarlo que esta categoría parecía concordar con la carestía de ideas al respecto. Sólo se premiaron los dos textos que se enviaron: “Salud y revolución social”, de León García, que obtuvo el primer reconocimiento honorífico y “Trabajadores del mundo uníos”, de Jacinto Riva Palacio, que tuvo el segundo. El primer texto propone una solución enfocada en el uso de conciliación y arbitraje como medio para solucionar las discrepancias entre el obrero y el capital y menciona la creación de una caja de seguros para procurar la salud del trabajador. El segundo texto tiene un mayor alcance en sus soluciones. También menciona a conciliación y arbitraje como un medio para solucionar las discrepancias entre contrincantes, incluye a la educación como un agente que fomentará el cambio en las generaciones venideras, además, adjudica responsabilidades al Estado, a los propietarios del capital y a los obreros con la finalidad de entablar soluciones a sus problemas prioritarios.

Cuento regional: En esta categoría sólo podían participar las personas nacidas en Zacatecas. El texto debía tener una extensión de diez cuartillas y se premiaría sólo un primer lugar con cien pesos. La categoría quedó desierta por falta de participantes. 

Hubo dos jurados para asignar a los ganadores: para poesía y cuento fueron los poetas Severo Amador, Jesús B, González y José Vázquez; mientras que para ensayo fueron el gobernador Fernando Rodarte, Everardo M. Sosa y Arturo Espino. Según los estatutos del concurso ninguno de los miembros del jurado tenía derecho a participar y sólo calificarían los textos que fueran inéditos. Los escritores que deseaban concursar tuvieron que enviar una plica que contuviera en una hoja su texto con un seudónimo, mientras que en otra debían agregar sus datos personales. Los trabajos serían recibidos en Zacatecas por el licenciado Enrique F. Hernández, con dirección en la avenida González Ortega, Número 18.  

Conclusión

Ramón López Velarde fue un poeta de contrastes: entre el pecado y religión, entre el placer y la castidad, entre la soledad y la compañía; ninguno se sobreponía a otro y cada oposición resaltaba como si de su única personalidad se tratase. López Velarde llegó a pensarse en la muerte, pero no vislumbró su inmortalidad. El destino se sometería a sus propias inquietudes aun en su ausencia. Sus amigos fueron los encargados de mantener vivo su legado, en especial Jesús B. González. Fue él uno de los principales responsables de la realización del homenaje en el cerro de la Bufa y de los juegos florales. También fue el encargado de organizar una colecta, tanto en ciudad de México como en Jerez, para realizar un busto que sería colocado en la plaza de armas del pueblo que lo vio nacer. Conservó por muchos años otra efigie de su amigo que heredaría antes de morir al Instituto de Ciencias de Zacatecas. Para escritores como Xavier Villaurrutia, Jaime Torres Bodet, Alfonso Reyes, Octavio Paz, José Emilio Pacheco; no pasaría desapercibido la figura del jerezano y escribirían sobre su obra. El propio Jorge Luis Borges memorizó su poema “La suave patria”. En el 2021 se festejarían cien años de su fallecimiento con conferencias, presentaciones editoriales y galerías de arte en Ciudad de México, Zacatecas, San Luis Potosí y Aguascalientes. Pese al paso del tiempo López Velarde se resiste a ser olvidado, Guillermo Sheridan no lo olvida, la biblioteca de Vicente González del Castillo tampoco. El Archivo General del Municipio de San Francisco del Rincón conserva el libro Juegos florales glorificación del poeta Ramón López Velardepara unirse a la tradición de la inmortalidad del gran poeta Jerezano.

Fuentes

Ángeles, Felipe. (2015). Diario de la batalla de Zacatecas. Recuperado de: chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/9/4373/5.pdf

Sosa, E. (Ed). (1927). Juegos florales. Glorificación del poeta jerezano Ramón López Velarde. Zacatecas, México. Talleres Escuela Industrial” Trinidad G. de la Cadena”.   




 

[Ir a la portada de Tachas 566]

 

[1] La numeración de la página que la precede es errónea, pues se colocan la página 83.

[2] Las numeraciones vuelven a aparecer equivocadas. La fotografía debería estar entre las páginas 97 y 98. 

[3] La secuencia vuelve a aparecer equivocada. La fotografía debería estar entre las páginas 101 y 102. 

[4] Su seudónimo es Buffalmaco 

[5] En realidad es la página 95 del libro.

[6] Como un dato curioso, Vicente Echeverría del Prado es considerado como un miembro fundacional de uno de los grupos artísticos más importantes de León, Guanajuato, durante la segunda mitad del siglo XX: Oasis (1949).