DISFRUTES COTIDIANOS
Tachas 632 • Discos 2024 (VIII): Solos y asociaciones jazzeras • Fernando Cuevas
Fernando Cuevas
DISCOS 2024 (VIII): SOLOS Y ASOCIACIONES JAZZERAS
Algunos de los discos de jazz notables que se publicaron el año pasado y que complementan a los que comentábamos en una anterior entrega, firmados por mujeres.
El venerable Charles Lloyd regresó tras siete años como líder con el optimista The Sky Will Still Be There Tomorrow, integrado por nuevas y anteriores composiciones ejecutadas con sabiduría por un equipo de altos vuelos, mientras que Songs My Mom Liked es una efusiva celebración a la madre, cortesía de Anthony Branker & Imagine, con todo y los invitados de lujo. El experimentado saxo bostoniano de Jerry Bergonzi tuvo dos afortunados encuentros: con Mike Murly para producir el vital Murgonzley y con Sheryl Bailey para entregar Beantown Ballads. El también saxofonista Chris Potter, por su parte, se inspiró en el Parque Land's End de San Francisco y tuvo a bien invitar a puro estelar (Mehldau/Pattiutucci/Blade) para desplegar una enriquecedora y fluida conversación, llena de interacciones brillantes y caleidoscópica paisajística capturada en Eagle´s Point.
MTB, quinteto cual dream team formado por Mehldau, Turner, Bernstein, Grenadier y Stewart, entregaron Solid Jackson, segundo fruto de esta feliz reunión en la que además de las composiciones propias, revisitan a Shorter, Mobley y Land, a partir de una natural fluidez y compenetración que da la sabiduría del acompañamiento creativo. En tanto, el pianista suizo Colin Vallon, junto con Patrice Moret (contrabajo) y Julian Sartorius (batería), apostó por la quietud e intimidad en Samares, brindando esperanza sobre las sombras de la guerra, al mismo tiempo, y revisando las raíces que originan armónicos frutos, mientras que el baterista y percusionista noruego Thomas Strønen, solo y en duetos con la folkie Sinikka Langeland, los pianistas Craig Taborn y Jorge Rossy, y el saxofonista Chris Potter, entregó el explorador Relations, conformado por una docena de cortes que construyen sendas atmósferas de intrincado minimalismo, siempre buscando conexiones inesperadas.
Otro dream team, comandado por el guitarrista danés Jakob Bro, creó una ambientación sonora de calma y placidez en Taking Turns, en efecto distribuyendose los momentos de liderazgo y acompañamiento con detallista y orgánicos recorridos de Haití y Pearl River a Mar del Plata y de alguna Península que muestre todos los colores con sólo ver la apacible negritud, acompañado por Konitz, Moran, Morgan y el también guitarrista de largo recorrido Bill Frisell, así como el octogenario baterista Andrew Cyrille; éstos dos últimos, junto con el apenas treintón Kit Downes, aquí encargándose el órgano tubular, perpetraron el intrigante Breaking the Shell. El saxofón alto de Jim Snidero se entremezcló en formato de trío para proponer For All We Know, acaso recuperando su faceta como educador y mostrando la experiencia en crear ambientaciones de meticulosa suavidad, solos incluidos.
John Zorn formó un trío con Gyan Riley y Julian Lage -quien entregó el conversacional Speak To Me, que viaja del tono atmosférico a la rítmica terrenal-, para entretejer Her Melodious, a través de un entramado de finas cuerdas guitarreras. El guitarrista Ben Monder se destapó con el triple Planetarium, prolongado recorrido de casi tres horas distribuidas en 15 cortes que nos llevan por sistemas solares en aparente calma, entre vocalizaciones giratorias, ritmos intrusivos, atmósferas intrigantes y espirales sonoras imprevistas para desafiar la imperturbabilidad. Kenny Garret & Svoy le entraron a la electrónica para preguntarse Who Killed AI?, y el pianista francés con su grupo, Enzo Carniel & House of Echo, diseñaron Wallsdown II: Beyond Cyborgs, Techno Inside Us, aprovechando la capacidad improvisatoria y el sentido de la melodía, nutrida con inserciones de electrónica y algún pasaje hipopero en clave ciencia ficcional; también de aliento melódico, el Neil Cowley Trio propuso Entity, séptimo álbum de estudio de la agrupación inglesa que muestra la permanencia de la capacidad interactiva de sus miembros en aras de la creatividad.
