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12/03/13

Tigres de papel | Los 100 días de Peña en Guanajuato

Cada entidad federativa de la República vive de cuando en cuando el sueño de Agualeguas. Aquel en el que el presidente nacido en su suelo -en su caso, Carlos Salinas de Gortari- haría realidad hasta sus aspiraciones más pintorescas. En su turno, arrullado por Vicente Fox Quesada, Guanajuato despertó seis años después con resaca.
Tigres de papel | Los 100 días de Peña en Guanajuato

Cada entidad federativa de la República vive de cuando en cuando el sueño de Agualeguas. Aquel en el que el presidente nacido en su suelo -en su caso, Carlos Salinas de Gortari- haría realidad hasta sus aspiraciones más pintorescas.

En su turno, arrullado por Vicente Fox Quesada, Guanajuato despertó seis años después con resaca.

La historia -afortunadamente, hay que decirlo- no tiene par en los tiempos contemporáneos. Ni antes, con Ernesto Zedillo, del Distrito Federal. Ni después con el michoacano Felipe Calderón, y está por verse en el sexenio de Enrique Peña Nieto, las raíces hundidas en el estado de México.

Por supuesto, la oriundez de tlatoani no es condición para hacer llegar desde todos los puntos del territorio nacional los pliegos petitorios que reñirán luego por un espacio en su escritorio.

Enrique Peña Nieto cumple 100 días a cargo del Ejecutivo federal y, así la efeméride no tenga trascendencia institucional alguna, define bien eso que los priistas llaman “el estilo personal de gobernar”, y anima a un primer repaso de la relación de Guanajuato con el inquilino de Los Pinos.

Durante el proceso electoral, la atención especial que el priismo puso a Guanajuato le redituó su mejor votación reciente en la disputa de la gubernatura, cerró la distribución de las curules de las fracciones en el Congreso local y rescató la presidencia municipal de León, después de 24 años de gobiernos panistas ininterrumpidos.

En 100 días, el presidente Enrique Peña Nieto vino en una sola ocasión a Guanajuato. Fue el 14 de enero, a propósito de la inauguración de la planta de motores de la Volkswagen en el Puerto Interior de Silao. Y ahí, el gobernador de Guanajuato, Miguel Márquez, fuera de protocolo, expuso públicamente al presidente la petición que se significa como el primer desencanto -uno, mayúsculo-, de la relación incipiente: el tren México-Querétaro, que el primer mandatario anunció y que las fuerzas vivas de por acá empujan para que llegue a la entidad.

A botepronto, le diría el gobernador: “También requerimos un tren aquí en Guanajuato… contamos con un proyecto que se inserta en la propuesta que usted ha hecho. Su viabilidad sólo es posible con su apoyo”. Ilustró que la propuesta está en un 83 por ciento de liberación del derecho de vía y un estudio de costo-beneficio, listo para presentarse al secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

El presidente bromeó primero con aquello de que el gobernador “no venía preparado”, pero enseguida simplemente delegó la propuesta a los funcionarios de las áreas respectivas “para que los revisen”.

Ya antes, el gobernador Márquez había anunciado que solicitaría una reunión con el presidente Peña Nieto para abordar el tema de la ampliación a Guanajuato del tren de pasajeros. Nada trascendió después de la solicitud de audiencia y, en cambio, desde el gabinete federal, deslizaron que, al menos en este sexenio, el tren no alcanzaría Guanajuato.

Del gabinete. Guanajuato fue uno de los tres estados que más votos aportaron al triunfo de Enrique Peña Nieto -915 mil sufragios-, y el candidato priista a gobernador, Juan Ignacio Torres Landa, alcanzó una votación fuera de pronóstico, de 950 mil. Pero ningún priista guanajuatense “se coló” al primer círculo del gobierno federal. Ni el candidato a gobernador ni Guillermo Ruiz de Teresa, coordinador de la campaña presidencial en Guanajuato. Los enlaces. En una línea de discurso todavía indescifrable, de “construir un federalismo articulado que permita más eficacia en el actuar del gobierno”, el presidente Peña designó a varios de los secretarios de Estado como enlaces formales con los gobiernos de los estados, además de sus responsabilidades legales.

Para los estados de Aguascalientes, Querétaro y Guanajuato, se decidió que el interlocutor permanente sea el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo.

