Tigres de Papel • La voz de Claudia • Francisco Javier Mares

“Desde el monumento a la Revolución, ante unas 130 mil personas en los cálculos oficiales, la presidenta Claudia Sheinbaum rindió cuentas a los mexicanos «a dos años del triunfo»…”

 

Imagen generada con IA e Adobe Firefly
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Tigres de Papel • La voz de Claudia • Francisco Javier Mares

Desde el monumento a la Revolución, ante unas 130 mil personas en los cálculos oficiales, la presidenta Claudia Sheinbaum rindió cuentas a los mexicanos ‘a dos años del triunfo’, con un mensaje en defensa de la soberanía nacional.

Aquí algo de lo que dijo la presi.

Millones de mexicanas y mexicanos dijeron con claridad que “no debía regresar el pasado de privilegios, corrupción, decadencia y abandono de la patria y del pueblo”.

Por primera vez, una mujer llegó a la Presidencia de la República. Es la victoria de las mujeres de México, pero, sobre todo, la victoria de un pueblo que decidió seguir haciendo historia.

Hemos conducido el gobierno con honradez, porque entendemos que el dinero público es dinero del pueblo y no patrimonio de los gobernantes.

No llegamos al gobierno para servirnos; llegamos para poner el poder al servicio del pueblo y de la nación.

Esa es la esencia de la Transformación: terminar con un régimen que gobernaba para las élites, para la oligarquía, y consolidar un gobierno de la gente.

Y por más que los adversarios añoren los tiempos de los privilegios, esos no van a regresar.

No olvidemos nunca que fueron 36 años de gobiernos neoliberales, que entregaron la riqueza del pueblo y de la nación a unos cuantos.

La política económica era dictada desde el exterior.

Permitieron la injerencia del gobierno de los Estados Unidos en una buena parte de las decisiones de la vida pública de México.

CHIHUAHUA EN LA CABEZA

Amigas y amigos:

Desde hace algunos meses hemos sido objeto de una ofensiva mediática y de campañas millonarias en redes sociales. No es casualidad. Detrás de ellas están los sectores conservadores nacionales e internacionales que nunca aceptaron que México recuperara su dignidad y decidiera ejercer plenamente su independencia.

Entendamos que hoy las formas de desestabilización promovidas por las derechas internacionales han cambiado un poco, pero no de propósito. Ya no siempre se imponen por la fuerza, como era en el pasado, hoy pueden expresarse a través de campañas digitales, operaciones de desinformación, que buscan erosionar gobiernos o movimientos.

Pueden operar desde plataformas globales, donde el flujo de información está concentrado en muy pocas manos, con una capacidad de influencia a través de algoritmos sin precedentes en la historia humana. Además están diseñadas para permitir el uso de cuentas falsas, robots, que operan con dinero; dirigidas a la manipulación de información, no con opiniones reales.

Y en ese terreno, lo que está en disputa no es solo la política, sino lo que quieren hacer es cambiar la percepción misma de la realidad.

No se trata de negar la libertad de expresión. Esa, esa libertad es un pilar irrenunciable de toda democracia.

Pero detrás de cuentas pagadas y robots, se articulan los intereses de los sectores conservadores extranjeros y nacionales que buscan recuperar privilegios perdidos o frenar la Transformación, respaldada por mayorías populares.

La soberanía vive en el territorio, pero también —hay que ser claros— vive en la información.

Esta campaña a la que me refiero se intensificó después de que, el pasado 19 de abril, se hiciera pública la lamentable muerte en un accidente de dos agentes estadounidenses sin acreditación oficial, y de dos mandos de la Fiscalía General de Justicia de Chihuahua que participaban en una visita a un laboratorio, porque el desmantelamiento corrió por parte de la Fiscalía General de la República.

Y aquí queremos ser muy claros: la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley de Seguridad Nacional establecen con precisión que ningún agente extranjero puede realizar tareas que corresponden exclusivamente a las autoridades mexicanas. Quien venga a nuestro país debe hacerlo con respeto a nuestra soberanía, acreditándose conforme a la ley y sujeto a nuestras normas.

Y México, que se oiga claro y que se oiga fuerte: ¡no acepta injerencias! ¡Somos un país libre, independiente y soberano! Las intervenciones nunca han dejado justicia y bienestar para los pueblos.

Nosotros creemos en la cooperación entre las naciones, en el intercambio de información y en el trabajo conjunto para enfrentar problemas comunes. Pero cooperación no significa subordinación. Colaboración no significa sometimiento

Debe quedar muy claro, México no admite la injerencia en nuestros asuntos internos, porque nosotros no nos entrometemos en los asuntos internos de otras naciones. Ese es el principio constitucional de la no intervención.

Colaboramos, nos coordinamos, pero, como lo he dicho: nunca nos subordinamos, ni nos subordinaremos.

Ahora bien, lo más lamentable es la actitud de una parte de la derecha mexicana: una derecha entreguista, dispuesta a celebrar e incluso promover las presiones de políticos extranjeros.

Una derecha que llega al extremo de invitar a representantes de la ultraderecha española para rendir homenaje a Hernán Cortés.

Hay algo que no entienden: México ya cambió.

En Guanajuato, el aquelarre fue en Celaya. Allí Morena hizo bien lo que sabe hacer: juntar gente. Miles llenaron el Ecoforum. Las cabezas visibles de la movilización: Alma Alcaraz, delegada de los programas del Bienestar en el estado, y Leticia González, delegada de la secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes. Lo otro fueron los pleitos entre ellos, así como para que todos lo vieran. La marcha de la casa, pues.

(A)La Jaula

Tierra de masacres

En Salamanca, el sábado, un ataque armado dejó un saldo de seis personas asesinadas y al menos tres heridas. Los hechos ocurrieron en plena zona centro de la ciudad. Las víctimas convivían afuera de un domicilio. Los homicidas abrieron fuego directamente contra ellas. Pero eso fue el sábado. Ya ni quién se acuerde…

Correspondencia: tigresdepapel001@gmail.com

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