Opinión • Una firma por la paz • David Herrerías

“No hay sólo dos opciones. Hay una sola: que pongamos en el centro a las personas…”

Opinión • Una firma por la paz • David Herrerías


El pasado lunes 20 de mayo fue firmado documento de la Agenda Estatal por la Paz Guanajuato, al que acudieron las tres candidatas a la gubernatura. Este evento coincidió con la fiesta de Pentecostés, que, en la tradición cristiana relata la venida del Espíritu de Dios, y que se hace visible a todos a través de varios signos: lenguas de fuego, viento, y en el hecho sorprendente de que, en una gran reunión, las personas empiezan a hablar en diferentes lenguas, ¡pero todos se entienden!  A partir de ahí van a expandir exitosamente su proyecto a todo el mundo. Este pasaje tiene su correlato en otra historia del antiguo testamento: Babel. Ahí los personajes pertenecen a un pueblo que, obsesionados por construir un proyecto absurdo a toda costa, terminan sin comunicarse unos con otros y sin logro alguno.

Más allá de las creencias de cada uno, los relatos de los grandes textos son arquetipos, moldes que están en la base de nuestra civilización. Una enseñanza evidente de estos dos textos es que la posibilidad de trabajar por un proyecto común no está en ser iguales, en pensar exactamente lo mismo, sino en encontrar un lenguaje compartido que nos permita ir más allá de nuestros puntos de vista particulares o de nuestros egos institucionales, que son a veces más grandes que la torre de Babel.

Durante las campañas hemos escuchado repetidamente que se nos dice: “aquí no hay más que dos opciones…”  Se entiende la afirmación al calor de las campañas y en el marco de un ejercicio en el que sólo se puede depositar un voto. Pero la realidad es que no es verdad. No hay sólo dos opciones. Hay una sola: que pongamos en el centro a las personas, sus problemas, sus angustias y, más allá del papel que nos toque jugar después del dos de junio, estar dispuestos a construir un diálogo que nos permita pensar en soluciones en las que participemos todos y todas desde nuestras trincheras. 

El documento que presentamos para firmar a las candidatas no es otro más que busque obligarlas a integrar a sus planes de gobierno estrategias específicas. Ya han firmado demasiadas propuestas, algunas de las cuales incluso podrían estar contrapuestas. Lo que les pedimos es más simple, pero a la vez más complejo:  que se comprometan a iniciar un proceso de diálogo en torno a los contenidos de la Agenda Nacional de la Paz, para consensar y concretar las propuestas, de forma que se pueda construir una Agenda Estatal por la Paz y Agendas locales en los Municipios.

Se trata de construir un diálogo horizontal con la mayor diversidad posible de actores, y con una metodología que permita integrar muchas voces: que incluya la mirada de las víctimas, de actores gubernamentales, académicos, eclesiales, ciudadanos y de sociedad civil; genuinamente abierto a la incidencia en los planes y políticas públicas del gobierno entrante. Para que sea efectivo, deberán asignar los recursos y la voluntad necesarios para evaluar periódicamente los puntos de la Agenda y designar a una persona de su equipo cercano como interlocutora con la Red Estatal por la Paz Guanajuato, que permita el avance y seguimiento de los puntos anteriores. 

Éste es un llamado también a todos y todas: que, al dejar la boleta en la urna, abandonemos ahí también nuestra costumbre de repartir culpas y de aprovechar los problemas que padecemos, sólo como combustible para quemar en leña verde a nuestros adversarios. El país que tenemos ahora, con todas sus virtudes y defectos, es fruto de nuestros aciertos y errores, de nuestras acciones y, sobre todo, de nuestras omisiones. Las respuestas para enderezar el barco deben venir de todos los frentes. Y el solo hecho de encontrarnos para dialogarlas, para consensarlas, de vernos a los ojos sin culparnos, empezará a gestar la solución de fondo que anhelamos.