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NARRATIVA

Tachas 632 • ¿Cómo Sobrevivir En Una Cárcel De Mujeres? • Wendy Guerra

Wendy Guerra

Imagen generada por IA
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Tachas 632 • ¿Cómo Sobrevivir En Una Cárcel De Mujeres? • Wendy Guerra

 

Yo no tengo familia en Santiago, es mi hermano quien me manda unos dólares desde La Habana. Los hombres me tienen muy cansada, así que juré no acostarme con ninguno, ni guardia, ni alto oficial, ni con los otros presos que vemos los domingos en el patio común. 

Hombres no… pero ¿por qué no una mujer? 

Como yo soy universitaria querían mandarme para la biblioteca, la oficina del penal, hasta me pidieron que hiciera un taller literario en la cárcel. 

—Yo lo que quiero es bailar. 

—¡Muchacha, pero si tu problema fue en una conga! — exclamó la psicóloga durante el primer interrogatorio. 

—No importa. Quiero bailarla bien, no me quiero ir de este mundo sin llegar a dominarla. Lo mío es el control, doctora. 

Llegué a un acuerdo con la directora de la cárcel, una coronela fea como pegarle a la madre. Si me buscan una instructora de conga y me enseñan a perfeccionarla, yo les enseño a escribir cuentos. 

La peste de las galeras es insoportable, llega un momento que se te olvida, pero hay días que dan ganas de vomitar cuando el olor a meao y a excremento se liga con el desinfectante y la comida podrida que se siente dentro de las celdas. 

Me paso las noches vomitando, nada se queda en mi estómago, todo me da náuseas, soy demasiado frágil para la vida que he querido llevar. Llevarle la contraria a mi cuerpo es algo serio. 

El médico vino y me dijo que necesitaban hacerme unos exámenes, ellos creen que estoy preñá y yo realmente ni me acuerdo de cuándo fue la última vez que me bajó la regla. 

Solo quiero salir de aquí unas horas a respirar aire puro. 

¿Puedo vivir con una mujer? ¿Puedo querer tocar a una mujer? Si yo a mí misma casi no me aguanto. ¿Voy a poder con otra mujer? 

Es un poco aburrido hacer el amor con una mujer, eso pensaba antes de estar preñada. Ahora sé que estaba equivocada. Me da ternura revolcarme en mi celda con Juliana, la negra de Mayarí que también le dio candela al marido. 

Ella tiene de jamaiquina, es muy delgada y fría en su manera de hablar, de hecho casi nunca dice nada, pero cuando me toca siento que un río helado me pasa por el cuerpo y como una navaja va limpiando la peste que hay en este lugar. 

Juliana dice que no hace falta instructora de conga, que ella nació con eso en la sangre. 

Allá voy, le abro mis piernas, la dejo meter su lengua hasta el final y mientras tanto un calambre me derrite, abro los ojos y la veo salvaje como un animal ofreciéndome todo lo que tiene, la acaricio y la acerco a mí para chuparle sus pezones negros que guindan como mangos maduros hasta mi boca, gozo apachurrándolos, luego bajo a morderle las entrepiernas y me sorbo su bollito tostaoengrasao y duro, se lo muerdo, lo chupo y me lo trago. Ahí viene el flujo de agua turbia, mantequilla de hembra con sal, parte de mi saliva viene embarrada de Juliana, voy ordeñando sus axilas, su sexo, su culo y su nuca. No hay agujero que no hayamos estrujado. Ahora olemos igual, ahora somos la misma hembra acurrucada, hechas un nudo, hundidas en la colchoneta de la celda. 

Cuando es ella la que me abre las piernas siento un sabor a tamarindo picante que me corta la saliva. Me encanta mamárselo y saborearla, le encanta mamármelo y desquiciarme. 

Juliana dice que me va a meter en cintura y que seré la mejor domando las chancletas de palo. 

Lo más preciado de la libertad para una oriental es meterse en la conga cuando le da la gana. 

 




 

***
Wendy Guerra (La Habana, 1970), poeta y novelista cubana, ha colaborado en distintas revistas y periódicos, incluyendo El País, The New York Times, The Miami Herald y El Mundo, entre otros. Su primera colección de poemas, Platea a oscuras, le valió el Premio de la Universidad de La Habana cuando tenía diecisiete años. Se licenció en Dirección de Cine por el Instituto Superior de Arte de La Habana, donde Gabriel García Márquez fue su maestro de escritura de guiones en el taller «Cómo contar un cuento» 


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