El nombre fue bien recibido tanto por el gobernador como por el sector empresarial. Con el Ejecutivo estatal, Ildefonso Guajardo participó en el cabildeo para la asignación del presupuesto federal para Guanajuato y con los empresarios, específicamente con los del calzado y el sector textil, Guajardo tiene pendiente el destino… del Dragon Mart, de inversión china, en Cancún, Quintana Roo.

El dragón. Ildefonso, posterior a las expresiones claridosas del senador panista Juan Carlos Romero Hicks, se encargó de poner hielo al apasionamiento inicial de los zapateros, quienes derrumbaron su propio discurso luego de entrevistarse con el funcionario federal. Nada, no hay nada todavía, reitera, cada vez, el secretario.

Al menos el exgobernador sustituto y de nuevo secretario de Desarrollo Económico del estado, Héctor López Santillana, no parece compartir esa visión. Todavía el 17 de febrero, aseguró que la instalación del Dragon Mart en Cancún afecta directamente la generación de empleos en Guanajuato.

López Santillana aseguró entonces que sí existe una preocupación sobre la inversión del Dragon Mart, por los antecedentes del comercio asiático de prácticas poco ortodoxas, que afectan los sectores productivos en México.

La seguridad. El 6 de febrero, se concentró en el estado el gabinete de seguridad nacional del presidente. Bueno, nada más llegaron hasta el hangar del Gobierno del Estado, en el Aeropuerto Internacional de Guanajuato, y ahí se encerraron a piedra y lodo. Se trató de la primera reunión formal de la región Centro-Occidente.

La reunión fue presidida por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y asistieron el secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos Zepeda; el secretario de Marina, almirante Vidal Francisco Soberón Sanz; el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam; y el subsecretario de Seguridad Pública y Planeación Institucional, Manuel Mondragón y Kalb.

Además de Miguel Márquez, llegaron los gobernadores de Michoacán, Fausto Vallejo Figueroa; de Jalisco, Aristóteles Sandoval Díaz; de Zacatecas, Miguel Alonso Reyes; José Eduardo Calzada Rovirosa, de Querétaro; Mario Anguiano Moreno, de Colima, y Roberto Sandoval Castañeda, de Nayarit. Prácticamente, de la reunión no trascendió absolutamente nada.

En el renglón de seguridad, todo está en el aire: el mando de la comandancia regional; el mando único de las fuerzas policiales en Guanajuato; y la prometida eficacia del proyecto Escudo, de 2 mil 700 millones de pesos, que compró a plazos el gobierno de Miguel Márquez.

Delegados. Y está la historieta de la designación de los delegados federales, todos priistas, que causan urticaria a los panistas que en doce años ya se habían acostumbrado a hacer lo propio y colocar los suyos.

El conteo va así:

Leoncio Pineda Godos, SCT, PRI; Claudia Navarrete Aldaco, Sedesol, PRI; Primo Quiroz Durán, ISSSTE, PRI; Lorenzo Chávez Zavala, Infonavit, PRI; Édgar Castro Cerrillo, Oportunidades, PRI; Ángel Arellano Espinosa, STPS, PRI; Sergio Santibáñez en el IMSS, PRI; Germán Estrada Loredo, INM, PRI; José Huerta Arredondo en la Profeco, PRI; Israel Cabrera Barrón, Semarnat, PVEM (que llegó en alianza con el PRI); y Margarita Arenas Guzmán, SEP… PAN, en un nombramiento tenebreado por el exgobernador panista Juan Carlos Romero Hicks. Nada que hacer.

En 100 días al frente de la Presidencia de la República, el trato de Enrique Peña Nieto ha sido institucional y respetuoso. Nada más, pero tampoco nada menos. Hasta ahorita, ni modo.

LA JAULA

Quién sabe qué información traerá, pero en el día de la presentación del Programa de Gobierno del gobernador Miguel Márquez, la alcaldesa Bárbara Botello se comprometió a detonar un parque industrial competitivo que contribuya a generar fuentes de trabajo para técnicos, ingenieros y profesionales.

A lo mejor por eso, la presidenta municipal llevó la ceremonia de los honores a la bandera al Instituto Tecnológico de León.

Ahí, reiteró que “en el Programa de Gobierno nos comprometimos a detonar un parque industrial, un parque moderno y competitivo”. Se trata de fortalecer la industria local del cuero-calzado, de la mano con el sector empresarial y elevar la competitividad. Hecho.

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