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27/09/11

Isauro Rionda Arreguín, in memoriam 2/4

El historiador guanajuatense Isauro Rionda Arreguín, fallecido el pasado 3 de diciembre, vivió sus 78 años con intensidad. Desde su adolescencia, transitada en las aulas de la secundaria y la preparatoria del Colegio del Estado -que en 1945 se convertiría en Universidad de Guanajuato-, Isauro se hizo parte de una comunidad de la que nunca se apartó el resto de su vida.
Isauro Rionda Arreguín, in memoriam 2/4

El historiador guanajuatense Isauro Rionda Arreguín, fallecido el pasado 3 de diciembre, vivió sus 78 años con intensidad. Desde su adolescencia, transitada en las aulas de la secundaria y la preparatoria del Colegio del Estado -que en 1945 se convertiría en Universidad de Guanajuato-, Isauro se hizo parte de una comunidad de la que nunca se apartó el resto de su vida. Estudió cuatro licenciaturas en ese seminario laico: la de Derecho, la de Letras Españolas, la de Arte Dramático y la de Historia. Culminó la primera y la última. En ellas disfrutó las enseñanzas de maestros entrañables que lo marcaron y dirigieron hacia una vida de compromiso con el saber, el entender, el sentir y el conmoverse con las necesidades del otro. Mi padre y su generación fueron educados por una estirpe de gigantes: puedo mencionar a Armando Olivares Carrillo, Margarito Sánchez Lira, Raúl Aranda Torres, Antonio Lomelí Garduño, Benjamín Gallo, Ignacio Reyes Retana, José Luis Ibargüengoitia, Eugenio Trueba Olivares, Jesús Rendón Huerta, Félix Cadena, Sergio Rendón, Ángel Guerrero, Jesús Villaseñor, Salvador Miramontes, José Hernández Cerda, Daniel Chowell, Agustín Gutiérrez, Gabino Puga, Jesús Luna, Enrique Cervantes y José Franco.

En la Escuela de Derecho fue parte de la generación 1956-1960, que cobraría notoriedad por sus inquietos integrantes. Nombro a algunos: José Arrache, Raúl Arroniz, María Barquín, Ignacio Cabrera, Ema Carmona, Jesús Centeno, Andrés Cervantes, Luis Ducoing, Alonso Echánove, Jesús Estupiñán, Héctor Fuerte, Ludovico Galván, Héctor García, Abundio Garnica, José Guerrero, Basilio Gutiérrez, Manuel Maldonado, Hermilo Martínez, Alejandro Méndez, Juan Nájera, Enrique Oyanguren, Ignacio Patlán, Juan Víctor Pérez, Arturo Rodríguez, Luz María Vázquez, Salvador Vertiz y Arturo Zavala. Isauro se recibió como licenciado en Derecho el 13 de octubre de 1962.

Como estudiante destacado e inquieto, mostró su liderazgo al ser electo representante estudiantil de las Escuelas de Derecho y la de Filosofía, Letras y Arte Dramático de la UG, para participar en varios congresos estudiantiles nacionales entre 1956 y 1960. También le tocó ser el fundador de la Librería Universitaria en 1958, de la que fue director hasta 1967.

Es de rigor mencionar que Isauro fue parte de la segunda generación del teatro universitario de Guanajuato. Durante 15 años, desde 1954 hasta 1969, participó en montajes como “Pagar y no Pagar” de los Pasos de Lope de Rueda; “La fabulilla del secreto bien guardado” en el Retablillo jovial; “Los intereses colectivos” de Eugenio Trueba, “La barca sin pescador” de Alejandro Casona, “Los habladores” en los Entremeses Cervantinos, “El corregidor” en el Retablillo jovial; “Arsénico y Encaje” de J. Kesserling, “La Soga” de Patrick Hamilton, “El Caballero de Olmedo” de Lope de Vega, y varias otras, la mayoría bajo la dirección de Enrique Ruelas y Eugenio Trueba. Su entusiasmo le condujo a ser nombrado coordinador general del Teatro Universitario de 1960 a 1962. Retomó su vida actoral en 1973, cuando interpretó el personaje del Rey en la comedia “Pedro de Urdemalas” de Miguel de Cervantes, bajo la dirección de su entrañable amigo Alfredo Pérez Bolde. El escenario fue la plaza de San Francisquito, en particular la casa de las señoritas Lambert, donde ahora tiene sus oficinas el Festival Internacional Cervantino.

Fueron sus compañeros en el teatro universitario, entre otros, Alonso y Josefina Echánove, Alfredo Pérez Bolde, Luis Ducoing, Mariano y Rogelio León Barajas, Teódulo Floriano, Luis y Amalia Ferro, Rosa Uzeta de Trueba, Elia Hernández “la Chata” Perez Bolde, Alba Mora, Jesús “el Marmis” Domínguez Padró, Rosita Galván, Joaquín Arias, Lourdes Pons, Iraíz Maldonado, Lorenzo “el Güero” Galván Imperial, el “Gusano”, el “Torero” Aranda, Angelina Aguilar Liñán, Antonio Corona, Virgilio Fernández Wrenches, María Eugenia Zepeda Flores, Luz María Villalobos, Raúl Aranda, José Manuel Echevarrieta, Gloria Ávila, Clemencia Téllez, Manuel Arvizu Maraboto, Pablo Sánchez Escoto, Víctor y Clara Lara, David Alvarez, Raquel Arroyo, Juan Ignacio Hernández Ornelas, Miguel Santana, y María Esther Ramírez Cortés, con quien contraería matrimonio en 1959.

Tanto era el amor de mis padres por el teatro universitario, que el mismo día de su boda, realizada a mediodía en el pueblo de Yuriria, por la noche participaron en una función de Entremeses Cervantinos en la ciudad de Guanajuato, a 120 kilómetros de distancia. Toda la compañía de teatro acudió a la boda y luego se trasladó, como pudo, a la capital del estado. Los lectores podrán imaginarse el ambiente que privó durante esa función tan especial, aderezada por humores etílicos. Eso fue un primero de mayo. Casi nueve meses después nací yo. Por eso siempre me he considerado un hijo casi carnal del Teatro Universitario de Guanajuato.

Continuaré esta semblanza en la siguiente colaboración.

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* Antropólogo social. Profesor investigador de la Universidad de Guanajuato, Campus León. [email protected] – http://www.luis.rionda.net – rionda.blogspot.com – Twitter: @riondal