De inicios • Arturo Mora Alva

"Hay frases para cada día del año que rayan en un optimismo barato y tóxico…”

De inicios • Arturo Mora Alva

No recuerdo si esto me había ocurrido con anterioridad, pero cuando me enfrenté a las tinieblas de mi corazón, cuando me sentí herida en lo más hondo y me rompí en pedazos, exhausta, de improviso emergió de mí una fuerza inexplicable.
Banana Yoshimoto

El truco es volverse fuerte de corazón sin perder la ternura del alma.
Julio Cortázar

Mi deseo es vivir una vida en la que las emociones lleguen despacio, como las nubes en un día tranquilo. Ves cómo la nube se acerca, reparas en su belleza, la contemplas mientras pasa y la dejas ir. No te obsesionas con lo que has visto, no lamentas su desaparición. Te conformas con entender que nunca aparecerá una nube idéntica a esa, por muy hermosa, por única que sea. Y no lloras por haberla perdido.
Joyce Carol Oates

Cada día es un inicio de lo inédito de la vida. No hay guion preestablecido. La vida se devela con la incertidumbre que está hecha de sueños, deseos y voluntad. Juega el azar, el contexto, las personas, el clima y el tiempo y con ello los hechos, que se van sucediendo uno tras otro con lo fortuito de las coincidencias y de los desencuentros, las ausencias y los recuerdos de lo vivido, y que van más allá de una retahíla de mantras o de frases hechas, difundidas como verdades absolutas, ya sea menos atribuidas a un gurú o a un escritor o pensador famoso con un meme o por una o un influencer, en las redes sociales dictan qué se tiene que hacer en el día, como un mandato que no admite preguntas, sólo espera obediencia ciega.

Hay frases para cada día del año que rayan en un optimismo barato y tóxico, que busca minimizar y negar las em ociones y la realidad. Las emociones y los sentimientos, junto con la razón, son el registro que hacen nuestros sentidos y nuestra mente para ir enfrentando las situaciones que se presentan en el día a día, que nos permiten sentir, para pensar -idealmente, y no sólo reaccionar- y actuar, en consecuencia, de la mejor manera posible en esas circunstancias.

Los inicios son oportunidad de cambio, así lo hemos ido elaborando como parte la cultura occidental. Iniciar algo nuevo es dar oportunidad a la esperanza, y se convierte en una de las formas que hemos creado para levantarnos de un fracaso, de una ruptura, de errar, de equivocarnos. Tomar fuerza y aprender de lo vivido para empezar de nuevo, para darnos oportunidad de vivir, de sentir, de lograr metas, de alcanzar objetivos, de crear negocios, de emprender proyectos que pueden ser propios de la utopía y de hacer que los inicios sean la forma de crear y tejer expectativas nuevas. La vida es una y es un constante iniciar.

Abrir los ojos, respirar profundo, tomar impulso para dejar la cama e iniciar el día, va más allá de movernos y de actuar mecánicamente. Se van armando las ideas y las secuencias de los eventos que asumimos como rutina y que dejan de ser algo por qué preocuparse, al menos en la generalidad de los casos. Queda claro que muchas personas entrarán en verdaderos conflictos a la hora elegir cómo vestirse y lo que les representa en el inicio de un nuevo día. Para otros, la mayoría el iniciar es sobrevivir.

Las personas aprenden, las personas cambian, las personas de preguntan, las personas se rebelan, las personas tienen deseos, las personas tienen propósitos, las personas tienen sueños, las personas quieren obtener satisfacciones, las personas tienen ilusiones, las personas tienen proyectos de vida, las personas tienen que vivir de algo y para algo, las personas quieren querer a alguien, las personas buscan cuidar y proteger a las personas que aman.

Los inicios son el refrendo de las ilusiones. Los inicios son apuestas a un mejor porvenir. El inicio de algo nuevo nos mantiene vivos y expectantes ante el futuro, por incierto que sea. Los inicios son formas que tiene la inteligencia y son la evidencias de lo humano, de que preferimos la aventura de vivir, y de que la esperanza triunfa sobre la experiencia.

Lo real, la vida, está llena de penas, de dolor, de ausencias, de fracasos y de obstáculos que son al fin de cuentas parte del camino que vamos recorriendo. Hoy estamos viviendo nuevos procesos de sobre protección de los hijos, de la pareja y, habrá que decirlo, pero con poca protección para los adultos mayores. Estamos en una cultura y una sociedad paliativa como la que ha descrito Byung- Chul Han, en la que se busca negar el dolor y donde el estar dopados es la constante, sea con fármacos, drogas o pantallas, estar en la negación de lo real, en evadir el dolor humano y anestesiar todo tipo de sufrimiento.

Pareciera que de lo que se trata es de hacer un continuo de la vida, basados en una idea de una felicidad ficticia, de una alegría impuesta y de un estar distraídos de nuestra realidad humana y social para no pensar, y literalmente dedicarnos a transcurrir solamente, aunque la realidad nos pondrá en su lugar pese a todo lo que hagamos para estar “contenidos” y minimizando las cosas y sus consecuencias.

Iniciar algo también se convierte en una adicción. El mercado transforma todo en mercancías y las aspiraciones personales tienen que ser compradas a plazos, en abonos chiquitos. Por eso vemos los eternos inicios de muchas cosas: dietas para adelgazar, propósito de cuidar la salud, leer unos minutos al menos al día, ya no ver tanto el celular ni estar en las redes sociales tanto tiempo, iniciar nuevas rutinas de ejercicio, iniciar el estudio de algo, iniciar un cambio de algo, desde mover los muebles de su sitio de siempre, cambiar de peinado, usar un nuevo estilo de vestir, iniciar una nueva vida, hacer mudanza, romper ciclos de dependencia, darnos cuenta que algo no esta bien y que tenemos que cambiar e iniciar algo distinto, diferente, inédito, con el temor y la incertidumbre que implica un nuevo inicio.

Los inicios son al final de cuentas la oportunidad de hacer compromisos con uno mismo y con los demás, con el otro, los otros. Los inicios son la esperanza en movimiento. Los inicios son creer en la amistad, confiar en el amor, en la comprensión, en la compasión, en la pasión y en el deseo. Los inicios son creatividad, son inconformidad ante lo impuesto.

Los inicios son posibilidad para la rebeldía y sobre todo son libertad de crear nuevos destinos y mundos posibles. Iniciar algo es dar sentido a la inteligencia y a los sentidos y poder escuchar al corazón. Iniciar es crear, innovar, transformar, generar, pero también es ser, compartir, comunicar, dialogar, crecer, madurar, es coherencia y rebeldía. Los inicios son coraje y fuerza en la convicción de poder ser mejores personas para nosotros mismos y para las otras personas que están alrededor de la vida, que es lo único que nos motiva a tomar decisiones para iniciar a vivir plena y conscientemente.