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GUÍA DE LECTURA 569

Tachas 597 • Pedro Páramo de Juan Rulfo • Jaime Panqueva

Jaime Panqueva

Pedro Páramo de Juan Rulfo
Pedro Páramo de Juan Rulfo
Tachas 597 • Pedro Páramo de Juan Rulfo • Jaime Panqueva

Al escribir la guía de la semana pasada, recordaba que el mismo año que leí La vorágine de Rivera, nos tocó también abordar Pedro Páramo. Tenía unos catorce años e iba en cuarto bachillerato (último año de secundaria en el sistema mexicano). Quizá para los sistemas escolares actuales, leer completas estas dos obras en sus versiones originales parecería algo desfasado para la edad, pero entonces nadie lo veía mal; ningún padre de familia se quejaba y para nosotros era una entrada fascinante al mundo de los adultos. Menciono además que ya el año anterior habíamos leído íntegra Cien años de soledad, y otras dos novelas con un fuerte contenido político y social: La rebelión de las ratas de Fernando Soto Aparicio y El cristo de espaldas de Eduardo Caballero Calderón. Todos, por supuesto, bajo la guía de nuestras excepcionales maestras de español. Sólo así, sigo convencido de ello, es posible formar buenos lectores, enfrentándolos a obras clásicas que nos hablan de nuestras realidades o las trasgreden para desnudar sus personajes y esencias. 

Pedro Páramo es uno de los grandes clásicos del siglo XX latinoamericano; en esa adolescencia su lectura fue una revelación. Tan impresionado quedé que en el examen de ese trimestre me confundí en una de las preguntas e improvisé un pastiche propio donde asumí la voz del protagonista y le dirigí una carta amorosa a Susana San Juan. A mi profesora no le hizo gracia y me anuló el punto completo. Por fortuna no lo hice mal en el resto del examen y aprobé con lo mínimo. 

Martín Solares, en su ensayo sobre cómo dibujar una novela, ilustra cómo el cacique Pedro Páramo, mencionado en el título y en la primera frase de la novela, se va adueñando de la historia hasta avasallar al primer narrador e introductor de la historia, Juan Preciado. En mi caso, me había dejado “empedrado”. 

Algo muy similar vimos en la nueva versión adaptada a la pantalla, dirigida por Rodrigo Prieto, para mí un gran logro visual en una historia que atrapa por las atmósferas, los susurros y lo que no se cuenta. Una obra de arte visual que aquilató los silencios y los acentos tan jaliscienses como rulfianos, pues el autor construye a la vez su lenguaje. El empleo de los efectos computarizados (CGI) permitió crear la Comala que muchos vivimos en la lectura, aunque un poco pasteurizada bajo los parámetros de Hollywood. Además detonó algunas escenas oníricas, dignas precursoras del realismo mágico, donde pudimos constatar la maestría de un fotógrafo de los tamaños de Prieto. 

Pedro Páramo permanece como una de las novelas que todo latinoamericano tiene que leer. Su Comala, que tanto difiere en lo geográfico de la actual colimense, emerge como un espacio simbólico que arracima bajo la figura del caudillo nuestros conflictos, culpas y atavismos. 

Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com






 

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