jueves. 09.02.2023
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Tigres de Papel • Otro fin de semana • Francisco Javier Mares

“…la responsabilidad es de las mujeres y los hombres de los 'desgobiernos', uno tras otro, del color, escudo y nivel y orden que sean…”

Tigres de Papel • Otro fin de semana • Francisco Javier Mares

Bien, pues ya es lunes otra vez.

En realidad, sin novedades en el frente: la siembra de cadáveres en el estado de Guanajuato crece, florece como desde hace más de una década, sin poda posible siquiera.

El sábado, nueve de la noche, sobre el bulevar Mariano Escobedo, en León, las torretas y sirenas de las patrullas abren el antro. Rumbo al poniente, en el flanco pobre de la zona alta de la ciudad -Las Hilamas, no el Campestre-, corren a toda máquina municipales y estatales y la guardia nacional y el ejército mexicano. Gendarmes enmascarados; reclutas de los municipios del sureste olvidados; armas de filmes gabachos; camiones artilllados...

-“Esta semana comencé a sentir miedo...”, me dice el chico al lado, un tipo que no suele temer -“Antier llegué al Oxxo y estos güeyes apuntaban a la gente; ayer, tenían un camión de carga revisando y todos nosotros atrás en fila...”

Aquí hay tela para comenzar a cortar.

A la mala -como aprendimos de economía, con la inflación; de los trucos cambiarios de la moneda extranjera, favorables a los bancos-, hemos aprendido de la violencia y de las muertes violentas y su entorno.

Decía don Miguel Barragán que los periodistas no estamos para publicar preguntas sino respuestas. Con el perdón de don Miguel:

-¿Por qué carajos nos hemos debido acostumbrar a caminar al paso de policías hostiles; a conocer de retenes, registros de propiedades, papeles y personas, de allanamientos; a ver en plazas y calzadas a militares envueltos en un camuflaje ridículo, diseñado para la nieve; a que nuestros hijos atestigüen un desfile cotidiano que nosotros acostumbrábamos en las fiestas patrias?

Es insolente. Y la responsabilidad es de las mujeres y hombres de los 'desgobiernos', uno tras otro, del color, escudo y nivel y orden que sean, no le demos vuelta: esto es una cochinada que han permitido, tolerado y, en la de malas, compartido los gobiernos, punto.

Regresemos a León -o a Saltillo, o a Concordia o a San José de los chapulines, es lo mismo-. Van las patrullas en gran chinga rumbo allá. ¿Y como para qué, si ya están muertos?, pregunta alguien en mi cabeza. Cierto, los guardianes de la ley calculan al segundo su aparición oportuna para que en 'la escena del crimen' ya no haya nadie a quién enfrentar, a quién perseguir. La alharaca es escenografía, son efectos especiales, categoría del 'Oscar', nada más. De ahí en más, sirve de nada.

En León esos desfiles militares se pusieron de moda en el trienio de la priista María Bárbara Botello Santibáñez, 2012-2015. Como entonces, ahora sirven para arrestar a un par de docenas de hombres que orinaban en la vía pública; a un maleante con un cuchillo oxidado; a un grosero que miró mal a una mujer. ¿Es una broma?

¿Entonces?

En Guanajuato, hace rato que se agotó el discurso de la autoridad: se matan entre ellos; atacan porque los perseguimos; andan en malos pasos; son delitos federales; el gobierno federal no cumple su tarea...

Será el sereno, pero los asesinatos y la violencia y el miedo ocurren en los municipios de Guanajuato; esa es nuestra realidad.

Cada uno que haga su trabajo, dicen los políticos locales, chiquitos que son, arrinconados que están.

A ver, otra vez.


¿Dónde quedó la bolita?

La prevención. Cosa que existe solo como falacia.

La Constitución federal dice que los municipios son los responsables de la seguridad de los ciudadanos en su territorio. Pero en Guanajuato el secretario de Seguridad estatal, Alvar Cabeza de Vaca, dice que no. Así que lleva años quitando y poniendo jefes de policía en las 46 demarcaciones. Y en Guanajuato manda Alvar, no la Constitución federal. Los resultados son esos que usted conoce: asesinatos, asesinatos, asesinatos....

Procurar no empobrece...

Luego, la 'procuración de la justicia', que corresponde a la Fiscalía -antes Procuraduría-'. El inefable Carlos Zamarripa Aguirre, dice: a mí no me culpen de la violencia, esa no es mi bronca, yo investigo los delitos, no soy quien los previene ¡Pues, eso, ñor!