Giant Beauty, otra obra monumental en formato de box set con cinco discos, se publicó por cortesía del cuarteto [ahmed], integrado por el pianista Pat Thomas, quien además firmó el minimal The Solar Model Of Ibn Al-Shatir; el puntilloso contrabajista Joel Grip; Antonin Gerbal y su acechante batería, y el inagotable sax alto de Seymour Wright, y así llamado en honor al bajista y laudista Ahmed Abdul-Malik (1927-1993), de quien interpretaron cinco noches seguidas algunas de sus obras que van de las densidades de una noches en Saturno, hasta un blues jazzeado y un turbulento bossa nova con aires africanos que se decantan en ciertas ansiedades del alma. El gran The John Blum Quartet propone en Deep Space un viaje al espacio profundo, entre depresiones espacio-temporales, levitaciones disruptivas, ráfagas de electromagnetismo que viajan por vías etéreas y pozos gravitacionales de free jazz y experimentación incesante.
El saxofonista Oded Tzur, en formato de cuarteto, integró ecos espirituales y apuntes folk en su animado y reflexivo postbop que parece buscar la fe y confirmar creencias sonoras vía My Prophet. El brillante Fred Hersch se lanza con su piano solo a explorar tesituras en su reflexivo y envolvente Silent, Listening, en tanto John Surman (Words Unspoken). El tecladista armenio Tigran Hamasyan entra al mundo de la fantasía en The Bird of a Thousand Voices, recorriendo pasajes de progresión, sonidos orientales y vuelos de música clásica radiados por un sustrato jazzero a lo largo de sus 24 cortes, mientras que Shabaka, junto con un nutrido y notable grupo de invitados, puso su flauta a revolotear entre atmósferas de volatilidades inesperadas en Perceive Its Beauty, Acknowledge is Grace. En tanto, el prometedor sax alto Devin Daniels, quien cuenta con el apoyo de Herbie Hancock, ni más ni menos, entregó LesGo!, álbum grabado en vivo junto con su quinteto en San Francisco, mostrando su capacidad para navegar por la vanguardia sin dejar de voltear a los clásicos.
El pianista carioca Amaro Freitas nos invitó a una amazónica excursión por medio de Y’Y junto a invitados de lujo, recorriendo parajes de carácter espiritual y otros de exuberancia armónica, entre algunas turbulencias y momentos de quietud natural, mientras que Matthew Shipp se puso innovador, una vez más, con New Concepts in Piano Trio Jazz, partiendo de la tradición para buscar nuevas rutas de escape. El vibráfono actual tiene en Joel Ross a uno de sus grandes intérpretes, como se deja escuchar a lo largo de los 10 temas de Nublues, tan melódico como elaborado, entre piezas propias y versiones de Monk y Coltrane, ahí nomás. En el estilo de la Big Band, el trompetista Jim Rotondi presentó el orquestal Finesse, muy bien anclado en las bases, como Immanuel Wilkins, quien vuelve a denunciar el racismo en Blues Blood, acompañado de un cuarteto, invitados notables y vocalistas diversos que dan cuenta, a través de una combinación de sonidos de la tradición afroamericana, de un suceso de 1964.
SML debutó con el ecléctico Small Medium Large, sentando en la mesa al afropop, el funk y hasta el post punk con un epicentro jazzístico y Total Blue, trío angelino que se mueve por las aguas del ambient, el jazz y el new age, consolidó su primer largo, el homónimo, Total Blue. El bajista Joe Sanders tensó las cuerdas para construir Parallels, bien acompañado por su cuarteto que se desplaza por líneas que aparentan guardar cierto misterio en vías de revelarse, mientras que el pianista británico John Escreet se entrometió con fluidez al mundo onírico con The Epicenter of Your Dreams, construyendo figuras espiraladas que se encuentran en el algún episodio REM. Por su parte, el compositor, saxofonista y profesor Darius Jones entregó, con su trío, Legend of e’Boi (The Hipervigilant Eye), poderoso set que entra y sale por espacios de soledad percusiva, exploración escarpada o insistente acompañamiento.
Un cuarteto de álbumes firmados por sendos tríos que alcanzan las alturas esperadas: el Tyshawn Sorey Trio, integrado por el pianista Aaron Diehl, el bajista Harish Raghavan y el versátil baterista, entregó el pulcro y estilísticamente integrador The Susceptible Now, álbum de cuatro cortes en los que se disfrutan las muy buenas mentiras que surgen en la dinámica conversación armónica, desde una cómoda silla celestial. Y el otro trío igual con la presencia de Sorey, el pianista indo estadounidense Vijay Iyer firmó Compassion, en el que también colabora Linda May Han Oh, la brillante bajista malaya australiana que tiende puentes con las elusivas teclas que despliegan sensible elegancia, en tanto William Parker desarrolló sus exploraciones en Heart Trio, junto con Cooper Moore y Hamid Drake, entre absorbentes divagaciones autóctonas e improvisaciones bien observadas por cinco ángeles muy atentos junto al arroyo. Weird of Mouth, super trío integrado por el baterista Ches Smith, el pianista Craig Taborn y la saxofonista Mette Rasmussen, recorrieron planisferios con perros en órbita entre aullidos lobunos, a través del homónimo Weird of Mouth, apostando por formas libres y triangulando exploraciones de boca en boca.