En este país, cualquiera con tres dedos de frente entiende que el crecimiento de la violencia lo-pro-vo-ca-la-im-pu-ni-dad. Y aquí es donde nuestro señor Fiscal queda a deber. Mucho. Si continúa, como lo hace desde tiempos inmemoriales -recuerde que el Congreso de Guanajuato lo ratificó ahí para los próximos 300 años-, disfrazando hasta los asesinatos como hechos 'culposos', esto no tiene para cuándo. Lo hemos escrito más de una vez: la impunidad permite que cualquier inútil 'armado' con unas tijeras se atreva a asaltar a la joven de la vinatería, y eso va a ocurrir una y otra y otra vez, mientras Zamarripa escucha cómo Jesús Oviedo canta las mañanitas al pie de su ventana.

Y la repartición del pastel...

Lo otro es tan aburrido que seremos breves. El Poder Judicial de Guanajuato es un tumor del presupuesto. Es una oficialía de partes que hace lo que el gobernador en turno ordena. ¿Hace cuánto que usted no sabe de una conferencia de prensa en la que los señores jueces digan algo, cualquier cosa, demonios, de la violencia que se traga a Guanajuato? ¿No lo recuerda? En 'Tigres...', tampoco. En el Poder Judicial de Guanajuato se esconden y obedecen como si la cosa no fuera con ellos. Ya.

Entonces, íbamos aquí:

El estado de Guanajuato se ahoga en sangre, y en el gobierno no saben qué hacer.

En los municipios hubo elecciones y, más/menos, el pueblo sabio y justo decidió más de lo mismo: los municipios del corredor industrial y sus extremos, de San Francisco del Rincón a los Apaseos, se resignan a un refugio que no existe -y que no importa proveer a los relevos.

En el Ejecutivo del estado, el gobernador Diego Rodríguez hace tiempo se quedó sin palabras. A veces, muy de ocasión, dice algo pero generalmente da la espalda a los casos concretos de violencia. En su gabinete de seguridad la secretaria de Gobierno se toma selfies y produce tuits como aquellas tarjetas setenteras de 'Amor es...';  de Alvar Cabeza de Vaca, en la Secretaría de Seguridad, ni hablar, y menos del fiscal Carlos Zamarripa, porque es 'autónomo' -antes había por ahí una vocera, que ahora ha de cobrar por guardar silencio. En fin.

En el Legislativo, este lunes la mayoría panista da cuenta de su programación de 'Acciones legislativas'. Folclor para la tribuna. Doble contra sencillo a que hablarán de 'Atracción de inversiones' como motor de la economía del estado; de la 'Seguridad para las familias de Guanajuato'; y de los 'Derechos para todos los ciudadanos' -por supuesto que no sólo para la comunidad LGBTI+-. Rollo, rollo, rollo. Justo un mes bastó para entender que el nuevo 'pastor' de los blanquiazules, el leonés Luis Ernesto Ayala Torres, no encuentra la cuadratura al círculo. No será un liderazgo imaginario como el de su antecesor Jesús Oviedo, pero de que la oposición va a imponer la agenda de discusiones en el Pleno, no queda punto a discusión. Luis Ernesto -que quiere ser gobernador- anhela una agenda ejecutiva que no le corresponde: en el Congreso no hay pregiras, ni ventanas ni pavimentaciones por inaugurar.

Del Judicial, dijimos que ya no. Pobre.

Así que nos queda la violencia: a mañana, tarde y noche, todos los días.

La semana que se agotó nos trajo tres nuevas que provocaron diarrea a los gobiernos locales: Canadá, Japón y Alemania, dijeron a los suyos: No vayan a Guanajuato. Ups.

Más nos preocupan los japoneses. Son los que traen la lana. Hasta programas en su idioma les hemos hecho en TV-4 -otro barril sin fondo para el dinero que dicen que no hay-. Que los señores del medio oriente digan que la violencia en Guanajuato preocupa, pues sí asusta. Los alemanes andan en las mismas; a ellos los alertó un crimen en Quintana Roo, y nos metieron en la buchaca. No vayan a Guanajuato, dicen los canadienses, que ahora no nos quieren ni aquí ni allá.

De eso hablarará el gober hoy, segurito.


 

(A) La Jaula
Uno tras otro.

Por cierto, hasta la tarde de este domingo, día 24, en León ya habían asesinado a 64 personas en octubre.


 

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